| PRIMEROS PASOS… NOVOFORMA SISTEMAS, S.A. | |||
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Oficina a la medida En 1975, España estaba saliendo de un largo sueño de subdesarrollo y comenzaban a plantearse nuevas necesidades de equipamiento. Elías Peña, José Herrán y Venancio Cagigas decidieron cubrir el hueco que existía en la oferta de muebles de oficina. Fue así como ese año nació Herpesa, que en 1998 se ramificaría en Herpesa, dedicada a la sillería, y en Novoforma Sistemas, volcada en el resto de muebles de oficina. Emilio Peña, director de exportaciones de Novoforma Sistemas, es el hijo de Elías y representa la segunda generación que se está abriendo paso en la empresa. Estudió Economía en España y el Reino Unido y siempre tuvo una vocación claramente exportadora: "La proyección de los fundadores era hacia el mercado nacional. Frente a ellos, planteé la necesidad de internacionalizarnos. Sin embargo, siempre ha habido un buen entendimiento. No comparten todas mis ideas, pero para mí es más importante que me hayan dejado un hueco para llevar a cabo mis proyectos". >>
Mercado en gestación El ingreso de España en la UE en 1986 fue crucial para la empresa: "Se desarrolló una fortísima competencia para surtir de mobiliario a los colegios y al mundo de la hostelería. Fue entonces cuando Cagigas, Herrán y Peña decidieron orientar la producción esencialmente hacia el mundo de las oficinas". Los tiempos cambiaron y, en consecuencia, los valores que se pedía que transmitieran los productos: "Ya había un mercado totalmente desarrollado, con oferta no sólo de España sino de los países de la UE, sobre todo Francia e Italia. Además, la notable mejora de las comunicaciones hacía que la rapidez en el servicio fuera algo normal. Ahora se exigían nuevos valores como calidad de los materiales, aprovechamiento de los espacios y diseños atractivos". Las modificaciones siempre han venido de la mano de los clientes, que en su caso son los distribuidores: "Sus pedidos eran más numerosos a lo largo del año y cada vez se aproximaban más a sus necesidades en tiempo real. Asimismo, el aumento de la calidad en los acabados nos hacía invertir más en maquinaria y formación de los trabajadores". Para atender a esos cambios, Novoforma mantuvo intacto un valor: la atención al cliente: "Realizamos reuniones periódicas con los distribuidores para enseñar nuestros nuevos diseños y aceptar sus ideas sobre los cambios en los mismos, ya que en cada país imperan gustos estéticos y sobre confort muy distintos". El negocio adquiría ya unas dimensiones notables y se estaban realizando constantes ampliaciones de fábrica y almacén: "Llegábamos a todos los puntos de la geografía nacional con delegados para las zonas de Levante, Norte y Sur. Tras la crisis económica que hubo en España entre 1993 y 1995, nuestra facturación tenía ya unas dimensiones más que notables y esto nos hizo pensar en lanzarnos al extranjero". Esta situación de crecimiento y consolidación ha tenido su reflejo en que Novoforma fuese escogida por grandes corporaciones para abastecer a sus oficinas. La equipación de los despachos directivos del Grupo Santander, de las oficinas de Winthertur en Madrid y de las de Mapfre en Barcelona ha sido la confirmación de un trabajo que ha cubierto todos los flancos para llegar a ser una marca reconocida.
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