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La
reciente historia de Suiza ha puesto en cuestión su tradicional
aislamiento económico y político. La firma de los acuerdos bilaterales
con la Unión Europea plantea ahora la controversia sobre si supone
el último paso en la normalización de las relaciones comerciales
con la UE o el primero hacia la plena integración.
Por primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial, la década de los
90 se estrenó para Suiza con un período de recesión económica cuyos
efectos se sintieron especialmente en la producción
y en el mercado de trabajo.
Como causantes
de este freno del crecimiento se citan:
1. La crisis
del sector de la construcción, con un gran peso en el
fomento del empleo.
2. La fuerte apreciación del franco suizo, que redujo
la competitividad de los productos suizos en los mercados.
A las malas
noticias económicas se unió el deterioro sufrido por
la tradicional buena imagen de Suiza con el asunto de los fondos
judíos.
Todo esto provocó una revisión del mito de la posición
neutral de Suiza y una cierta conmoción social dentro del
país.
Y no ha sido éste el único mito que ha caído en los últimos años.
Suiza lleva algún tiempo cuestionándose las repercusiones que tiene
su aislamiento internacional para la economía.
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