N.42
Mayo 2001
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La preocupación por la I+D es una constante en la actividad de Tramat


Sus planes hacia los mercados exteriores se centran en primer lugar en África Occidental y el Caribe

 

 

 PRIMEROS PASOS… TRAMAT S.L.  


>> Casas de madera.net
Con el aspecto bonancible de un monje del medievo, barba entrecana y ojillos que denotan inteligencia, Antonio Gonzalo va desgranando las múltiples vicisitudes de su historia profesional.

Antonio Gonzalo

Su gusto por la madera se manifestó en su Madrid natal donde montó un taller de ebanistería, más por hobby que como actividad profesional. En realidad, en el mundo profesional se dedicaba a la construcción como subcontratista especializado en solados y alicatados, y su buen hacer le condujo a Tenerife de la mano de Entrecanales que, en los años setenta se encontró con dificultades para entregar a tiempo un hotel y acudió a él, dada la positiva experiencia anterior, justo cuando el boom turístico de las islas iba a empezar. Aprovechando la coyuntura creó una empresa contratista de obras que durante algún tiempo registró una actividad febril y buenos beneficios, lo que le permitió adquirir una carpintería con cierto prestigio en la isla. Sin embargo, las dificultades financieras que tuvo que soportar ahogaron la empresa constructora y, aunque esto tuvo repercusiones en la empresa maderera, ésta logró salir adelante realizando la carpintería de puertas y ventanas de diversos hoteles y edificios emblemáticos de Tenerife.

Toda esta actividad y el hecho de encontrarse ubicado en el centro de la ciudad, con las consiguientes molestias para su entorno, le llevaron a replantearse su actividad empresarial. Se acogió a las ayudas para establecerse en un polígono industrial de reciente creación, cerró la antigua empresa y con el personal de aquella fundó Transformados de la Madera de Tenerife, S.L.(Tramat) en el año 1982.

>> Tecnología puntera
La nueva empresa recicló a su personal y se dotó de la más moderna maquinaria para trabajar la madera, importándola de Italia y Alemania, con una fuerte inversión económica. La preocupación por el comportamiento de la madera le hizo adoptar un sistema de autoclave al vacío, tecnología que por aquella época, al menos en el archipiélago, nadie tenía: "el diferente grado de humedad entre el taller de madera y el lugar donde se construye el edificio, que en Canarias es notable, produce unos movimientos dimensionales de la madera que puede provocar que puertas y ventanas no funcionen. Por otra parte, al cabo de una serie de años los insectos xilófagos terminan por dañar la carpintería de los edificios mermando la durabilidad de la madera. Por último la madera que durante el proceso se moja produce unos hongos que terminan por convertirla en casi harina. El proceso de impregnación en vacío se hace con unas resinas que dan a la madera un carácter hidrofugante, rellenando los huecos por los que corre el agua en su fase viva saturándolos con la resina, lo que evita por completo los movimientos dimensionales. Además esta resina contiene elementos insecticidas y fungicidas, lo que resuelve el resto de los problemas. Todo ello nos convirtió en los líderes tecnológicos de la madera en Canarias, como fue reconocido por la Consejería de Industria del momento."

El prestigio alcanzado y su tecnología puntera consolidó a Tramat en el mercado canario, realizando multitud de obras, permitiéndose el lujo de rechazar trabajos. Tramat no vendía, sino que le iban a comprar y a presentar proyectos continuamente, gozaba de grandes rentabilidades y amortizaba las inversiones con gran rapidez. Esto duró hasta el año 1990. "En el año 91 se hunde el mercado, ya no se construyen hoteles de mil habitaciones y se aparcan los grandes proyectos. Nos encontramos de la noche a la mañana sin nada que hacer. Se celebraron reuniones con las autoridades autonómicas para estudiar posibles soluciones de futuro para una empresa que había demostrado que podía funcionar. Se nos llegó a recomendar que cerrásemos la empresa pues se preveía una depresión importante y de larga duración, y aunque el sector de la construcción sería el primero en reactivarse, habría que añadir doce o dieciocho meses para que las empresas de carpintería entráramos en la eventual actividad. La facturación descendió alrededor de un 90%. Tratamos de aguantar como fuera, lo que llevó a una empresa totalmente saneada a alcanzar unos niveles de endeudamiento preocupantes…
En el año 93, con la ayuda de la Cámara de Comercio expusimos nuestros productos en Senegal y empezamos a hacer pinitos en el mundo de la exportación, vendiendo puertas y marcos para ventanas."