Los efectos del contagio de la crisis financiera han sido menores de lo que cabría esperar dada la cercanía y la interrelación del país con EEUU, cuyos 8.891 km de frontera común son testigo de un intercambio comercial que asciende a un valor medio de 1.200 millones de euros diarios.
A tal punto que Charles Kramer, jefe de la reciente misión a Canadá del FMl, concluía en su informe que “el país se halla en mejor situación que muchos otros para capear las turbulencias financieras y la recesión mundial”, y atribuía su capacidad de aguante a
- una sólida gestión macroeconómica que ha permitido reducir a menos de la mitad la deuda federal en términos de PIB durante los Últimos 10 años,Alababa también la excelente capitalización de los bancos del país, cuya, así como la rápida reacción de las autoridades, que este mismo enero presentaban un sustancioso paquete de estímulo fiscal que contempla un gasto total del 1,5% y del 1,1% del PIB para 2009 y 2010, respectivamente, y limitará presumiblemente la recesión esperada a solo una contracción del 1,6% en términos reales del PIB este año y, visto el empeoramiento en el mercado laboral y de la vivienda, un crecimiento en 2010 de solo el 0,9%, según estimaciones del informe de febrero del Economist Intelligence Unit (EIU).
- una política monetaria que ha logrado mantener la estabilidad en los precios
- una tasa de cambio flotante que ha amortiguado en particular las fluctuaciones en el precio de las commodities.
Pasar a la acción
El plan de estímulo contempla una inversión de casi 12.000 millones de dólares canadienses para la inmediata construcción de carreteras, puentes, redes de Internet de banda ancha, sistemas para el registro sanitario electrónico, laboratorios y pasos fronterizos por todo el territorio así como otros 7.800 millones para estimular la construcción de viviendas de calidad y mejorar la eficiencia energética, aunque la estimación en el déficit canadiense en infraestructuras asciende a unos 125.000 millones de dólares canadienses, que aumenta a un ritmo de 2.000 al año.
El Gobierno se va a concentrar en aquellos proyectos listos para el inicio de la fase de construcción, y modernizará los trámites para su aprobación de forma que pueda acometerse el mayor número de entre una amplia cartera a partir de la primavera.
El pasado marzo, George Stewart, vicepresidente senior de Infrastructure Ontario ante un selecto grupo de empresarios españoles declaraba “el primer lugar que visitamos no fue Londres ni Australia, sino Madrid, pues habíamos leído acerca de la numerosa infraestructura nueva hecha aquí”. A dichas empresas desgranaba la forma de operar: “Nos aseguramos de que la financiación esté cuando el proyecto se aprueba y somos la última instancia en la adjudicación del proyecto. Si hay licitantes y el proyecto se mantiene dentro del presupuesto no necesitamos más aprobación del Gobierno. El interés público es fundamental: se debe demostrar la relación calidad-precio y preservar el control o la propiedad pública. Hay observadores de equidad independientes en el proceso. Al hablar con los licitantes, incluso por teléfono, los observadores están presentes. Y no se hace ningún pago hasta que un ingeniero o arquitecto independiente verifica que el proyecto está terminado”.
El Gobierno federal, consciente de que este gasto situará el primer déficit público en 12 años en el 2,4% y el ministro federal de Finanzas, Jim Flaherty, declaraba a principios de marzo, según recogía la cadena de televisión CTV, que “necesitamos anticipar razonablemente que vamos a seguir viendo un continuado deterioro en las cifras en 2009, pero, una vez se apruebe este plan y el dinero empiece a fluir a la economía, los canadienses podrán volver a trabajar”.
A la merma de competitividad del dólar canadiense frente al estadounidense se ha sumado la fuerte contracción en la demanda de EEUU de madera y materiales de construcción y productos de transformación, amén de la caída tanto en la demanda de materias primas y recursos naturales como en su precio. “No creo que sea un obstáculo que Canadá no pueda soslayar en los próximos 2 o 3 años. Tiene recursos naturales propios que consume y exporta a otros países, lo que lo convierte en una economía fuerte y estable”, asevera Alberto Echarri, presidente de la Cámara de Comercio Canadá-España. “El sistema bancario ha sufrido muy poco. Al haber liquidez, el mercado canadiense va a salir adelante más rápidamente que otros, y hay un tejido empresarial bastante sólido en áreas como puede ser la biotecnología, el sector aeronáutico”, o las TIC.

Diversificación hacia Europa
Canadá ya ha dejado claro que no quiere esperar sentado a que la recuperación de EEUU tenga reflejo sobre su economía, y el que presume de ser uno de los Estados más solventes del mundo ha retomado iniciativas para diversificar sus socios comerciales.
Ante el escaso interés de EEUU por avanzar en un acuerdo entre el NAFTA y la UE, ambas partes acordaron en 2007 identificar los beneficios que reportaría un nuevo acuerdo de asociación económica reforzada, y el anuncio del inicio de negociaciones formales se espera tenga lugar en mayo en Praga durante la cumbre Canadá-UE.
El pasado enero, en el Barómetro de las relaciones entre España y Canadá, Alfredo Bonet, secretario general de Comercio Exterior español, resaltaba, por un lado, la aceptación por parte de Canadá para negociar todo tipo de productos y servicios y un mayor compromiso en la protección de indicaciones geográficas, mientras denunciaba, por otro, dificultades en la regulación fitosanitaria y en el acceso de empresas de la UE a las compras públicas canadienses y alertaba de la necesidad de que los Gobiernos provinciales canadienses apliquen en sus territorios los acuerdos federales. A esto, Roy MacLaren, presidente de la Mesa Redonda sobre Negocios Canadá-Europa, replicaba que “las perspectivas para una fructífera negociación se han visto mejoradas recientemente ante la declaración de las provincias canadienses de que darán pleno apoyo a las negociaciones e implementarán las decisiones en su jurisdicción”.
Aunque ciertos sectores como las industrias culturales, el bancario, las telecomunicaciones y los recursos naturales están limitadísimos a la inversión extranjera, Canadá es un país totalmente liberalizado, y en el sector servicios, concesiones y medio ambiente la empresa española está muy presente.
De hecho, tanto las autoridades federales como las provinciales están impulsando medidas para el fomento de la inversión en sectores estratégicos de la economía mediante subvenciones a inversiones en energías renovables o en proyectos de I+D+i. Hay varios acuerdos entre centros de investigación españoles y canadienses para la financiación conjunta de actividades de investigación. “La nueva economía son las ideas y es factible fomentar las ideas sin ser vecinos cercanos”, concluye David Ehringer.

Marcar identidad
“La empresa media canadiense, desconoce por regla general las oportunidades que le ofrece España y es una pena porque creo que hay grandes posibilidades de cooperación”, se lamenta Alberto Echarri. “Cuanto más conocemos España más la queremos”, asegura Ehringer, quien aboga por potenciar el conocimiento mutuo entre ambos países, no solo en el mundo del comercio sino estableciendo vínculos afectivos, a lo que dice contribuirá el nuevo acuerdo de intercambio y movilidad de jóvenes. “El consumidor medio, si conoce algo de España, lo verá como un destino turístico dentro de Europa, pero no como el primer destino. Irá primero a los países de su origen familiar, muchas veces el Reino Unido, Francia, quizá Alemania. Matiza Alberto Echarri”.
Este desconocimiento se traslada a los productos agroalimentarios, a excepción del vino y quizá del jamón ibérico, donde la barrera es cultural y se necesita mucha educación al consumidor, y a los bienes de consumo, sectores todos donde el producto español, poco presente, lidia con Italia y Francia, muy afincados ya por la histórica influencia de la migración.
“El Acuerdo Interno de Libre Comercio de 1995 ha contribuido a eliminar parte de las barreras interprovinciales a la circulación de bienes, servicios, capital y mano de obra pero el mercado interno canadiense no ha alcanzado todavía el grado de libertad que nosotros damos por sentado en el mercado común europeo”, afirma José Luis Pascual, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Ottawa. Esta circunstancia, añadida al entramado de normativas sobre etiquetado y certificación técnica, “difícil de navegar incluso para un experto”, aconseja, por rentable, centrarse en las grandes aglomeraciones urbanas. “La mayoría lo hace en las ciudades de Toronto y Montreal, pero se olvidan de Vancouver, de que las provincias de Columbia Británica y Alberta también pueden ser mercados interesantes”.
Las razones de que el 40% del comercio bilateral pase por Quebec la da Alfons Calderón, agregado para asuntos económicos para el Gobierno de Quebec en la Península Ibérica: “Montreal mira hacia Europa y Vancouver más hacia Asia. Además, a diferencia del resto del país, tiene una raíz y una presencia culturales latinas que la acercan más a la cultura española. En el conjunto de Canad impera el Common Law de origen británico, que en Quebec convive con el código civil de tipo napoleónico, lo que hace más fácil la interlocución”.
Además, teniendo en cuenta el mejor entendimiento con la red de organismos estatales, el menor coste de la mano de obra, muy cualificada, las menores trabas a la inversión extranjera y la escasa distancia que le separa de Nueva York, a Alfons Calderón no le sorprende que, “para sectores intensivos en capital, las empresas españolas encuentren más ventajas en atacar el gran mercado de EEUU a partir de Quebec”. Su calificación de Canadá como terreno prácticamente virgen para el sector hotelero español, “donde su know-how podría ser muy interesante”, podría hacerse extensivo al resto de la oferta española, pues, como concluye Alberto Echarri, “está todo por hacer y si está todo por hacer es que hay futuro”.
En la edición papel se ofrece información sobre la experiencia de una serie de empresas españolas que se han adentrado en el mercado canadiense.
Documentación
Country Profile: Canada
The Economist Intelligence Unit (EIU), agosto 2008, 34 págs., en inglés
Country Report: Canada
The Economist Intelligence Unit (EIU), marzo 2009, 23 págs., en inglés
Guía de País: Canadá
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Ottawa, febrero 2009, 76 págs.