“En Malasia tenemos alrededor de un 60% de malayos (musulmanes locales), un 30% de población china y un 10% de población india. Lo increíble de todo esto es que ellos, aún siendo un país musulmán, celebran todas y cada una de las fiestas de las diferentes razas que habitan el país”. Así describe el jefe de la oficina de Malasia de la empresa española de pigmentos cerámicos Itaca, Alejandro Segura. Una de las principales particularidades del país es su complejidad étnica. Mantener la paz social y equilibrar las fuerzas entre estos tres grupos representa la principal obsesión del Gobierno, y las acciones políticas más controvertidas siempre están relacionadas en cierto modo con esta circunstancia.
La necesidad de conservar el equilibrio racial impregna también la política económica. De hecho, la estructura económica actual es el fruto de la Nueva Política Económica (NEP) aplicada por el Ejecutivo malasio desde los años setenta a los años noventa, que contemplaba la discriminación positiva del grupo social menos favorecido económicamente, los bumipura o malayos naturales de la región, con el objetivo de neutralizar las tensiones étnicas.
No obstante, el director de Área de la División Comercial de Navantia, Jorge García-Monedero, que fue el responsable de abrir la oficina de esta compañía española en Malasia, asegura que “ahora no hay conflictividad”. “Hubo un tiempo en que sí. Cuando se creó Malasia hace 52 años, hubo serias tensiones entre chinos y malasios, pero es algo que está prácticamente olvidado. En la actualidad, cuando un chino tiene un problema con un malasio es por temas personales, pero no raciales”, concluye.
Economía planificada
Es Malasia un país ubicado en el corazón de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) y que destaca por ser una de las economías más abiertas de la zona. Su tasa de cobertura es del 80%, con unas exportaciones que superaron los 180.000 millones de dólares en 2008. “El patrón comercial y la estructura económica han evolucionado durante las últimas cinco décadas hasta convertirse en una economía orientada a la demanda global, ya que toda su estructura está orientada a los mercados mundiales”, indica el analista de Mercado de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Kuala Lumpur, Alex Foo.
En este sentido, recuerda que la economía malasia se rige a través de planes a cinco, diez y quince años vista, elaborados por el Gobierno para ir cubriendo sus objetivos a largo plazo. De este tipo de planes ha nacido, por ejemplo, la especialización en el sector de la electrónica y la electricidad, que ha permitido a Malasia convertirse en uno de los principales exportadores mundiales de este sector. Otros de los segmentos que se han visto favorecidos por las acciones gubernamentales son semiconductores, procesadores de datos y equipos de telecomunicaciones.
A pesar de haber configurado una economía con sectores muy fuertes por un lado y sectores más débiles por otro, el resultado conjunto puede considerarse satisfactorio. En los últimos cinco años, el crecimiento anual de su PIB ha sido superior al 5%, una evolución que está relacionada con el tirón de las exportaciones, la fortaleza de la demanda interna y la expansión del sector servicios. La balanza de pagos, de signo positivo, también se ha visto favorecida por los precios de los hidrocarburos, ya que Malasia exporta petróleo y gas natural.
Puntos débiles
En el otro lado de la balanza, el Gobierno malasio debe hacer frente a diferentes problemas, como la excesiva dependencia del sector electrónico, la corrupción y la elevada tasa de inflación. La aceleración de los precios, que estaba situada a finales de 2008 en el 6,6%, está relacionada con el recorte de las subvenciones a la compra de hidrocarburos, el incremento de la tarifa eléctrica y el aumento de los precios de los alimentos en los últimos meses.
Debido a su fuerte integración con los mercados mundiales, la economía malasia no está libre de los efectos de la crisis financiera internacional.
El Gobierno malasio tiene previsto atajar otro de los puntos débiles de la economía malasia con la atracción de las empresas extranjeras. En este sentido, las acciones de las autoridades están orientadas a conseguir transferencias de tecnología y experiencias que le permitan diversificar su economía. Hasta la fecha, la mayor parte de las inversiones se ha realizado en el sector de la extracción y explotación de hidrocarburos y de las manufacturas.
Espíritu de hub
Entre las acciones llevadas a cabo por el Gobierno para atraer a las empresas extranjeras, destacan los incentivos fiscales y los esfuerzos por hacer los procesos más transparentes. Según indica Foo, en los últimos años se han reducido los costes de implantación y se han liberalizado las condiciones para instalarse en el país.
La Autoridad Malasia de Desarrollo Industrial (MIDA, en sus siglas en inglés) formaliza los incentivos que el Gobierno ha puesto en marcha para atraer a empresas extranjeras al país, al tiempo que se ha comprometido a mantener un clima empresarial y una estabilidad jurídica propicios para los negocios.
Además, el Ejecutivo ha relajado las normas de contratación de expatriados cuando no exista mano de obra local con la formación adecuada para desarrollar ciertos puestos de trabajo.
Desde el punto de vista fiscal, el Gobierno ha reducido en tres puntos porcentuales el tipo máximo del impuesto de la renta de las personas físicas, hasta el 25%. Además, las compañías que invierten en Malasia, las que se dedican a sectores con alto contenido tecnológico, las que tienen su base en Malasia pero se dedican a operaciones internacionales y las que desarrollan proyectos estratégicos, tienen importantes exenciones.

Centro de la ASEAN
“Se están haciendo esfuerzos para conseguir que la comunidad empresarial se beneficie tanto del acuerdo de libre comercio con los países de la ASEAN como de otros acuerdos bilaterales”, asegura el analista de mercado en referencia al marco legal creado por el Gobierno para las empresas que se instalan en Malasia con el objetivo de servir al resto de mercados de la asociación. “Malasia está ubicada en el centro de la ASEAN, un mercado que engloba a 570 millones de habitantes y cuyo PIB supera el billón de dólares”, agrega.
Jordi Pol, director de la empresa de equipamiento hospitalario Antonio Matachana Asia Pacific, explica que se instaló en Malasia gracias a este tipo de incentivos. “Nuestra oficina en el país es puramente regional, ya que existe un marco legal para este tipo de oficinas definido por la Autoridad Malasia de Desarrollo Industrial (MIDA). Así pues, es nuestro centro de operaciones para la región Asia-Pacífico, sirviendo a Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Sri Lanka, Bangladesh, China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda”, indica el empresario, al tiempo que escudriña los principales beneficios de tener una oficina en la capital del país. “Kuala Lumpur está localizado estratégicamente en el área comprendida por los países citados, y nos permite comunicar con nuestra red más o menos con el mismo horario de trabajo”, expone.
Malasia, en definitiva, ofrece pocos problemas al inversor extranjero. El jefe de la oficina en Malasia de la compañía de pigmentos cerámicos Itaca, Alejandro Segura, destaca las facilidades que brinda este país. “Malasia ofrece facilidades de establecimiento, fiscales, de servicios y por supuesto calidad de vida, cosa que es importantísima cuando arrastras a tu familia contigo en una aventura de este tipo”, argumenta.
Relaciones bilaterales
En Malasia se han instalado por diferentes motivos alrededor de unas veinte empresas españolas, entre las que se encuentran Antonio Matachana, Acerinox, Fagor, Roca, Bay Chemical, Estanda Fudiciones, Idiada, Itaca, Laboratorios Hipra, Navantia, Panda Security y Sol Meliá.
Sus actividades están relacionadas en ocasiones con operaciones puntuales. Este es el caso de Navantia, la compañía de construcción naval española, que abrió su representación en este país después de adjudicarse un contrato para la construcción de dos submarinos Scorpene en colaboración con otra compañía francesa.
“Existen numerosas oportunidades para empresas españolas en Malasia, tiene un programa de desarrollo brutal y lo está ejecutando saltando los escalones de tres en tres, pero hay huecos claros que deja entre medias. Los malasios han identificado ciertas áreas que son de interés para ellos y han puesto allí todos los recursos, pero hay otras áreas que están en pañales”, asegura García-Monedero.
El objetivo de Malasia es ser un país desarrollado en 2020, pero su economía combina los rasgos propios de los países en desarrollo, con regiones muy desarrolladas y otras casi rurales.
Imagen-país
A la pregunta de cómo nos ven y, lo más importante, si España cuenta con imagen-país frente a los malasios, Luis Ochoa, director de la joint-venture Anchor Chain Sinar Malaysia, creada entre la empresa española Grupo Vicinay y dos compañías malayas, lo tiene claro. “Lamentablemente no tienen una imagen definida; nos tratan como europeos, pero no son capaces de situarnos bien en el mapa. No tenemos en Malasia una red de empresas españolas que nos den un carácter diferencial. En la calle vemos los tópicos del fútbol, el tenis y otros deportes muy conocidos, pero difícilmente alguien saca a relucir que España es la octava potencia económica mundial y que las tiendas en las que compran en los magníficos grandes almacenes de Kuala Lumpur (Zara, Tous, Springfield, Cortefiel, etc.) son españolas”, se lamenta.
Por ello, lasautoridades españolas están trabajando para mejorar la percepción de nuestros productos. En 1999 se constituyó el Instituto Hispano-Malasio, que tiene como objetivo formar a ingenieros en el ámbito de la automoción y de sus componentes. Uno de los objetivos esenciales de esta institución es la transferencia del know how de los españoles en el sector del automóvil.
También se han organizado otras actividades relacionadas con otros sectores donde existen oportunidades de mercado para las empresas españolas, como la máquina herramienta, siempre con la intención de reforzar la cooperación tecnológica entre los dos países.
Pocos pero sólidos
Una parte importante de las empresas españolas que han invertido en Malasia, llevan más de cinco años trabajando en este mercado.
GRUPO VICINAY
Ha formado una joint-venture, Anchor Chain Sinar Malaysia, con dos empresas malasias que opera en el sector de sistemas y líneas de fondeo. En Malasia, las actividades del grupo están orientadas principalmente a la comercialización de sus productos para los enclaves offshore en el área de Asia y el Pacífico. Una vez que cambie la coyuntura económica, la compañía se plantea la construcción de una factoría en territorio malasio aprovechando las ventajas que este país ofrece a las inversiones productivas extranjeras.
ITACA
Alejandro Segura, jefe de la oficina de Itaca en Malasia, comenta que la labor principal de la oficina representativa de Malasia es estar cerca de sus clientes, y ofrecerles pigmentos para la coloración de pastas cerámicas, esmaltes y un servicio técnico comercial postventa para cualquier ayuda que necesiten. La compañía, que lleva quince años presente en este mercado, consiguió una facturación de unos 5 millones de euros el año pasado y vendió alrededor de 2.000 toneladas de pigmentos cerámicos. Desde esta oficina, se atienden también los pedidos de Indonesia, Tailandia, Vietnam y Australia.
ACERINOX
La construcción de una factoría de acero inoxidable en Johor Bahru, en Malasia, representa la mayor inversión productiva de una compañía española en la región realizada hasta la fecha. El complejo (box10), que ya ha comenzado a construirse, ocupará una extensión de 140 hectáreas y costará alrededor de 1.500 millones de dólares.
El jefe de Relaciones con los Medios de Acerinox, Juan García, explica que “La razón que nos llevó a construir una fábrica en Malasia es el consumo actual y el consumo potencial de los países de la ASEAN, una región que cuenta con 570 millones de habitantes y quetiene uno de los consumos de acero inoxidable per cápita más elevados del mundo”, explica García. “Además, en Malasia somos líderes del mercado con una cuota del 25% y no existe productor local”, añade.
ANTONIO MATACHANA
“Nuestra presencia en Malasia empezó nueve años atrás, aunque la actividad en la región empezó a principios de los 90. Nuestro negocio es cada día más complejo y especializado, con lo cual requiere de personas y empresas especializadas. Nos dimos cuenta de que la mayoría de empresas que importaban nuestros equipos no tenían la formación necesaria”. Así explica Jordi Pol, director de Antonio Matachana Asia Pacific, las razones que llevaron a la compañía a abrir una sucursal en este mercado.
La empresa, que fabrica equipamiento hospitalario para el control de infecciones, ofrece también a sus clientes servicios de consultoría y formación para la creación de centrales de esterilización. Ha ubicado en Malasia el centro de operaciones para todo Asia Pacífico, donde tiene negocio en diez países distintos. Su facturación en Malasia alcanzó en 2008 los 1,5 millones de euros.
Documentación
Informe Económico y Comercial: Malasia
Ofecomes Kuala Lumpur, julio 2008, 29 págs.
Country Report: Malaysia
The Economist Intelligence Unit (EIU), febrero 2008, 20 págs.; en inglés.
Country Profile: Malaysia
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2007, 55 págs.; en inglés.
Ficha País: Malasia
Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), 2007, 4 págs.