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>> Hacia la distribución moderna
Italia es un
país que consume gran cantidad de productos agroalimenticios, con una tradición culinaria muy asentada y unos
gustos bien definidos.
Además, el país cuenta con una industria alimentaria
muy potente -es la tercera industria del país, tras la mecánica
y la textil-, aunque carece, prácticamente, de productos
agroalimenticios primarios, por lo que debe importarlos.
España
vende a Italia el 11% del total de sus exportaciones de agroalimenticios
y el volumen de ventas se ha multiplicado por cuatro desde 1992.
Además, la exportación agroalimentaria a Italia
constituye el 17%, en valor, del total de las ventas españolas
en el país transalpino.

Italia representa
el primer mercado de destino de la exportación española
de ganado bovino, quesos, moluscos, aceite de oliva virgen, pescado
en conserva y chicles, y es el segundo país de destino
para caballos, ganado porcino, carne bovina, preparados cárnicos,
pescado congelado y aceitunas en conserva. En conjunto, los productos
procedentes de España representan el 12% de la importación
italiana de artículos agroalimenticios.
Pero, a pesar
de estos interesantes datos, a las empresas españolas del
sector alimentario todavía les queda mucho por hacer en
Italia.
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Demasiado parecidos
Para
la mayor parte de los consumidores italianos, el interés por los
productos agroalimenticios extranjeros es muy alto, especialmente
para los productos de alta calidad. España, en este aspecto, tiene
en Italia una imagen muy buena, aunque según un estudio de la
Fundación Ortega y Gasset, hay un gran desconocimiento entre los
consumidores italianos de las marcas españolas.
Y es que, como explica Luis Aóiz, gerente de Food Specialities,
agrupación de las empresas conserveras de agroalimenticios Gutarra,
Martiko y Ortiz, "los productos de las empresas españolas son
muy parecidos a los que venden las nacionales: no hay una gran
diferenciación de productos entre España e Italia, como sí ocurre
respecto a los países nórdicos o a los de otros continentes".
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La distribución comercial
A pesar de su rápida evolución de los últimos años, la distribución
comercial en Italia sigue teniendo unas características más tradicionales
que la de otros países europeos y, pese al desarrollo de las cadenas
de la gran distribución moderna, el comercio minorista tradicional
sigue jugando un papel muy importante sobre todo en el centro y en el sur del país.
La pervivencia de los establecimientos tradicionales viene condicionada,
sin duda, por:
- Los hábitos
de compra de los consumidores italianos.
- La mayor
flexibilidad de las pequeñas tiendas tradicionales, ocasionada
por su tamaño y por su estructura.
Como señala
Toribio Pastor, del departamento de exportación de Codan, empresa
que elabora productos de pastelería y bollería: "un gran problema
para la distribución en Italia es el coste del transporte. Para
la zona del norte del país es fácil encontrar transportistas y
a buenos precios, puesto que es la zona industrial, y los camioneros,
tras entregar nuestro producto, consiguen alguna carga para el
retorno. La dificultad real es distribuir en la zona del sur,
ya que es muy difícil encontrar transportistas y, además, son
muy caros".
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