N.53
Mayo 2002
 
 
 


Del estilo restauración al funcionalismo

Castellana 14, 16, 18. Podría ser letra de tango (Corrientes, 3, 4, 12), pero no se deja hacer la rima. Podría ser cualquier clave secreta, pero carece de misterio. Son solamente las coordenadas del mundo silencioso -aunque las vigas de madera crujan por la noche- formado por muros y techos, despachos y pasillos, que conoce mejor que nadie la historia del ICEX, y que, en gran medida, la refleja.

En efecto, la actividad del Instituto ha ido creciendo y con ella su espacio de trabajo. Son en total, más de 8.500 m2 dedicados al apoyo al exportador e inversor español en su sede central. Los últimos, los casi 500 de Castellana 18, han traído con ellos los espacios diáfanos, la fibra óptica y los muebles más funcionales.

Pero la primera ampliación fue Castellana 16. Una casa de vecinos de techos con molduras de escayola -hoy ocultas por mor de las nuevas tecnologías- en la que trabajó el poeta García Hortelano. Está conectada en varias plantas mediante pasillos y escaleritas al histórico edificio de Castellana 14 y el conjunto es un ejemplo vivo de cómo dos estructuras racionales, si se unen, pueden dar lugar a un laberinto. Existe el rumor sobre casos de exportadores perdidos antes de encontrar la salida y de trabajadores que tardaron más de un año en abandonar el hábito de dejar un reguero de migas para poder encontrar el camino de retorno a sus despachos, pero no se ha podido encontrar documentación que lo avale.

Castellana 14 es el corazón histórico del INFE y, luego, del ICEX. Edificado a finales del siglo XIX en lo que entonces era el ensanche madrileño, acostado en el Paseo de la Castellana en la frontera de los barrios de Chamberí y Serrano, su estilo arquitectónico es el de la restauración. Durante los años de la II República fue sede de la Dirección General de Seguridad y después del Ministerio de Comercio. En su sala de reuniones se desarrollaron los trabajos que dieron lugar al Plan de Estabilización de 1959, siendo ministro Alberto Ullastres, y de ello queda constancia en una placa.

Desde 1982, aquí se ha sentido el pulso del apoyo a la internacionalización de la empresa española.
JOSÉ ANTONIO GARCíA RUBIO