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Internet aparece
como instrumento empresarial en 1994, cuando comienza a popularizarse
el navegador web. Ahora, cuando han transcurrido ya algunos años
desde entonces, y el uso de la red es cada vez más amplio,
parece que Internet no va a ser sólo una moda pasajera.
Las perspectivas apuntan a que Internet ha llegado para quedarse.
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¿Qué relación mantiene la empresa exportadora española con Internet?
La empresa
exportadora española ha tenido un acercamiento gradual
a Internet, que generalmente se ha ido produciendo a medida que
se lo ha ido exigiendo su comprador o proveedor extranjero.
Estos
pudieran ser los pasos seguidos por muchas empresas:
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Razones para incorporar Internet en la empresa
1.
El interlocutor empresarial actual lo exige
La
necesidad de comunicaciones fluidas, baratas y rápidas
lleva a la inclusión de Internet como herramienta de la
empresa.
Ignorar Internet
implica excluir a la empresa de los mercados exteriores y quizá
en pocos años también de su mercado nacional.
2. El consumidor
y los mercados estarán en el futuro más orientados
hacia esta tecnología
Teniendo en cuenta que la introducción y generalización
del uso de Internet es reciente, la población de los países
más desarrollados puede dividirse en tres tramos de potenciales
usuarios:
Parece que
los consumidores adolescentes en gran parte del mundo tienen perfiles
parecidos. Para ellos cada vez es más común buscar
productos o servicios de otros países utilizando Internet.
No hay que olvidar que en un futuro próximo estos jóvenes
serán los principales compradores tanto en el plano privado
como en el laboral.
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Influencia de Internet en las relaciones comerciales
Internet
puede afectar a las relaciones comerciales internacionales posiblemente
mediante dos movimientos opuestos:
1. Desaparición
de intermediarios entre fabricante y comprador final
En el comercio exterior, muchos operadores son meros intermediarios:
representantes, almacenistas, distribuidores, viajantes... llegan
al comprador con un catálogo o un muestrario que en muchos
casos puede ser sustituido por fotos y texto en la web... del
fabricante.
Un ejemplo
que merece mención es el de las agencias de viaje: venden
un bien homogéneo que no es suyo y ya no tienen el monopolio
del acceso a las centrales de reserva de billetes. Hasta hace
poco, su valor añadido era su ordenador conectado a sistemas
de reservas como Amadeus, Galileo o Sabre. Hoy, el transportista
aéreo, o la cadena hotelera, nos ofrece sus servicios por
Internet sin intermediación e incluso en algunos casos
a precios inferiores a los de las agencias de viaje. Y aun en
igualdad de precios, la agencia ofrece un horario comercial y
un radio de influencia limitados frente al servicio on-line.
En este contexto,
las agencias de viaje se verán sin duda obligadas a reorientar
su actividad, potenciando la prestación de servicios de
naturaleza complementaria, como los de asesoramiento, información,
etc.
Pero a su
vez, las grandes compañías aéreas encuentran
también importantes competidores en las nuevas empresas
que comercializan billetes sólo por teléfono e Internet,
y ofrecen precios mucho más atractivos.
Uno de los
argumentos del Comisario
Europeo de la Competencia para
liberalizar totalmente la venta de automóviles consiste precisamente en que Internet
permite la comparación de precios entre distribuidores
de toda la UE, favoreciendo la eficiencia del mercado, en beneficio
de los consumidores.
2. Aparición
de nuevos intermediarios atractivos por gama y precio
La aparición de nuevos intermediarios especializados en
artículos no muy costosos, cuyo valor añadido consiste
en disponer de una extensa gama de productos, generalmente a precios
muy atractivos, puede poner en peligro la competitividad de empresas
tradicionales. Piénsese por ejemplo en la tienda de libros
virtual Amazon
y cómo obligó a cerrar a pequeñas librerías
en los Estados Unidos.
El modelo
de Amazon puede aplicarse a otros sectores como ferretería,
componentes eléctricos y electrónicos, determinada
máquina-herramienta y de precisión, etc. Quedan
por solventar los aspectos logísticos, de cara a mantener
precios competitivos, pero la tendencia apunta precisamente hacia
una mayor capilaridad a un mejor precio.
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