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Los
datos hechos públicos por la Organización Mundial
de Turismo, correspondientes a 1999, atestiguan la experiencia
del sector turístico español al consolidar a España
como segundo destino mundial con 52 millones de turistas y un
crecimiento del 8,8%, muy superior al de sus competidores más
directos, y al 3,2% de incremento medio anual.
Pero, teniendo
en cuenta la reducida participación de las inversiones
turísticas españolas en el exterior -que en 1998
fueron del 0,39% dentro del conjunto global de las inversiones
exteriores de España- se ve que, en contra de lo que podría
parecer, España no se ha convertido en un cualificado exportador
de saber hacer en la materia, a pesar de su experiencia de 50
años de tradición turística. Únicamente
el subsector hotelero ha llevado a cabo una rápida expansión
internacional.
De hecho,
"las cadenas hoteleras han sido el motor y el principal protagonista
de la internacionalización de la empresa turística
española, en un proceso que arranca en la segunda mitad
de la década de 1980 y que ha experimentado una fuerte
aceleración hace unos cinco años, como respuesta
a los fenómenos de integración horizontal y vertical
que se están dando en el turismo mundial", asegura
con rotundidad Eulogio Bordás, presidente de Asesores en
Turismo, Hotelería y Recreación (THR).
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Hotelería, con la vista puesta en Europa
Las cadenas hoteleras se encuentran en un proceso de concentración.
Aun así predominan las de pequeño y mediano tamaño. En la actualidad,
son 22 las cadenas españolas que tiene presencia
en el exterior, pero solamente dos -Sol Meliá y Barceló Hoteles-
controlan más del 50% de las plazas hoteleras en el extranjero.
La internacionalización
de la hotelería se ha caracterizado por el desembarco en los países
de cultura hispana.
El norte de África está siendo otro de los mercados más concurridos
por la industria hotelera española, especializada en el turismo
vacacional. Este es el caso de Riu Hotels.
La gran apuesta del sector hotelero español se llama Europa y se
identifica por el turismo de ciudad. Sol
Meliá, fue la pionera.
Para luchar en el extranjero, varias cadenas españolas han puesto
en marcha diferentes sistemas con el fin de transmitir a sus profesionales
la tecnología, el know-how y la experiencia acumulada a lo
largo de 50 años.
>> Ventajas competitivas
- La imagen
internacional de España como líder mundial del
sector. Imagen avalada por una buena gestión hotelera
y una correcta noción de servicio.
- Buena
relación calidad/precio de la oferta. El presidente de
THR ahonda en el tema.
- Flexibilidad
del tejido empresarial, capaz de adaptarse a las necesidades
de los diferentes mercados.
- El idioma
español es la segunda lengua más extendida en
el mundo, lo que facilita la expansión en entornos culturales
semejantes.
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Puntos débiles
Si el valor añadido que aporta la empresa turística española es
tan elevado, ¿a qué se debe su escasa presencia internacional?
Las propias características de los diferentes subsectores turísticos
entorpecen su expansión geográfica:
- La atomización
del tejido empresarial.
- La falta
de iniciativa y de capacidad
financiera para
salir del mercado local.
- La experiencia
profesional de lo que podríamos llamar el cuadro directivo,
que genera un acervado individualismo y una profunda desconfianza
que trae como consecuencia una estructura asociativa débil,
lo que dificulta la cooperación e integración
horizontal y vertical entre las empresas del sector, como
asegura Eulogio Bordás.
- El idioma:
lo que es una ventaja competitiva a veces llega a funcionar
como un freno. Muchas veces el salto a entornos lingüísticos
diferentes y más competitivos se retrasa eternamente.
- La ausencia
de crisis graves en el mercado turístico español
ha propiciado un tejido empresarial marcadamente localista,
según los expertos. Si se hubiesen encendido las luces
de alarma se habrían propiciado cambios estructurales
profundos.
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