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El Protocolo de Kioto |
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“Como todos los temas nuevos que arrancan hay su período de ajuste y estamos pasando ya ese período y entrando en una etapa más consistente en términos de generación de proyectos, generación de emisiones y entendimiento entre todas las partes”, se ve obligado a recordarnos Eduardo Dopazo, gerente del Fondo Español del Carbono en el Banco Mundial. El Protocolo de Kioto prevé distintos instrumentos para que los países signatarios puedan alcanzar sus objetivos. Son los llamados mecanismos de flexibilidad que funcionan en una doble dirección: por un lado facilitan a los países desarrollados y a las economías en transición el cumplimiento de sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); y, por otro, respaldan el crecimiento sostenible de los países en desarrollo a través de la transferencia de tecnologías limpias. Los mecanismos de flexibilidad son tres: el Comercio de Emisiones (CE), el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y el Mecanismo de Aplicación Conjunta (AC) (ver Glosario). Los dos últimos están basados en proyectos.
La intención de conseguir la más amplia difusión de metodologías para poder generar la mayor cantidad de proyectos justifica que todas las metodologías aprobadas por la ONU sean de dominio público y excluye que llegue a plantearse el establecimiento de un sistema de patentes. De establecerse, considera Regina Pálla, responsable de la Unidad de Calidad y Desarrollo Sostenible de COFIDES “se pararían las inversiones en los países en desarrollo y se llegaría a lo que se ha tratado de evitar: que los países en desarrollo sigan creciendo a pesar de que tengamos un problema de contaminación”. El hecho de que todo el conocimiento resultante de la investigación y desarrollo sea un bien público encierra el riesgo de desincentivar la necesaria inversión de las empresas por temor a no poder retener la totalidad de los beneficios, y de esto alerta ya el Informe Stern, elaborado por encargo del Gobierno británico en 2006.
Estos certificados constituyen los créditos de carbono que la empresa con obligaciones de cumplimiento añade a su cuenta abierta en el RENADE o registro nacional equivalente o bien, al igual que aquella sin obligaciones, puede negociar en las diferentes bolsas del carbono. Las empresas energéticas españolas con presencia internacional han sido las primeras en utilizar esta adicionalidad para impulsar proyectos que antes no eran rentables, “pero ahora son empresas locales las que conciben el proyecto y vienen a venderlo, una vez tienen el proyecto, a empresas de países desarrollados. Estos proyectos atraen financiación, crean empleo, favorecen el desarrollo sostenible y, en definitiva, conllevan la construcción de nuevas instalaciones, y por ello las empresas españolas van a tener cada vez más oferta de proyectos promovidos por los países anfitriones”, augura José Luis Tejera, director de Desarrollo Estratégico y Corporativo de AENOR.
“Tenemos la convicción de que el proceso se va a profundizar después de 2012, va a haber la necesidad de hacer esfuerzos más grandes de reducción, de exprimir mucho el jugo de nuevas tecnologías y acelerar el proceso de transferencia de muchas de esas tecnologías a los países en desarrollo”, explica Eduardo Dopazo: “Quien espere al 1 de enero de 2013 para ver qué pasa, perdió el tren. Quien no quiera asumir un riesgo ahora no puede lamentarse luego en el 2013”.
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La oportunidad de Kioto: áreas calientes |
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Ellas tendrán que hacer también los inventarios, tanto para los países en desarrollo para cuando estos tengan obligaciones, como para los sectores difusos (transporte, construcción) en países desarrollados. “Las empresas de servicios vamos a empezar a hacer el inventario a nivel corporativo de emisiones directas (las producidas por las instalaciones de la empresa) e indirectas (las generadas por otras compañías pero achacables a la actividad propia, como coger un avión, un coche)”, comenta Ernesto Lluch, asociado de Garrigues Medio Ambiente. Aparte del campo de la generación y distribución energética, residuos, el sector metalúrgico-siderúrgico, el cementero, el de pasta y papel, refinerías y el de cerámica y vidrio, se abrirán oportunidades en otros campos, como en la forestación y reforestación, los biocombustibles y la biomasa, las instalaciones de la industria agroalimentaria (digestión aerobia, tratamiento de purines en granjas) o las técnicas de secuestro y almacenamiento de carbono.
“Se está desarrollando más el mercado en China porque lo que tienen lo venden”, afirma Federico Vallés, gestor de FC2E, el Fondo de Carbono para la Empresa Española: “Los indios piensan que el precio va a subir y no te quieren vender hoy, aunque se están empezando a cerrar contratos. En Latinoamérica aún piensan que lo que tienen vale 30 y no te lo van a vender a 9. Si estás esperando a Kioto para hacer un proyecto probablemente venga alguien que lo haga antes que tú”. Según él, Rusia y Ucrania van a ser la Arabia Saudí y el Kuwait del CO2, y va a ser lo más relevante a partir de 2008, cuando se ponga en marcha el mecanismo de AC. Y queda África. Para Alejandro, “el sitio”. Para Ernesto, “una asignatura pendiente: nos gustaría que salieran proyectos en Africa Subsahariana, pero no salen. Primero tiene que haber proyectos concretos, y luego ver cómo el MDL los hace viables, pero en África los riesgos no provienen del MDL sino que están asociados a la inversión en sí. Se necesita una cierta infraestructura previa, y el MDL solo no consigue hacer atractiva la inversión”, si bien María Antonia Abad, gerente de Cambio Climático de ENDESA, asegura que ya han firmado algún que otro proyecto. Queda, eso sí, un sitio más: EEUU. “Hasta ahora se han cogido las frutas más bajas del árbol y hay que empezar a coger las más altas”, advierte Luis: “Las empresas que están llevando energía eólica a EEUU están haciendo su apuesta para 2012”. Sea como sea, atractivo va a haber en todo el mundo, y no hay que olvidar, como dice Luis, que “detrás de un MDL están los proveedores, hay todo un fenómeno de arrastre”. La Administración española ha querido motivar y ayudar a la pyme a convertir el Protocolo de Kioto en una oportunidad, tenga o no obligaciones, y ha dispuesto toda una estrategia al efecto. España ha creado dos fondos propios: el Fondo Español del Carbono (FEC) en el Banco Mundial y la Iniciativa Interamericana del Carbono (IIC) en la Corporación Andina de Fomento (CAF), y participa en cuatro fondos del carbono multidonante. Además tiene abiertas sendas líneas de asistencia técnica en el BM y en el BID y está estudiando participar en dos nuevos fondos del BID. Al ICEX le corresponden las labores de promoción de la oferta española y de formación empresarial, y se llevan a cabo bajo el paraguas del Plan de Internacionalización de la Tecnología (ver El Exportador Digital, nº 101). “Hacemos mucha más difusión de estas nuevas oportunidades”, asegura Coriseo González-Izquierdo, directora de la división de Productos Industriales y Tecnología del ICEX, “explicamos cómo funcionan, hacemos más promoción de la oferta española en los países donde aparecen y organizamos actividades de formación específica para que las empresas españolas vayan familiarizándose con los mecanismos”. Mención especial tiene la participación institucional de España en la que se considera la feria del carbono: CARBON EXPO. Créditos FAD: Se está analizando la posibilidad de utilizar estos fondos para la financiación de proyectos MDL, salvando las limitaciones de no desviar Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para la obtención de RCE y de no computar los fondos destinados a la adquisición de RCE como AOD. Líneas FEV: Permiten la financiación de asistencias técnicas para atender la identificación y preparación de proyectos MDL generadores de derechos de emisión, en cuya ejecución puedan participar las empresas españolas, y la elaboración de metodologías. Seguros de Crédito a la Exportación y Contratos de Ajuste Recíproco de Intereses: Los proyectos de energías renovables susceptibles de ser calificados como proyectos MDL pueden contar, desde el 1 de julio de 2005, con períodos de amortización de 15 años. Para el resto de proyectos, los períodos de amortización podrán alcanzar, dependiendo del país de destino, hasta 8 años y medio (hasta 10 años para países de categoría II, de menor renta). Póliza de Inversiones de CESCE: Se puede cubrir, por cuenta del Estado, el riesgo político (hasta un 99%) asociado a las inversiones necesarias para la ejecución de proyectos susceptibles de ser calificados como proyectos MDL. Para los FEV privados, CESCE ofrece a una empresa la posibilidad de contratar una póliza que cubre hasta el 60-65% de los gastos invertidos si el proyecto no se lleva a efecto. Fondo FINCARBONO de COFIDES: Ofrece financiación para proyectos MDL con interés español, aunque no necesariamente a empresas españolas, para los que sea necesario acometer inversiones a medio y largo plazo, siempre que la parte de las RCE proporcional a la inversión recaiga en España.
Carbon finance for sustainable development 2006 Act locally, trade globally Guía española para la utilización de los mecanismos basados en proyectos del Protocolo de Kioto
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