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Al
menos a los toros. Como demuestra el gran éxito cosechado
por el Proyecto Rubia Gallega en aquel país. Iniciado hace
más de tres años y con la participación de
instituciones gallegas y brasileñas como la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de
Raza Rubia Gallega, este programa
ya ha empezado a dar sus frutos. Los ejemplares nacidos de vacas
de la región inseminadas por toros gallegos han superado
todos los exámenes con buena nota: en 13 meses pesan lo mismo
que los autóctonos a los tres años y su carne es de
gran calidad.
En la época
de los transgénicos, parece que las mejores soluciones para
combatir el hambre las tenemos en lo de siempre: en la tradición
ganadera pastando plácidamente en los verdes pastos de Lugo
o de Orense. Después de todo, la selección natural
lleva funcionando toda la vida y tampoco nos ha ido tan mal. JAVIER
GARCÍA CUESTA
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