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Recuperación económica
Sin embargo, este país puede mirar hacia atrás con cierta satisfacción
tras los dos últimos años. La economía se está recuperando después
de una larga recesión. En su informe anual, la OCDE confirma que
la recuperación de la economía parece sólidamente asentada y se
prevé que continúe en los próximos años.
Por otra parte,
Suiza ha mejorado su imagen.

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Negociaciones con la Unión Europea
Por fin, después de cuatro años, el 11 de diciembre de 1998 concluyeron
en Viena las negociaciones bilaterales con la Unión Europea. El
21 de junio de 1999 se firmó en Luxemburgo este acuerdo comercial
que cubre siete áreas de carácter general como:
1. la libre
circulación de personas,
2. la investigación y el desarrollo tecnológico,
3. la agricultura,
4. las barreras técnicas al comercio,
5. los contratos públicos,
6. el transporte terrestre,
7. el transporte aéreo.
Suiza ha
tenido que hacer dolorosas concesiones para que el acuerdo saliese
adelante ya que las siete áreas formaban un paquete y no
podían entrar en vigor individualmente.
Los acuerdos
bilaterales se incorporarán a las legislaciones suiza y
europea una vez se hayan cumplido todos los requisitos que se
exijan por ambas partes. En Suiza, se pondrá a prueba la
voluntad popular al someterlo a referéndum el próximo
mes de mayo. Además, el acuerdo sobre la libre circulación
de personas deberá ser ratificado por cada uno de los quince
miembros de la UE. Sólo entonces será posible que
entren en vigor, lo que probablemente suceda en el año
2001.
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Sopesando la integración
No obstante, la gran cuestión ahora para Suiza es si este acuerdo
supone el paso final en la normalización de sus relaciones comerciales
con la UE o es el primer paso hacia la plena integración en ella.
Un asunto en el que se pone de manifiesto la brecha cultural y económica
existente entre la mayoría euroescéptica de la parte germano parlante
del país y la minoría pro UE de las zonas de lengua francesa e italiana.
En febrero del pasado año, el Gobierno suizo publicó un informe
de 400 páginas en el que se resumían las ventajas e inconvenientes de integrarse en la Unión Europea.
Pero nada de esto parece influir en el ambiente en general desfavorable,
e incluso hostil en algunos sectores, frente a la pérdida de poder
de decisión, autonomía y libertad de acción que implicaría la integración.
Lo que significa una defensa de su particular sistema, que tan bien
les ha funcionado durante años, y de dos de sus principales características
políticas y económicas: la democracia directa y el secreto bancario.
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El secreto bancario cuestionado
El
secreto bancario, protegido por ley desde 1934, y el favorable
tratamiento fiscal para los no residentes han hecho que la acogida
de capitales extranjeros haya sido una fuente de actividad importante
para las entidades financieras suizas y que este sector se haya
convertido en una de las mayores industrias del país. Sin embargo,
estas prácticas no encajan en las orientaciones tanto de la OCDE
como de la UE para armonizar la legislación fiscal internacional,
ante la cual Suiza de momento mantiene su firme negativa.
Los bancos suizos tendrán que hacer un esfuerzo para convencer
al mundo de que la ley del secreto bancario está hecha
para proteger el derecho a la intimidad y no para evadir impuestos
si quieren que la opinión pública internacional
tome en serio su decisión de mantenerse fuera de la armonización
internacional. Pero ya se escuchan las voces de algunos banqueros
y políticos que creen que esta situación tiene sus
días contados y que con el tiempo tendrán que ceder
a las presiones europeas si quieren estrechar sus lazos con la
UE.
Otra bifurcación más que se abre en el camino de
la reciente historia de este país, mezcla de espíritu
de cantón y visión internacional, que se cuestiona
su papel tradicional en un entorno de fronteras cada vez más
difuminadas.
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