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Del
estilo restauración al funcionalismo
Castellana
14, 16, 18. Podría ser letra de tango (Corrientes,
3, 4, 12), pero no se deja hacer la rima. Podría
ser cualquier clave secreta, pero carece de misterio. Son
solamente las coordenadas del mundo silencioso -aunque las
vigas de madera crujan por la noche- formado por muros y
techos, despachos y pasillos, que conoce mejor que nadie
la historia del ICEX, y que, en gran medida, la refleja.

En efecto,
la actividad del Instituto ha ido creciendo y con ella su
espacio de trabajo. Son en total, más de 8.500 m2
dedicados al apoyo al exportador e inversor español
en su sede central. Los últimos, los casi 500 de
Castellana 18, han traído con ellos los espacios
diáfanos, la fibra óptica y los muebles más
funcionales.
Pero
la primera ampliación fue Castellana 16. Una casa
de vecinos de techos con molduras de escayola -hoy ocultas
por mor de las nuevas tecnologías- en la que trabajó
el poeta García Hortelano. Está conectada
en varias plantas mediante pasillos y escaleritas al histórico
edificio de Castellana 14 y el conjunto es un ejemplo vivo
de cómo dos estructuras racionales, si se unen, pueden
dar lugar a un laberinto. Existe el rumor sobre casos de
exportadores perdidos antes de encontrar la salida y de
trabajadores que tardaron más de un año en
abandonar el hábito de dejar un reguero de migas
para poder encontrar el camino de retorno a sus despachos,
pero no se ha podido encontrar documentación que
lo avale.
Castellana
14 es el corazón histórico del INFE y, luego,
del ICEX. Edificado a finales del siglo XIX en lo que entonces
era el ensanche madrileño, acostado en el Paseo de
la Castellana en la frontera de los barrios de Chamberí
y Serrano, su estilo arquitectónico es el de la restauración.
Durante los años de la II República fue sede
de la Dirección General de Seguridad y después
del Ministerio de Comercio. En su sala de reuniones se desarrollaron
los trabajos que dieron lugar al Plan de Estabilización
de 1959, siendo ministro Alberto Ullastres, y de ello queda
constancia en una placa.
Desde
1982, aquí se ha sentido el pulso del apoyo a la
internacionalización de la empresa española.
JOSÉ ANTONIO GARCíA RUBIO
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