El
papel de las instituciones europeas
Matthias Ruete,
director en la Dirección
General Ampliación de la Comisión Europea, expuso
la política mixta que este organismo está llevando
a cabo. “Otorgamos subvenciones por importe de 3.200 millones
de euros anuales para los países del programa
PHARE, y concedemos préstamos a través del BEI,
en el que disponemos de 16.000 millones de euros para los países
candidatos.
Por su parte,
Steven Kaempfer, vicepresidente de finanzas del Banco
Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD),
puso especial énfasis en que los fondos del banco se dirigen,
principalmente, al sector privado. Con ello, trataba de animar a
los empresarios españoles presentes en el acto a utilizar
más estos fondos en sus proyectos de inversión en
la zona. “Nosotros sólo invertimos en proyectos comercialmente
viables. El 80% de nuestros fondos se concede en forma de préstamos,
y el 20% restante en forma de participaciones en el capital”.
“Al principio,
nos dirigíamos al sector financiero bancario, pero, en la
actualidad, nos centramos, principalmente, en el sector financiero
no bancario. También aportamos capital para la industria
y, dentro de ella, sobre todo para las pymes. Asimismo, estamos
desarrollando instrumentos que fomenten el capital-riesgo para este
tipo de compañías”, afirmó.
El
impacto de la ampliación
Durante la Jornada
del pasado 13 de febrero, Jesús Banegas, presidente de la
Comisión de Relaciones con la UE de la CEOE, fue el encargado
de repasar las principales consecuencias que plantea el mencionado
proceso de adhesión.
En primer lugar,
subrayó las fortalezas y debilidades de los
PECO.
Los efectos
de la ampliación sobre la UE, según él, se
centrarían en tres aspectos principales:
1. una caída
inicial de la renta per capita del 18%;
2. una redistribución de los fondos de cohesión;
y
3. el establecimiento de nuevas corrientes migratorias en un mercado
único.
El proceso de
adhesión tendrá, lógicamente, una serie de
consecuencias económicas. Como contrapartida, se
producirán unos mayores beneficios para los consumidores,
quizá un menor nivel de inflación, una mayor diversificación
exterior y mejores oportunidades de inversión en mercados
foráneos”. Por lo que se refiere a los desafíos
de la integración para los países candidatos, se planteará
también a estos países un problema de simetría
de apertura: de un lado estará la UE, rigurosa cumplidora
de los preceptos del tráfico comercial internacional, y de
otro los nuevos socios, para los que existirá una especial
vigilancia con el fin de evitar que establezcan barreras no arancelarias.
Cómo
encarar el futuro
El presidente
de la CEOE, José María Cuevas recordó, en este
sentido, algunas de las propuestas de la CEOE sobre la competitividad
de la economía española en los momentos actuales,
entre las que cabría destacar:
- el mantenimiento
de un nivel adecuado de inversión pública en infraestructuras;
- un esfuerzo
suplementario en el desarrollo de la sociedad de la información
y el uso de las nuevas tecnologías;
- el fortalecimiento
del plan nacional de investigación, desarrollo e innovación
tecnológica; la atención constante a la formación
del capital humano; o
- la necesidad
de proteger el medio ambiente.
José
María Aznar coincidió en líneas generales con
estas propuestas. Señaló tres factores fundamentales
en los que habría que incidir:
- las infraestructuras,
- la I+D+I,
- la educación.
CViscofán
y Ferrovial apuestan por el Este
Viscofán
y Ferrovial fueron las dos empresas elegidas para exponer las ventajas
e inconvenientes prácticos de invertir en los países
de la ampliación.
Jaime Echevarría,
presidente de Viscofán,
cree que la ampliación de la UE conllevará un traslado
progresivo de empresas a los nuevos países miembros.
En 1995, realizaron
una importante inversión en la República Checa a través
de Gamex, una empresa local que producía material de oficina
un tanto obsoleto, pero que tenía la ventaja de contar con
un equipo adecuado de gestión y mano de obra. Entre 1996
y 2002, las ventas han alcanzado los 100 millones de euros y el
grupo cuenta, actualmente, con 637 personas empleadas.
Jaime Echevarría
se siente satisfecho de su experiencia en la República
Checa.
Por su parte,
Ferrovial eligió
Polonia, país que concentra un 55% del total del mercado
de construcción del centro y este de Europa (Polonia, República
Checa, Eslovaquia y Hungría). Según Rafael del Pino,
presidente de Ferrovial, “Polonia ofrecía y ofrece
una estabilidad política y económica fuera de toda
duda. Además, posee un mercado con un número importante
de empresas constructoras, con la entrada en la UE será receptora
de fondos y presenta un déficit de infraestructuras muy importante”.
El promedio
de fondos FEDER que va a recibir a partir de 2004 es la mitad del
de España en el período 2000-2006, pero aún
así muy importante y se destinará principalmente a
la renovación de infraestructuras.
Ferrovial inició
su inversión en Polonia en el año 2000 a través
de la compañía local Budimex, la primera constructora
del país. Posteriormente, compró parte de Dromex,
empresa de obra civil, que también se ha integrado en el
grupo.
Añade
Rafael del Pino que “Budimex, además de tener una buena
posición en todo el territorio polaco, tiene también
experiencia en los mercados centroeuropeos y en el antiguo bloque
de la URSS”.
(En la edición
en papel de El Exportador se ofrece un recuadro en el que se recogen
las principales oportunidades de negocio en los países de
la ampliación, así como las direcciones de las Oficinas
Económicas y Comerciales de España en cada uno
de ellos.)
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