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COLOMBIA
El sueño americano | 1 | 2 |


La confianza impregna la vida de Colombia. La crisis que vivió el país a finales de los años 90 parece superada, olvidada. El país mantiene un crecimiento estable y la situación macroeconómica exhibe un buen comportamiento. Hay confianza en los círculos empresariales y en el consumidor. “Llevamos más de 3 o 4 trimestres creciendo casi al 7%, lo que no se veía en muchos años en la economía colombiana”, afirma Margarita Motta, directora de comercio exterior de la Cámara de Comercio Hispano-Colombiana: “Este crecimiento va a verse sostenido a largo plazo, sustentado en una mayor productividad gracias a la reconversión de las empresas colombianas, que han decidido adquirir bienes de capital”.

A la diversificación de la oferta exportable, primera de las metas de la Administración colombiana, se encaminan acciones para la creación de empresas comercializadoras y el fortalecimiento de clusters, nos explica María Elvira Pombo, presidenta de Proexport, la agencia de promoción exterior colombiana.

Otro gran objetivo prosigue, es la atracción de inversión: para infraestructura, por un lado, y para generar transformación productiva y valor añadido, por otro. María Elvira Pombo señala que “Hay otros nichos de mercado donde por afinidad podríamos tener una inversión española muy interesante: en turismo ya está llegando, en el sector de software, de servicios, de lo que se llama VPO (todos los procesos de contrataciones). Colombia no se ha movido sectorialmente con una estrategia específica y tal vez por razones obvias: estuvo combatiendo una guerra”.

“Las condiciones de seguridad han mejorado sustancialmente”, reconoce Román Blanco, presidente del Banco Santander en Colombia: “Hace seis años, salir de Bogotá era complicado y el problema del desempleo era mucho más acuciante que ahora”. Y añade sonriente: “Lo mejor está por venir. La confianza del consumidor cada vez va a más: hay 14 millones de personas bancarizadas”, dato revelador para una economía emergente de 42 millones de habitantes, el 75% de los cuales, según el censo de 2005, vive en urbes. El desplazamiento forzado de una población rural en una cantidad que se estima entre los dos y los tres millones de personas generó el crecimiento desordenado de míseras barriadas donde no llegaban los servicios. La inversión en infraestructuras públicas y en servicios a esta población olvidada ha contribuido a reducir la inseguridad: desde la construcción de viviendas sociales y la inversión en servicios básicos hasta infraestructura de integración social.

Logros como el aumento de la cobertura del sistema público de salud hasta un 85% de la población a finales de 2006, o el descenso del paro hasta el 11%, apuntan a la voluntad de la Administración por eliminar el enorme peso de la economía sumergida, principal fuente de ingresos de muchas familias colombianas. La venta ambulante forma parte del paisaje tanto urbano como rural y la fabricación de productos falsificados que encuentran rápida venta siguen siendo negocios muy lucrativos que dan de comer a gran parte de la población de las barriadas de estrato bajo.

En la generación de nuevos ingresos del Estado a medida que esa economía informal se vea atraída al marco regulado, el aumento de la inversión privada, la continuación de los procesos de privatización en servicios básicos y energía y el mantenimiento de la ayuda exterior, principalmente de EEUU, fija el Gobierno colombiano la continuidad de la financiación de su política de seguridad. Las predicciones de ralentización en su economía (4% en 2009) y de difícil cumplimiento en su objetivo de convergencia en cifras de inflación con la zona OCDE (4,4% in 2009) no amedrentan el ánimo ni de la población ni de la clase empresarial.

Consumo de bienestar
Segundas residencias, centros comerciales, oficinas y, en menor medida, hoteles proliferan en el país. La cadena local Éxito proyecta abrir este año cinco nuevos y Carrefour, otros 15. El gigante francés de la distribución se dirige a un cliente nuevo que puede desplazarse en coche, y ha contribuido a fomentar la cultura gourmet, aunque todavía solo entre los segmentos más altos.

El marcado arraigo del comercio de proximidad muy concentrado en la producción local no obstaculiza el desarrollo fulgurante de la franquicia en los florecientes centros comerciales.

Del tirón en el consumo interno es en parte responsable la emergente clase media, producto del rescate social que persigue la Administración. Partícipes en la construcción de la imagen-país para el año 2019, cuando se cumple el bicentenario de la independencia, la Corporación Andina de Fomento (CAF) apoya en el país proyectos de muy diversa índole, desde energía (refinerías, gas o interconexión eléctrica) hasta el transporte y la logística: mejora de la red vial principal y secundaria, de las vías fluviales, puertos, aeropuertos y pasos de frontera, con un doble objetivo: dar cumplimiento a los compromisos adquiridos en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) para impulsar el proceso de integración política, social y económica de Sudamérica, y mejorar la competitividad de la propia economía.

El Gobierno colombiano está convencido de la necesidad de recurrir al modelo de concesión para poder alcanzar dichas metas. “Se acaba de hacer una reforma en el régimen de concesión en Colombia para que sea lo más consistente con lo que está pasando en el mundo”, anuncia Gabriel Piraquive, director de Estudios Económicos del Departamento Nacional de Planeación, que anima a la banca de inversión española a participar en la estructuración y financiación de estos proyectos. “En la medida en que se den las condiciones para que la iniciativa privada participe, nosotros queremos ser protagonistas”, recoge el guante Román Blanco, poniendo el horizonte en 2009. “Van a venir muchos flujos de capital al país”. La banca extranjera, de hecho, ya está tomando posiciones. “El acceso al sistema financiero en Colombia no es fácil y cualquier servicio financiero colombiano es más costoso que en España”, constata Fernando Llorens, delegado para Colombia y el Pacto Andino de P4R Apertura Española, “pero hay seguridad financiera y los bancos y las entidades financieras son bastante sólidas. Nunca se ha generado una crisis cambiaria”.

“No hemos tenido nunca dificultad para financiar un proyecto y en ese sentido nos encontramos bastante tranquilos”, comenta en su céntrica sede Lucio Rubio, director general de ENDESA en Colombia, que extiende esta tranquilidad al trato con la Administración y a las reglas de juego. Pedro Ruiz, director económico y financiero de Gas Natural en Colombia, apunta en la misma dirección: “Los organismos regulatorios colombianos son de los que más dejan participar al sector en cuanto a definición de normas y de revisión tarifaria”. “Buscar la estabilidad y no el cambio de reglas de juego es fundamental”, incide Mª Fernanda Ortiz, la gerente de finanzas de la empresa. “Hoy la empresa ya sabe cuál es el marco jurídico y legal en el que nos desenvolvemos”.

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