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Casas de madera.net
Con el aspecto bonancible de un monje del medievo, barba
entrecana y ojillos que denotan inteligencia, Antonio Gonzalo
va desgranando las múltiples vicisitudes de su historia
profesional.
Su gusto
por la madera se manifestó en su Madrid natal donde
montó un taller de ebanistería, más
por hobby que como actividad profesional. En realidad,
en el mundo profesional se dedicaba a la construcción
como subcontratista especializado en solados y alicatados,
y su buen hacer le condujo a Tenerife de la mano de Entrecanales
que, en los años setenta se encontró con dificultades
para entregar a tiempo un hotel y acudió a él,
dada la positiva experiencia anterior, justo cuando el boom
turístico de las islas iba a empezar. Aprovechando
la coyuntura creó una empresa contratista de obras
que durante algún tiempo registró una actividad
febril y buenos beneficios, lo que le permitió adquirir
una carpintería con cierto prestigio en la isla.
Sin embargo, las dificultades financieras que tuvo que soportar
ahogaron la empresa constructora y, aunque esto tuvo repercusiones
en la empresa maderera, ésta logró salir adelante
realizando la carpintería de puertas y ventanas de
diversos hoteles y edificios emblemáticos de Tenerife.
Toda
esta actividad y el hecho de encontrarse ubicado en el centro
de la ciudad, con las consiguientes molestias para su entorno,
le llevaron a replantearse su actividad empresarial. Se
acogió a las ayudas para establecerse en un polígono
industrial de reciente creación, cerró la
antigua empresa y con el personal de aquella fundó
Transformados de la Madera de Tenerife, S.L.(Tramat) en
el año 1982.
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Tecnología puntera
La nueva empresa recicló a su personal y se dotó de la más
moderna maquinaria para trabajar la madera, importándola
de Italia y Alemania, con una fuerte inversión económica.
La preocupación por el comportamiento de la madera le hizo
adoptar un sistema de autoclave al vacío, tecnología que
por aquella época, al menos en el archipiélago, nadie tenía:
"el diferente grado de humedad entre el taller de madera
y el lugar donde se construye el edificio, que en Canarias
es notable, produce unos movimientos dimensionales de la
madera que puede provocar que puertas y ventanas no funcionen.
Por otra parte, al cabo de una serie de años los insectos
xilófagos terminan por dañar la carpintería de los edificios
mermando la durabilidad de la madera. Por último la madera
que durante el proceso se moja produce unos hongos que terminan
por convertirla en casi harina. El proceso de impregnación
en vacío se hace con unas resinas que dan a la madera un
carácter hidrofugante, rellenando los huecos por los que
corre el agua en su fase viva saturándolos con la resina,
lo que evita por completo los movimientos dimensionales.
Además esta resina contiene elementos insecticidas y fungicidas,
lo que resuelve el resto de los problemas. Todo ello nos
convirtió en los líderes tecnológicos de la madera en Canarias,
como fue reconocido por la Consejería de Industria del momento."
El prestigio
alcanzado y su tecnología puntera consolidó a Tramat en
el mercado canario, realizando multitud de obras, permitiéndose
el lujo de rechazar trabajos. Tramat no vendía, sino que
le iban a comprar y a presentar proyectos continuamente,
gozaba de grandes rentabilidades y amortizaba las inversiones
con gran rapidez. Esto duró hasta el año 1990. "En el año
91 se hunde el mercado, ya no se construyen hoteles de mil
habitaciones y se aparcan los grandes proyectos. Nos encontramos
de la noche a la mañana sin nada que hacer. Se celebraron
reuniones con las autoridades autonómicas para estudiar
posibles soluciones de futuro para una empresa que había
demostrado que podía funcionar. Se nos llegó a recomendar
que cerrásemos la empresa pues se preveía una depresión
importante y de larga duración, y aunque el sector de la
construcción sería el primero en reactivarse, habría que
añadir doce o dieciocho meses para que las empresas de carpintería
entráramos en la eventual actividad. La facturación descendió
alrededor de un 90%. Tratamos de aguantar como fuera, lo
que llevó a una empresa totalmente saneada a alcanzar unos
niveles de endeudamiento preocupantes
En el año 93, con la ayuda de la Cámara de Comercio expusimos
nuestros productos en Senegal y empezamos a hacer pinitos
en el mundo de la exportación, vendiendo puertas y marcos
para ventanas."
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