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Recuperación económica
Sin embargo, este país puede mirar hacia atrás con cierta
satisfacción tras los dos últimos años. La economía se
está recuperando
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Aunque no haya vuelto al lugar que ocupaba a principios de los 90, en 1998 el PIB creció ,más que en cualquier momento desde 1990. También en el 98 el comportamiento del mercado de trabajo fue muy positivo y la tasa de desempleo bajó a un 3,8%. |
después de una larga recesión. En su
informe
anual, la OCDE confirma que la recuperación de la economía
parece sólidamente asentada y se prevé que continúe en los
próximos años.
Por
otra parte, Suiza ha mejorado su imagen.
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Los
dos mayores bancos suizos, UBS y Credit Suisse, zanjaron
el tema de los fondos judíos con un acuerdo, firmado
en agosto de 1998, por el que se comprometían a pagar
1.250 millones de dólares a cambio de que se levantasen
las denuncias existentes y de que los firmates no
presentaran otras nuevas ni contra la banca y empresas
suizas, ni contra la Confederación y sus instituciones.
El acuerdo ha sacado a Suiza de los titulares de la
prensa. |

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Negociaciones con la Unión Europea
Por fin, después de cuatro años, el 11 de diciembre de 1998
concluyeron en Viena las negociaciones bilaterales con la
Unión Europea. El 21 de junio de 1999 se firmó en Luxemburgo
este acuerdo comercial que cubre siete áreas de carácter
general como:
1.
la libre circulación de personas,
2. la investigación y el desarrollo tecnológico,
3. la agricultura,
4. las barreras técnicas
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Se han logrado facilitar los intercambios recíprocos para los productos lácteos, algunas especialidades de la carne, el aceite de oliva, las frutas y hortalizas y el vino. Paralelamente, se llegaron a acuerdos fitosanitarios con el fin de eliminar las barreras técnicas. |
al comercio,
5. los contratos públicos,
6. el transporte terrestre,
7. el transporte aéreo.
Suiza
ha tenido que hacer dolorosas concesiones para que el acuerdo
saliese adelante ya que las siete áreas formaban
un paquete y no podían entrar en vigor individualmente.
Los
acuerdos bilaterales se incorporarán a las legislaciones
suiza y europea una vez se hayan cumplido todos los requisitos
que se exijan por ambas partes. En Suiza, se pondrá
a prueba la voluntad popular al someterlo a referéndum
el próximo mes de mayo. Además, el acuerdo
sobre la libre circulación de personas deberá
ser ratificado por cada uno de los quince miembros de la
UE. Sólo entonces será posible que entren
en vigor, lo que probablemente suceda en el año 2001.
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Sopesando la integración
No obstante, la gran cuestión ahora para Suiza es si este
acuerdo supone el paso final en la normalización de sus
relaciones comerciales con la UE o es el primer paso hacia
la plena integración en ella. Un asunto en el que se pone
de manifiesto la brecha cultural y económica existente entre
la mayoría euroescéptica de la parte germano parlante del
país y la minoría pro UE de las zonas de lengua francesa
e italiana.
En febrero del pasado año, el Gobierno suizo publicó un
informe de 400 páginas en el que se resumían las ventajas
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- Crecimiento de sus posibilidades como lugar atractivo para las inversiones extranjeras, especialmente en los sectores de producción de bienes y servicios turísticos. - Aumento de su influencia más allá de sus fronteras al participar en los organismos multilaterales de la Unión.
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e inconvenientes
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- El acceso a la Unión supondría para Suiza unos costes entre los 3,1 y los 3,9 billones de francos suizos anuales. - El sector agrícola perdería la protección de la que disfruta, y a duras penas podría sobrevivir.
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de integrarse en la Unión
Europea.
Pero nada de esto parece influir en el ambiente en general
desfavorable, e incluso hostil en algunos sectores, frente
a la pérdida de poder de decisión, autonomía y libertad
de acción que implicaría la integración. Lo que significa
una defensa de su particular sistema, que tan bien les ha
funcionado durante años, y de dos de sus principales características
políticas y económicas: la democracia directa y el secreto
bancario.
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El secreto bancario cuestionado
El
secreto bancario, protegido por ley desde 1934, y el favorable
tratamiento fiscal para los no residentes han hecho que
la acogida de capitales extranjeros haya sido una fuente
de actividad importante para las entidades financieras suizas
y que este sector se haya convertido en una de las mayores
industrias del país. Sin embargo, estas prácticas no encajan
en las orientaciones tanto de la OCDE como de la UE para
armonizar la legislación fiscal internacional, ante la cual
Suiza de momento mantiene su firme negativa.
Los bancos suizos tendrán que hacer un esfuerzo para
convencer al mundo de que la ley del secreto bancario está
hecha para proteger el derecho a la intimidad y no para
evadir impuestos si quieren que la opinión pública
internacional tome en serio su decisión de mantenerse
fuera de la armonización internacional. Pero ya se
escuchan las voces de algunos banqueros y políticos
que creen que esta situación tiene sus días
contados y que con el tiempo tendrán que ceder a
las presiones europeas si quieren estrechar sus lazos con
la UE.
Otra bifurcación más que se abre en el camino
de la reciente historia de este país, mezcla de espíritu
de cantón y visión internacional, que se cuestiona
su papel tradicional en un entorno de fronteras cada vez
más difuminadas.
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