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Construir desde abajo |
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Los principales sectores que presentan oportunidades para los estudios de arquitectura extranjeros son: proyectos de urbanismo y paisajismo, proyectos técnicamente complicados, viviendas de estilo extranjero, los proyectos con inversión extranjera o de organismos internacionales, proyectos vinculados a los grandes eventos, y la restauración y rehabilitación de zonas y edificios históricos, con motivo de la incipiente preocupación china por conservar los patrimonios históricos.
Hasta hace alrededor de diez años los estudios de arquitectura eran exclusivamente estatales. El proceso de apertura de la economía china provocó cierta fractura en el viejo sistema y a finales del año 2000 se publicaron las Medidas para la Administración de Empresas de Arquitectura e Ingeniería, que confirmaron la tendencia aperturista del sector. Desde entonces diversas leyes y normativas han ido abriendo de forma progresiva el sector a la inversión extranjera. En la práctica, sin embargo, el mercado de arquitectura chino sigue estando monopolizado por los institutos de diseño de arquitectura, el equivalente a los estudios de arquitectura en España, la mayoría de los cuales son estatales y tienen muy buena relación con los organismos de decisión. A menudo los institutos dependen directamente de los organismos oficiales que proponen el concurso y, por tanto, se encuentran en una posición privilegiada. La colaboración con el instituto de diseño local es un punto clave. Otra diferencia consiste en que mientras en España el arquitecto está involucrado desde el principio hasta el final de la obra, en China el arquitecto que diseña el proyecto no siempre es el mismo que supervisa la obra. “Lo normal es que entregues al instituto los planos del proyecto, el instituto ejecute y el resultado final no se parezca mucho al proyecto que presentaste”, explica Pedro Pablo Arroyo. Pero no es sólo el funcionamiento interno del sistema, la burocracia y la vinculación entre lo público y lo privado, sino que la propia definición de la disciplina es diferente. Los expertos occidentales dicen que la arquitectura está en los detalles, es decir, que la calidad y belleza de la obra arquitectónica se basan en todo aquello que el ciudadano medio no percibe. Este control de los detalles no forma parte de la concepción que los chinos tienen de la arquitectura. “Con el desarrollo del proyecto muere el detalle”, dice Javier Castrillo, responsable de la oficina en Shanghai del Estudio Lamela. La arquitectura y el arte no son, ni siquiera, primos lejanos a ojos del dragón chino. Igualmente, el diseño interior no se concibe como arquitectura, sino como decoración. La dimensión de las obras es la razón más obvia para estudios como Lamela, artífices de la T4 de Barajas, o Enclave, que se dedica a urbanización y paisajismo. China ofrece la posibilidad de construir obras de grandes dimensiones y eso es necesario para desarrollar un cierto tipo de arquitectura “porque hay edificios que requieren de cierto espacio para ser entendidos”, señala Javier Castrillo. El tamaño importa en China, un país donde las cifras son siempre astronómicas y las empresas se inventan de todo, desde acudir a las reuniones con figurantes para intimidar a la otra parte, hasta unir esfuerzos y presentarse juntos a un concurso. Es el caso de Lamela y Enclave. Siguiendo esta línea, los estudios de arquitectura españoles en China, las empresas de servicios relacionados y empresas de materiales de construcción que operan en China quieren crear un grupo de trabajo, bajo el paraguas de la Cámara Oficial de Comercio de España en China, “para unir sinergias, orientar y atraer al promotor español”, explica David San Román, socio de Enclave, que está liderando el proyecto. Un total de
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