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>> Un puerto seguro
Mucho han cambiado las Oficinas Económicas y Comerciales
de España en el exterior (llamadas abreviadamente OFECOMES)
en los últimos 20 años. Instrumentos de trabajo
hoy imprescindibles, como los ordenadores, comenzaban entonces
a ser introducidos. Las 50 Oficinas existentes eran, en general,
de menor tamaño que las 88 actuales, y su gestión
se desarrollaba en un ambiente en el que era predominante la figura
del funcionario a cuyo cargo se encontraban.
Los cambios
en la economía y la política mundiales hicieron
necesaria su adaptación a las nuevas circunstancias del
comercio mundial y de los movimientos de capital internacional,
permaneciendo inalterable, sin embargo, su referencia inequívoca
como unidades de apoyo y su vocación de servicio a las
empresas de nuestro país.
Las OFECOMES
constituyen, tanto hoy como ayer, un instrumento de la Administración
comercial española que desempeña las funciones de
contribuir a la formación y desarrollo de la política
comercial y de cooperación económica, así
como a la realización de labores de información
y asistencia a los operadores económicos.
Desde la creación
del Instituto Nacional de Fomento de la Exportación (INFE),
estas unidades han actuado como sus agentes en el exterior, desarrollando
las políticas de promoción comercial y de fomento
a la exportación que ha venido marcando el instituto.
En estos 20
años, las Oficinas Económicas y Comerciales se han
consolidado de forma clara y eficaz. Durante estas dos décadas,
las Oficinas han crecido cuantitativamente: se ha llegado a la
cifra de 88; al servicio de la Administración comercial
española en el exterior trabajan cerca de 900 personas;
los recursos destinados también han crecido de forma sustancial.
Sin embargo, el cambio cualitativo ha sido aún si cabe
más espectacular. Las Oficinas han pasado a prestar servicios
especializados con seriedad y eficacia, convirtiéndose
en puntos de referencia del sector exterior de la economía
española. Han sabido adaptarse a la cada vez mayor preparación
y exigencias de la actividad económica y comercial internacional
y han desarrollado conceptos de servicio personalizado, como el
de los Centros de Negocios, para afianzar la relación entre
las empresas y las OFECOMES.
La formación
permanente del personal, el Plan Informático, la ampliación
y mejora de las ayudas prestadas y la adecuación permanente
de la Red de Oficinas a las necesidades de los usuarios, basada
en los principios de homogeneización y especialización
de los servicios suministrados, son prioridades de la Administración
comercial española para el siglo XXI, que necesitarán,
sin duda, una adaptación de los recursos disponibles.
Las Oficinas
deberán, así, continuar su labor, contribuyendo
a la consolidación de las relaciones económicas
y comerciales de España con el exterior, para afianzar
el flujo comercial y la presencia de nuestras empresas en los
mercados internacionales.
MARIANO
MUELA
SUBDIRECTOR GENERAL DE OFICINAS COMERCIALES EN EL EXTERIOR Y COORDINACIÓN
TERRITORIAL SECRETARÍA DE ESTADO DE COMERCIO Y TURISMO
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