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Ya no es tan fácil ni tan barato conseguir financiación a través de la ventanilla de una entidad financiera como era en 2006, tanto para los particulares como para las pymes, cuando la economía mundial crecía a buen ritmo, porque se estudia con mucho cuidado que el proyecto para el que se piden los fondos sea viable.
También es cierto que la demanda de financiación para nuevos proyectos se ha contraído, por los problemas que atraviesa la economía mundial, en un proceso iniciado con anterioridad a la quiebra de Lehman Brothers. “La demanda de crédito ya había caído los meses anteriores por la subida de los intereses, pero se aceleró a partir del verano de 2008”, explica Esteban Sánchez, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI).
La nota positiva es que en la banca comienza a calar la idea de que lo peor puede haber pasado y que, poco a poco, gracias a las medidas tomadas para estabilizar el sector financiero y para promover el acceso al crédito en el caso de las pequeñas y medianas compañías por parte de los Estados, la actividad prestataria en los mercados internacionales se está normalizando, algo que desatascará poco a poco el acceso al crédito tradicional, ese que concede el sector financiero.
La primera prueba de ello es que el coste de la financiación en los mercados internacionales ha caído, aunque las condiciones de los créditos siguen siendo más duras porque los diferenciales se mantienen muy altos. La segunda evidencia es que algunos bancos, como Santander, Sabadell y BBVA, están lanzando campañas de promoción de financiación a las pymes.
No obstante, de acuerdo con el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, entre noviembre y enero, un 80 por ciento de las pequeñas y medianas empresas que acudió a pedir un crédito a una entidad financiera tuvo problemas de acceso a la financiación.
Ese endurecimiento, que se está produciendo en todas las economías desarrolladas, ha provocado que sean los distintos Estados del mundo los que amplíen sus líneas de crédito a las empresas para promover su crecimiento y asegurar su estabilidad en una crisis económica que algunos comparan por su magnitud con la que se produjo tras el crash bursátil de 1929.
España es un ejemplo en ayudas públicas a la financiación, con el presupuesto más importante en financiación en la línea ICO-PYME en sus 15 años de historia. Otros países, en los que sí ha sido necesario estatalizar bancos por sus problemas de solvencia (los Estados han tomado participaciones en ellos o les han inyectado dinero) empujan a esas entidades a conceder crédito a los sectores que consideran primordiales.
El apoyo estatal
La necesidad de evitar que las empresas de menor tamaño no encuentren recursos para sobrevivir o crecer ha reforzado en el último año el papel de los Estados como financiadores de la actividad empresarial. Así, en España, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha puesto a disposición de autónomos y de pequeñas y medianas empresas españolas cerca de 27.000 millones de euros en préstamos este ejercicio. Las partidas más importantes, de 17.000 millones de euros la primera; y de 10.000 millones, la segunda, están destinadas a paliar las necesidades de dinero inmediatas, el circulante, a través de la Línea ICO-Liquidez , y la financiación de activos productivos fijos, con su programa ICO-PYME.
El incremento de las ayudas para el día a día empresarial no recorta el presupuesto para la iniciativa. Así, para los proyectos de crecimiento en el exterior se reservan específicamente 200 millones de euros, a los que se acceden a través bancos y cajas de ahorro, con tipos de interés pactados con el ICO. Estos préstamos no están sólo diseñados para pymes, sino para compañías de cualquier tamaño. No obstante, en 2008, el 70 por ciento de las operaciones financiadas en la línea de internacionalización, de las 206 operaciones que se llevaron a cabo, las efectuaron pymes.
Además, el ICO también cuenta con una línea de apoyo a las grandes empresas para financiar el crecimiento fuera de nuestras fronteras, el Programa PROINVEX, que se articula como una línea de financiación mediante préstamos, garantías o avales de grandes proyectos en el exterior.
El ICEX, por su parte, también ofrece programas específicos de apoyo a los exportadores y a los inversores españoles en el exterior, como el Programa de Apoyo a Proyectos de Inversión (PAPI), el de Prospección de Inversiones en el exterior (Prospinver), el Plan de Implantación en el Exterior (PIE), o el Programa Aprendiendo a Exportar. La mayoría aportan ayuda económica directa, asumiendo una serie de costes.

Un plan a la medida de los exportadores
El apoyo financiero a las pequeñas y medianas empresas no se limita a las líneas de financiación del ICO. Dentro del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (Plan E) aprobado en enero por el Gobierno, se incluyó una serie de medidas de ayudas concretas a los exportadores, con el objetivo de ayudar a que el sector exterior contribuya a la reactivación de la economía española.
Reforma del sistema CARI
Uno de los pilares fundamentales de este programa es facilitar crédito tanto a exportadores como para los importadores. El Gobierno ha llegado a acuerdos con los bancos para que éstos obtengan márgenes más atractivos y continúen financiando la compra y venta de mercancías en el exterior. El objetivo es que las entidades financieras aporten financiación a largo plazo y a tipo de interés fijo. Este sistema viene funcionando como una línea de financiación directa del ICO, pero se debe firmar con un banco o caja español.
Más crédito para las empresas
Buena parte de las medidas financieras para apoyar a los exportadores está pensada para las pequeñas y medianas empresas españolas. Dentro del Plan E, por ejemplo, se ha incluido una línea de financiación dotada con 40 millones de euros para las pymes que tengan proyectos de exportación a países en vías de desarrollo, bajo el nombre de línea FAD-Pyme.
Asimismo, las pymes serán las primeras beneficiarias del Plan de Apoyo a la Internacionalización que, con una dotación de 25 millones de euros, apoyará financieramente los proyectos de inversión de las empresas que promuevan la internacionalización y la mejora de la competitividad.
A la vez, se ha presupuestado con 100 millones de euros al nuevo Plan África de Exportación de Infraestructuras, con el que se busca impulsar la internacionalización de este sector en África subsahariana.
Para ampliar las vías de financiación de las empresas españolas más allá de las tradicionales, el Plan E contempla fomentar las relaciones de las empresas con los fondos soberanos árabes.
Además, a partir de abril, se pondrá el marcha el Plan Licita. Es un plan de apoyo a la empresa en el mercado multilateral para buscar oportunidades de negocio para las empresas españolas en los planes de financiación que los organismos internacionales aportan a los países en desarrollo.
Seguros para pymes
El Plan E pretende flexibilizar el uso de seguros en las exportaciones. Para ello facilitará este tipo de contratos a través de la agencia pública CESCE, dado que las empresas privadas a raíz de la crisis han dejado de asegurar algún tipo de operaciones. A la vez, se pretende que las pequeñas y medianas empresa también puedan recurrir a este tipo de seguros. Esta línea, denominada, CESCE-Pyme de cobertura de riesgo, se instrumenta a través de la firma de acuerdos con asociaciones sectoriales y Cámaras de Comercio, que recogerán condiciones del Seguro de Crédito de CESCE más favorables para pools de pymes. Esta medida busca abaratar el coste del seguro para las pymes, ya que CESCE puede ofrecer mejores condiciones a un conjunto de compañías que a una empresa individual.
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A pesar de que el nuevo año ha venido acompañado de ciertas mejoras en los mercados de financiación internacional con la caída de los índices de referencia del coste de la financiación -como el euribor- y la apertura para las grandes empresas que están logrando realizar colocaciones de deuda de manera ventajosa, se espera que las entidades financieras mantengan un análisis más severo de a quiénes se da crédito y a quiénes no.
Por una parte, la morosidad empresarial y también del conjunto del sistema español sigue creciendo, lo que es un síntoma de que los bancos continuarán siendo cautos con la concesión de crédito.
Este clima, pero especialmente la posibilidad de que la financiación se mantenga más cara en los próximos años, es un aliciente para que las pequeñas empresas se planteen recurrir a otros cauces de financiación para crecer.
Por ejemplo, buscar un socio. Sea éste un profesional, como es el sector del capital riesgo; un particular, como un Business Angel, o varios institucionales y particulares, que es lo que podría ofrecer el convertirse en una empresa cotizada.
Como recuerda Ángela Alférez, jefe de estudios de ASCRI (Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo), cuando das entrada a una firma de capital riesgo en tu empresa “encuentras un socio”. Un socio, que “no sólo aporta recursos financieros, sino también que dará apoyo en la gestión. No es una gestión pasiva pero tampoco intervencionista”, revela. De ahí que lo que busquen sean oportunidades atractivas, independientemente del sector que se trate. “La discriminación que realizan los fondos para aceptar un proyecto se fundamenta en dos hechos. Por una parte, que el plan de negocio de la empresa tenga posibilidades y que exista potencial de crecimiento. Por el otro, que la empresa cuente con un buen equipo gestor, ya que es necesario tener confianza en quien va a ser tu socio”, apunta Alférez.
La jefe del servicio de estudios de ASCRI recuerda, asimismo, que los empresarios que estén buscando internacionalizar su negocio mediante inversiones en el exterior con necesidades de financiación a medio y largo plazo pueden recurrir a los fondos de capital riesgo con participación pública de la empresa público-privada Cofides (Compañía Española de Financiación del Desarrollo). Esta sociedad principalmente apoya a los empresarios con proyectos en países emergentes o en vías de desarrollo, “independientemente de su renta per cápita”, con sus propios recursos. Como gestora de los fondos estatales FIEX y FONPYME, acepta también proyectos en cualquier país del mundo.
A través de Cofides se puede obtener tanto capital como productos de cuasi-capital, tales como préstamos de coinversión (con remuneración ligada a los resultados del proyecto) subordinados, participativos o convertibles en acciones. Con cargo a sus propios recursos pueden obtenerse también préstamos ordinarios, habitualmente con plazos amplios de vencimiento y carencia por importes que se sitúan entre los 250.000 y los 3 millones de euros.

La alternativa de la bolsa
Otro recurso para lograr capital es plantearse dar el salto a la bolsa, ahora que existe en España un mercado exclusivo para pymes. El captar dinero de los inversores privados e institucionales no sólo aporta recursos económicos importantes, sino que también puede permitir a los empresarios mantener buena parte del control de la gestión mientras conserven la mayoría del capital societario. Lo habitual es dar el salto al parqué a través de una Oferta Pública de Suscripción (OPS). Con ella, la empresa amplía capital dando entrada a nuevos socios que le dan dinero a cambio para afrontar tanto proyectos expansivos como para reforzar la estructura financiera de la empresa.
Bolsas y Mercados Españoles (BME), el holding que agrupa a los distintos parqués españoles, ya ha puesto en marcha el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) para empresas en crecimiento.
A día de hoy todavía ninguna pequeña compañía se ha atrevido a debutar en este parqué, pero se debe principalmente “al mal momento del mercado”, explican desde BME, que reconoce “que varias lo están estudiando”. Antonio Giralt, presidente del MAB, anticipa que cuando las bolsas aminoren la etapa de inestabilidad que atraviesan, dado que no espera que las facilidades de acceso al crédito vuelvan a ser tan flexibles como antes de la actual crisis financiera, las pequeñas empresas españolas consideraran la bolsa española cómo otro cauce para conseguir financiación para sus proyectos.
Para facilitar el accesode este tipo de compañías al mercado, BME ha diseñado un sistema de presentación de resultados más asequible. Los negocios que coticen en MAB no estarán obligados a presentar resultados trimestralmente, como sí sucede en el caso de quienes cotizan en el mercado continuo, igual que solamente deberán presentar auditadas sus cifras anuales (las cotizadas en bolsa ahora deben auditar también los semestrales).
Asimismo, los requisitos de acceso al mercado son más flexibles: no hará falta presentar un número de años mínimo de actividad ni tampoco varios ejercicios de beneficios, aunque sí será necesario que todas las que coticen presenten una estructura societaria de sociedad anónima y que su capital sea libremente transmisible.
Todas las empresas que accedan al MAB, obligatoriamente, tendrán que acudir de la mano de un asesor, que no necesariamente tendrá que ser el que aporte liquidez a los títulos. Esta figura será el que se encargue de acompañar a la empresa en toda su historia como cotizada, ayudándole a cumplir con todos los requisitos de información que debe cumplir una empresa cotizada.
Si bien el mercado alternativo para pequeñas y medianas empresas es muy reciente en España, en otros países su implantación cuenta con una larga historia. En Reino Unido, el mercado AIM, que está especializado en pequeñas compañías de crecimiento, lleva en funcionamiento desde 1995. En enero, ha lanzado este mismo modelo para la Bolsa de Tokio y va a inaugurar el mismo segmento en la bolsa italiana. La zona euro también cuenta con otra plataforma especializada en la negociación de acciones de empresas de pequeña y mediana capitalización, que pertenece al mercado NYSE Euronext y que recibe el nombre de NYSE Alternext. Nació en 2005 y hoy cotizan en él 119 valores. En él se intercambian, por ejemplo, las acciones de alguna empresa española, como las de la especializada en marketing y publicidad para Internet, Antevenio, que se convirtió en miembro de este mercado en febrero de 2007 a través de una OPS.