Bases
para la continuidad
 Rafael
Catalá es historia viva del textil valenciano pero, al mismo
tiempo, es una empresa en un mercado muy concentrado donde, según
nos apunta Alberto Catalá, “ser una empresa decana
vende muy poco. Las bazas fundamentales para contar ante los mayoristas
son una excelente relación entre calidad y precio; la robustez
de la empresa, ya que se han de desarrollar colecciones con una
vida de varios años; y la creación de colecciones
exclusivas para ellos”.
Pero lo apuntado
arriba son las conclusiones de un proceso donde interviene multitud
de factores que, en una sinergia final, hacen de Rafael Catalá
no sólo una empresa histórica sino también
una firma que mira al futuro con confianza.
Entre estos
factores, destacan, en primer lugar, la exclusividad y el refinamiento:
“Nuestros clientes acuden a la fabrica y se reúnen
con nosotros para darnos propuestas e ideas exclusivas y nuestro
equipo de I+D+i se encarga de realizar diseños que se ajusten
en lo posible a estas propuestas. Para conseguir que estos grandes
clientes nos tengan en cuenta es fundamental que comprueben que
sabemos conjugar las más modernas tecnologías con
las técnicas de bordado más refinadas y tradicionales”.
En un segundo
lugar, tiene una importancia fundamental la formación profesional:
“Muchos de nuestros competidores han desaparecido por la falta
de profesionales cualificados. Nosotros formamos a nuestros empleados
desde el principio en una carrera profesional que dura varios años.
El manejo de una máquina moderna requiere tan sólo
6 meses de aprendizaje y el de los telares artesanales hasta seis
años. Por lo tanto, nuestra plantilla tiene un valor enorme
en cuanto a formación”.
En tercer lugar,
hay que señalar al departamento de I+D+i: “Contamos
con 9 personas en este departamento, algo inusual en una firma con
tan sólo 80 trabajadores”. En este departamento hay
dos técnicos y 7 creativos. Por un lado, cada creativo está
especializado en áreas muy concretas, como tejidos o estampados
y está continuamente estudiando las tendencias en arquitectura,
pintura y estudiando archivos sobre tejedurías con el fin
de asimilar todo esto y sacar nuevas colecciones. En cuanto a los
técnicos, éstos realizan modificaciones sobre la maquinaria,
con el fin de adaptarla a las necesidades propias de la firma: “Hemos
creado máquinas capaces de ejecutar distintos tipos de tejidos
o hemos realizado modificaciones que después la propia firma
creadora de la maquina ha incorporado en las versiones posteriores
de la misma”.
En cuarto lugar,
es muy importante el trabajo en equipo: “Yo, actualmente,
dedico gran parte de mi gestión a fomentar la comunicación
interna en encuentros informales como en comidas y fiestas o en
unas reuniones formales. Considero que es fundamental que se produzcan
encuentros entre mandos intermedios y operarios y que todos expongan
sus experiencias e ideas en sus áreas para que todos seamos
partícipes de ellas”.
Y, finalmente,
otra de sus bazas esenciales es la calidad de los materiales, nutriéndose,
por ejemplo, de seda china y algodón egipcio.
Internacionalizarse
o morir
Otro factor que
merece una atención especial es su internacionalización.
De hecho, el 65% de la producción de Rafael Catalá
es vendida en los mercados exteriores, fundamentalmente en EEUU,
México, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y países
de Oriente Medio. Para ello, cuenta con dos equipos comerciales,
uno dedicado al mundo de la decoración y el otro al de la
alta costura, “dos ámbitos que son radicalmente opuestos”.
Con el fin de contactar con clientes o captar otros nuevos tiene
un circuito estable de ferias internacionales: Textil Hogar de Valencia,
Decosit de Bruselas, Heim Textil de Fráncfort y Proposte
de Milán, en el ámbito de la decoración; y,
en el ámbito de la alta costura, Tissu Premier Textil de
París.
Si bien Rafael Catalá
vendía sus productos en Francia y Norte de África
entre finales del siglo XVIII y principios del XX y obtuvo reconocimientos
internacionales en la génesis de las grandes ferias del sector,
como fue en las de EEUU durante los años 20, entre 1945 y
1980 se produjo una parada en su actividad exportadora. “Fueron
los efectos de la crisis del petróleo durante los años
70 los que nos motivaron a salir a los mercados internacionales.
Habíamos pasado de 350 trabajadores antes de la Guerra Civil
a contar con tan sólo 20 y estábamos próximos
a desaparecer como empresa. Fueron años durísimos
que a mí me sirvieron para adquirir una formación
excepcional, ya que tuve que desempeñar todo tipo de tareas
en gestión, diseño, marketing, exportaciones, etc.
Recuerdo que en aquellos años optamos por Decosit en Bruselas.
Quizás lo que recuerdo con más satisfacción
es como en aquellos momentos éramos la única empresa
española o, como mucho, estábamos acompañados
por dos o tres más. Hoy día, las firmas textiles españolas
somos uno de los grupos más numerosos en estos certámenes”.
El año 1988 fue
un hito importante en la empresa, ya que creó su filial estadounidense
Place Vendôme, ubicada en Nueva Jersey y dedicada a vender
sus productos al mercado de la decoración, que en este país
tiene su centro más importante en Nueva York: “Esta
filial fue para nosotros un motivo de orgullo, porque era una época
en la que ni siquiera se intuía el actual proceso de inversiones
de las pyme españolas en los mercados exteriores”.
Problemas
planteados
Pero también
fueron años de sortear grandes dificultades. Así,
Rafael Catalá tuvo que afrontar el problema de las barreras
técnicas: “Antes del ingreso de España en la
UE, Reino Unido ponía unas restricciones arancelarias increíbles
a la importación de productos suntuarios como el nuestro.
Hoy día, México y EEUU son países que, a pesar
de apoyar oficialmente tratados y acuerdos de libre comercio, ponen
unas barreras técnicas muy complejas, como las de tener que
presentar una cantidad de documentación muy costosa y extensa,
sea cual sea la cantidad de producto que envíamos allí”.
La logística es
un problema hoy superado, pero que a principios de los años
80 suponía la imposibilidad de llegar a algunos mercados
importantes: “En estos momentos, la logística en la
UE posibilita enviar cualquier cantidad de productos con unos niveles
de seguridad y unos precios muy aceptables. Ha sido este proceso
de desarrollo y de concentración lo que nos ha posibilitado
en gran medida llegar a nuestra situación actual”.
Finalmente,
otro de los grandes retos que ha tenido que asumir Rafael Catalá
ha sido el de la creciente concentración de los grandes distribuidores:
“Hasta ahora nuestra arma fundamental para competir es la
exclusividad. Pero tenemos muy claro que para conseguir la supervivencia
de la empresa en el futuro debemos establecer sinergias con otras
empresas del sector”.
Planes
de futuro
Recientemente,
Rafael Catalá se ha trasladado a unas modernas instalaciones
en Albuixech, que cuentan con una superficie de 10.000 m2 y que
han supuesto una inversión de 1,8 millones de euros: “Esto
ha sido un cambio histórico, ya que la firma estuvo durante
más de un siglo en sus antiguas instalaciones de Paiporta
(Valencia), que respondían a unos criterios industriales
propios de principios del siglo XX y que no podían satisfacer
a las exigencias de nuestros clientes a lo largo del siglo XXI.
En mi despacho se escuchaba el ruido de los telares y sólo
tenía que hablar un poco más alto de lo normal para
hacerle una pregunta a algún directivo”. Esta mejora
es el eje en torno al cual se ha articulado el plan de desarrollo
de la empresa para los próximos siete años. Este plan
consiste, básicamente, en la consolidación financiera
de la empresa tras la fuerte inversión realizada.
Rafael Catalá,
por tanto, entra en su cuarto siglo con una vitalidad y flexibilidad
envidiables, nacidas de un refinamiento y un know how de
cientos de años. JOSÉ GUTIÉRREZ
FERNÁNDEZ
| La
ficha |
| Nombre
de la empresa: |
Rafael
Catalá |
| Año
de constitución: |
1770 |
| Actividad:
|
tejeduría
de tejidos de seda |
| Personal:
|
80
empleados
|
| Facturación
2002: |
6,6
millones de euros |
| Cuota
de exportación: |
65% |
| Sede:
|
Polígono
Industrial Mediterráneo
Avenida del Mediterráneo, 18
46550 Albuixech (Valencia) |
| e-mail:
|
racasa@terra.es |
| 1 | 2 |
|