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>> Hacia la distribución moderna
Italia es un país que consume
gran cantidad de productos agroalimenticios,
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De hecho, en 1998, los consumidores italianos gastaron en alimentación 17 billones de pesetas, el 16,4% del consumo total de las familias. |
con una tradición culinaria muy asentada
y unos gustos bien definidos.
Además, el país cuenta con una industria alimentaria
muy potente -es la tercera industria del país, tras
la mecánica y la textil-, aunque carece, prácticamente,
de productos agroalimenticios primarios, por lo que debe
importarlos.
España
vende a Italia el 11% del total de sus exportaciones de
agroalimenticios y el volumen de ventas se ha multiplicado
por cuatro desde 1992. Además, la exportación
agroalimentaria a Italia constituye el 17%, en valor, del
total de las ventas españolas en el país transalpino.

Italia
representa el primer mercado de destino de la exportación
española de ganado bovino, quesos, moluscos, aceite
de oliva virgen, pescado en conserva y chicles, y es el
segundo país de destino para caballos, ganado porcino,
carne bovina, preparados cárnicos, pescado congelado
y aceitunas en conserva. En conjunto, los productos procedentes
de España representan el 12% de la importación
italiana de artículos agroalimenticios.
Pero,
a pesar de estos interesantes datos, a las empresas españolas
del sector alimentario todavía les queda mucho por
hacer en Italia.
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Demasiado parecidos
Para
la mayor parte de los consumidores italianos, el interés
por los productos agroalimenticios extranjeros es muy alto,
especialmente para los productos de alta calidad. España,
en este aspecto, tiene en Italia una imagen muy buena, aunque
según un estudio de la Fundación Ortega y Gasset, hay un
gran desconocimiento entre los consumidores italianos de
las marcas españolas.
Y es que, como explica Luis Aóiz, gerente de Food Specialities,
agrupación de las empresas conserveras de agroalimenticios
Gutarra, Martiko y Ortiz, "los productos de las empresas
españolas son muy parecidos a los que venden las nacionales:
no hay una gran diferenciación de productos entre España
e Italia, como sí ocurre respecto a los países nórdicos
o a los de otros continentes".
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La distribución comercial
A pesar de su rápida evolución de los últimos años, la distribución
comercial en Italia sigue teniendo unas características
más tradicionales que la de otros países europeos y, pese
al desarrollo de las cadenas de la gran distribución moderna,
el comercio minorista tradicional sigue jugando un papel
muy importante
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En 1997 operaban en Italia 115.000 tiendas minoristas de productos agroalimenticios, lo que supone una tienda por cada 500 personas residentes, un porcentaje mucho más elevado que el de la mayor parte de los países europeos. Pero, además, los consumidores italianos son los que menos utilizan las marcas blancas y, según un estudio del Istituto Mori, son los europeos que menos asocian las marcas de los distribuidores con las de los fabricantes.
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sobre todo en el centro y en el sur
del país.
La pervivencia de los establecimientos tradicionales viene
condicionada, sin duda, por:
-
Los hábitos de compra de los consumidores italianos.
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La mayor flexibilidad
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Esta flexibilidad les permitió contrarrestar el largo periodo de crisis y de inflación que sufrió Italia durante la década de 1970 y en los primeros años de la de 1980.
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de las pequeñas tiendas
tradicionales, ocasionada por su tamaño y por su estructura.
Como
señala Toribio Pastor, del departamento de exportación de
Codan, empresa que elabora productos de pastelería y bollería:
"un gran problema para la distribución en Italia es el coste
del transporte. Para la zona del norte del país es fácil
encontrar transportistas y a buenos precios, puesto que
es la zona industrial, y los camioneros, tras entregar nuestro
producto, consiguen alguna carga para el retorno. La dificultad
real es distribuir en la zona del sur, ya que es muy difícil
encontrar transportistas y, además, son muy caros".
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