FOCO. Iraq  


>> Una apuesta de futuro
Cuna de las antiguas civilizaciones de Mesopotamia, Iraq cuenta con importantísimos recursos naturales. Dichas riquezas, unidas a un volumen de población de 23 millones de habitantes y a las ingentes necesidades a las que se enfrenta el país como resultado de las sucesivas guerras en las que ha participado en las dos últimas décadas y de diez años de embargo económico multilateral, permiten calificar a Iraq como el mercado con mayor potencial de crecimiento a medio y largo plazo en la región.

De hecho, el indudable interés estratégico de este mercado se pone de manifiesto al observar la creciente atención que le prestan potenciales suministradores e inversores extranjeros: existe una intensa competencia para tomar posiciones de cara a un hipotético levantamiento del embargo que se intuye cada vez más cercano. Y ello a pesar de que el acceso a este mercado continúa sin ser fácil.

>> Las oportunidades del Programa "Petróleo por alimentos"
Tras los acontecimientos de 2 de agosto de 1990, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 661. Esta Resolución, complementada posteriormente por la Resolución 687, sometió a Iraq a un embargo comercial multilateral que, a grandes rasgos, estableció lo siguiente:

  • prohibición de cualquier exportación a dicho país, excepto las de alimentos, medicinas, equipos médicos y suministros esenciales para la población civil;
  • necesidad de aprobación de cada operación de exportación a Iraq por un Comité especialmente creado para esta función;
  • prohibición a los restantes Estados Miembros de importar productos iraquíes;
  • congelación de los activos financieros iraquíes en el exterior.

Las resoluciones establecieron asimismo que la condición indispensable para el levantamiento de las sanciones sería que Iraq cumpliese satisfactoriamente, según los informes de los expertos designados por las Naciones Unidas a tal efecto, con sus obligaciones de desarme.

Este marco regulatorio limitaba casi por completo la capacidad de Iraq para generar los recursos financieros necesarios para la adquisición de los bienes cuya importación le estaba permitida. Ante el alarmante deterioro de la situación humanitaria, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 986, que al permitir a Iraq vender determinadas cantidades de crudo y utilizar parte de los fondos así obtenidos para adquirir determinados bienes, solucionó parcialmente el problema de la financiación de las importaciones. Tras largas negociaciones con el Gobierno de Iraq, este nuevo sistema entró finalmente en vigor en diciembre de 1996.

El régimen establecido por las Resoluciones 986 y siguientes, conocido en ocasiones como sistema "Petróleo por alimentos", supone una excepción al régimen general del embargo. En virtud de este sistema las Naciones Unidas autorizan al Gobierno de Iraq a vender cada seis meses una determinada cantidad de petróleo.