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>> Paladar cosmopolita
Cincuenta años han bastado para definir el sólido tapiz
multicultural que es hoy Canadá. Desde finales de la Segunda
Guerra Mundial, la paulatina llegada de inmigrantes ha ido
enriqueciendo la composición étnica de la población y, por
ende, sus hábitos alimenticios. Si, hasta mediados del siglo
XX, la dieta de los canadienses se reducía a una veintena
de productos básicos (patatas, legumbres y verduras de temporada,
carne bovina, y artículos de bollería y pastelería, principalmente),
la variedad
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La
pasta, el marisco, las frutas y hortalizas frescas
y el aceite de oliva han dejado de considerarse
productos minoritarios. La actual tendencia hacia
una alimentación más sana y equilibrada
ha estimulado de forma decisiva la demanda de estos
artículos, en los que el mercado canadiense
acusa una fuerte dependencia exterior.
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llena ahora sus despensas.

>> Todo recursos
Canadá es un mercado autosuficiente en lo que a agroalimentación
básica se refiere. Su vasto territorio (cercano a
los 10 millones de km2) ha propiciado el desarrollo de una
agricultura extensiva, fuertemente mecanizada y muy competitiva
a escala internacional. Junto a ella, destacan otros sectores
como el lácteo, el cárnico o el pesquero.
Por
lo que respecta a los socios comerciales de Canadá,
Estados
Unidos
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El
hecho de que más del 80% de la población
canadiense se concentre en una franja de unos 100
kilómetros contigua a la frontera con Estados
Unidos ha favorecido esta sinergia norte-sur, que
se vio reforzada a partir de la entrada en vigor
(el 1 de enero de 1994) del Tratado Norteamericano
de Libre Comercio (NAFTA).
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es, con creces, el más importante.
Para sustentar esta afirmación, basta un solo dato:
diariamente, el intercambio comercial entre ambos países
ronda los 900
millones de dólares
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Esta
cifra equivale al intercambio comercial anual entre
España y Canadá.
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Detrás de la barrera
Para
los productos europeos, sin embargo, el camino ofrece mayores
dificultades. A pesar de que Canadá es signatario
de casi todos los acuerdos internacionales en materia de
liberalización del comercio, su legislación
mantiene todavía cierto sesgo proteccionista. El
sector de los derivados lácteos, por ejemplo, soporta
unos aranceles que pueden llegar hasta un 325%.
Esa
traba no ha conseguido frenar el acceso de los quesos españoles
al mercado canadiense. De hecho, este segmento se ha convertido
en uno de los más dinámicos dentro de la oferta
exportadora del sector español de la alimentación
a Canadá, cuya composición apenas ha variado
en los últimos diez años.
A la
cabeza de ventas se sitúan los cítricos
frescos
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Según
la Organización Interprofesional de Cítricos
(Intercitrus), "el producto con mejores perspectivas
en este mercado son las clementinas, ya que no se
producen en Estados Unidos, al contrario que otros
cítricos, y eso reduce la competencia".
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Les siguen las conservas vegetales, los vinos y licores,
las hortalizas frescas (tomate, pimiento y pepino) y, a
continuación, el aceite de oliva, muy a la zaga,
todavía, de su principal rival: Italia.
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