|
>>
El Mediterráneo en los pies
Todo
el mundo dice que la luz de Mallorca es especial, más
luminosa, una evocación continua al mar que rodea
la isla. Los almendros, que en esta época del año
se encuentran cargados de flores blancas, como si hubiera
nevado, bordean todos los caminos, incluidos los que llevan
al pequeño polígono industrial de Inca donde
tiene su sede Camper. Puede resultar extraño que
una empresa tan conocida en el sector del calzado y de la
moda en general y que ha conseguido tanta proyección
internacional, continúe "aislada" en el
campo. Quizá sea la luz o los almendros aunque, en
cualquier caso, Camper es atípica en muchos otros
aspectos.
 |
"Nos
definimos como una empresa mediterránea porque el entorno,
el paisaje, la cultura, son determinantes para nosotros",
según comenta Jaime Estela, director de Márketing
de Camper. |
"Un
diseñador que trabaje aquí, a la hora de comer sale a un
jardín y almuerza al aire libre, rodeado de árboles o puede
ver pasar cerca un rebaño de ovejas con su pastor... esto
es muy distinto a las grandes ciudades en las que a las
cinco o las seis ya es de noche y para regresar a casa hay
que coger el coche y meterse en atascos durante tres o cuatro
horas. Todo esto le da personalidad al producto. Por ejemplo,
las botas de Dr. Marten's se entienden perfectamente si
vas a Londres y ves la movida cultural que hay allí. Si
Camper hubiese nacido en Inglaterra no sería lo que es,
sería otra cosa", dice Estela.
En esta
empresa mallorquina de calzado se da una original unión
de lo tradicional y lo actual, de lo artesanal y lo avanzado,
de lo local y lo global. Su origen y su éxito están ligados
a la tierra que la vio nacer hace ya muchos años en el seno
de una familia de zapateros. Los antecedentes de Camper
se remontan a 1877, cuando Antonio Fluxá se marchó a Inglaterra
para estudiar cómo se producía el calzado de forma industrializada.
A su regreso, traía con él una Goodyear, una de las primeras
máquinas que existieron para el cosido de zapatos.
Con
ella y sus nuevos conocimientos montó la primera fábrica
mecanizada de Mallorca, en la que reunió a un nutrido equipo
de artesanos zapateros. A partir de entonces, las fábricas
de calzado empezaron a multiplicarse por la isla, aunque
generalmente producían "a granel", es decir, sin diferenciarse
con un nombre propio. También en esto la empresa de la familia
Fluxá se destacó, siendo una de las primeras que empleó
una marca para sus zapatos: Lotusse.
>>
Salto generacional
El
negocio pasó de padre a hijo, de generación en generación.
Lorenzo Fluxá, el fundador de Camper, es el nieto de aquel
pionero en la industria zapatera, el heredero de su inquietud.
Lorenzo se ha criado entre zapatos, pieles, suelas y cordones.
Pero sus vivencias han sido distintas a las de sus mayores,
han estado enriquecidas por una serie de transformaciones
sociales que le impulsaron a fundar Camper en 1975.
En España se había vivido de lejos la revolución juvenil
del 69 y la efervescencia de los hippies y se estaba
viviendo una transición a la democracia en la que se atisbaban
aires de mayor apertura y libertad. Los jóvenes llevaban
el pelo más largo, se ponían vaqueros y leían las noticias
en El País, que acababa de aparecer en el mercado. Sin embargo,
los zapatos seguían siendo rígidos, finos y formales, de
colores oscuros, "unos zapatos que, aunque estuvieran bien
hechos, no eran los que el consumidor iba a pedir en el
futuro", señala Estela.
En el momento en que Lorenzo Fluxá, consciente de estas
transformaciones, se dio cuenta de que el calzado para los
nuevos tiempos debía ser distinto, más creativo y cómodo,
decidió fundar Camper (cuya denominación societaria es Coflusa
S.A.) y creó el Camaleón. Este zapato era la reinvención
de los que llevaban desde principios de siglo los campesinos
de Mallorca. Para fabricar la suela se utilizaban neumáticos
gastados y para el resto, lonas de carruajes, que se cosían
con hilo de cáñamo. Lorenzo lo produjo industrialmente y
lo vendió luego por toda España.
Ya con la marca Camper, que significa campesino, la empresa
de calzado da una idea de su origen y su propia filosofía.
Se trata de hacer zapatos desde el campo, reciclados y respetuosos
con el medio ambiente, para la gente de la ciudad. "La empresa
partía de una inquietud por aportar un producto nuevo, con
nuevos diseños y nuevas formas de vender zapatos", explica
el director de Márketing. El objetivo era, y aún sigue siendo,
buscar y potenciar el valor añadido del producto para mantener
el dinamismo del sector, que en el momento en que apareció
Camper se caracterizaba por la gran cantidad de fábricas
dedicadas exclusivamente a suministrar productos estándares
al mercado.
|