POLONIA. Polonia no para el reloj  


>> Unión Europea, la cura de todos los males
"Los polacos no vemos otro futuro que no sea incorporarnos a la UE", señala Malgorzata Bekier, presidenta de Multi-Event Communications, empresa consultora de relaciones públicas muy relacionada con el mundo exportador español en Polonia.
Pero el camino será largo. "Desde febrero de 1999 -afirma Gemma Aizpitarte, corresponsal de la Agencia EFE en Varsovia-, no se ha aprobado ninguna ley de adaptación a la legislación comunitaria".

La asimilación de Polonia al denominado acquis communautaire (que consta de más de 320.000 páginas) es un proceso inmenso que avanza con lentitud. Quizá por ello, la fecha de 2003 planteada por las autoridades polacas para la posible incorporación a la UE se antoja muy optimista.

"Todas las empresas polacas desean el ingreso en la UE, pero temen la competencia europea. Todavía hoy desconocen las claves del márketing, lo que las coloca en una situación de desventaja. El cambio de mentalidad ha de ser todavía muy profundo", expresa Malgorzata Szulc, portavoz y asesora del presidente de la Cámara Polaca de Comercio.

El apoyo de la población a la integración en la UE está perdiendo fuelle, sobre todo entre los agricultores.

Sin embargo, el hecho cierto es que la UE se ha convertido en los últimos años en el primer socio comercial de Polonia, mientras este país es el cuarto importador de la Unión y su séptimo socio comercial.

>> La larga marcha del sector privado
Privatizar es otra palabra clave en la actualidad económica de Polonia. Pero el proceso ha perdido también apoyo social, ya que va íntimamente unido a la reestructuración de sectores básicos de la economía, como la agricultura, la minería o la siderurgia.

La banca, por ejemplo, se encuentra ya casi privatizada, con un 70% de sus activos en manos extranjeras. Pero se estima que existen todavía unas 3.600 empresas estatales que generan importantes pérdidas.

Miroslaw Weglarczyk, director de proyectos de la Agencia Polaca para las Inversiones Extranjeras (PAIZ) reconoce que "aún quedan por privatizar sectores importantes, pero el sector privado genera ya el 75 % del PIB y el 80% del comercio exterior polaco, porcentajes entre los más altos de las economías en transición".

"El modelo que ha primado es el de inversores o socios estratégicos, por encima de los de cartera, ya que aportan, además de capital, su profundo conocimiento del sector", subraya Zbigniew Kiszczak, que ha participado directamente en la reciente privatización de las líneas aéreas polacas y que es vicepresidente ejecutivo de LOT, la compañía aérea de bandera polaca.

>> El consumo es la estrella
Witold Gadomski apostilla: "nuestros compatriotas esperaron tanto para consumir que de momento no quieren ahorrar, y ahora ya pueden pedir créditos en los bancos sin grandes problemas. El ahorro interno en Polonia es uno de los más bajos de Europa central y constituye otro de los problemas de nuestra economía".

Son además los polacos unos consumidores muy permeables a las novedades que vienen de fuera.

 

>> Mercado en transición, mercado complejo
Janusz Wojdyga, representante de Sercobe en Polonia, apunta: "Se trata de un mercado potencial interesante, pero la competencia es enorme y no vale cualquier producto, por lo que intentar comercializar segundas calidades ya no es aceptado por el posible comprador". De hecho, los competidores que hoy se pueden encontrar en Polonia son los habituales en los demás mercados exteriores, a pesar de que muchas de las características de corte occidental todavía no están definitivamente asentadas en Polonia.

En cuanto a dificultades que encuentran los empresarios españoles en Polonia, destacan:

  • Las trabas para penetrar en los canales de distribución, que a veces son muy particulares. Eso hace que sea preciso elegir al distribuidor con sumo cuidado y asegurarse de su fiabilidad.  
  • En particular en el sector agroalimentario polaco, un aspecto totalmente nuevo: la irrupción de las grandes superficies, casi todas extranjeras, francesas en su mayor parte (Carrefour, Géant, Leclerc, Auchan, aunque también alguna española -Real-) que se ha convertido en un auténtico fenómeno social. Estos nuevos "templos" del consumo hacen la competencia a los templos religiosos, especialmente desde que fueron autorizados, tras un agrio debate político y social, a abrir en domingo.
  • Lo elevado de los impuestos y la enorme dificultad de su gestión, especialmente el IVA, que obliga a aumentar los departamentos de contabilidad de las empresas para establecer un mejor control que evite las frecuentes sanciones.
  • Los importantes problemas que existen con la protección de la propiedad intelectual.
  • La relativa validez que tienen los grandes estudios, debido a que el mercado todavía es muy voluble y en él los cambios se producen de forma acelerada. "Hay que 'patear' la calle, palpar la realidad y corregir constantemente el rumbo", expresa gráficamente José Zamorano, de Nutrexpa.

Pero las oportunidades están ahí, y no harán más que incrementarse en los próximos años, pues la demanda de importación crecerá de forma importante.