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El Protocolo de Kioto afecta a todas las empresas. Para unas, los mecanismos de flexibilidad se convierten en necesidad para obtener créditos de carbono suplementarios con los que cuadrar sus obligaciones. Para otras, las ventas de los créditos que su simple actividad puede generar constituyen una fuente extra de ingresos. Para unas y otras, reducir emisiones rima con aumentar su presencia en el exterior.
Da la sensación de que el ingenio humano está siendo capaz de trocar una amenaza en toda una oportunidad. La reducción de la dependencia del desarrollo económico de tecnologías obsoletas y excesivamente dependientes de las energías fósiles impulsará la actividad de no pocos sectores industriales.
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