Participe en una misión comercial y conozca el mercado. La distancia geográfica y la falta de lazos históricos con España han hecho del país un gran desconocido para las empresas españolas, pero ofrece interesantes oportunidades para las compañías que se desplazan hasta él.
Busque un socio local apropiado.
La política de discriminación positiva a favor de la población más desfavorecida durante el apartheid obliga a las empresas con vocación de permanencia y, sobre todo, a aquellas empresas que quieran participar en concursos públicos a asociarse a empresas de capital “negro” o empresas BEE (Black Economic Empowerment).
Identifique cuál es su clientela objetivo.
Sudáfrica sigue siendo un país muy dual. Los productos españoles encuentran un nicho de mercado entre la clientela de mayor poder adquisitivo (un 20% de la población) cuando tienen un buen diseño y calidad, a pesar de sus precios más elevados. La demanda de productos baratos y de baja calidad está cubierta fundamentalmente por exportaciones de origen asiático.
Recuerde que el mercado sudafricano está en constante crecimiento.
Gracias al BEE, cada vez hay más personas con un mayor poder adquisitivo y gustos sofisticados dispuestas a comprar productos europeos. Además, las infraestructuras se van ampliando y mejorando para ofrecer mejores servicios.
Considere Sudáfrica como la puerta de entrada al resto del África subsahariana.
Una parte importante de las infraestructuras que ofrece este país así como su sistema financiero y su marco legal desarrollado permiten iniciar negocios en un contexto mucho más favorable que en el resto de países de la zona. Una vez que ya opera en Sudáfrica, es más fácil contactar con el resto de mercados con los que, además, Sudáfrica forma una unión aduanera (SACU).
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