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INVERTIR EN MALASIA
Malasia, país en marcha  


La estabilidad política y sus infraestructuras convierten a Malasia en uno de los buenos destinos del sudeste asiático para la inversión extranjera.

El principal objetivo de este país es alcanzar un crecimiento sostenible que, entre otras medidas, incluye la promoción de la inversión extranjera directa en sectores relacionados con la alta tecnología. Para este fin, el Gobierno de Malasia ha propiciado un ambiente de negocios favorable que ofrece a las empresas extranjeras numerosas oportunidades para crecer y obtener beneficios.

Además, Malasia cuenta con recursos energéticos estimados en unas reservas de crudo de 450 millones de toneladas y unas reservas de gas cuatro veces mayores.

La mayoría de la población urbana domina el inglés y, por tanto, este es el idioma de los negocios. Por otra parte, la moneda local, el ringgit malasio (RM), mantiene desde hace años un cambio fijo con el dólar, lo que confiere estabilidad a las inversiones realizadas.

Asimismo, el cuadro macroeconómico actual de Malasia es muy sólido, destacando un crecimiento equilibrado en sus fuentes, en torno al 6% en 2006, con superávit comercial y de cuenta corriente, tasas de paro muy reducidas, un déficit público manejable, un bajo grado de deuda externa y un elevado nivel de reservas internacionales. Todo ello es atribuible a unos precios muy reducidos de las materias primas.

Evolución de la inversión exterior
Según los datos aportados por la Malaysian Industrial Development Authority(MIDA), durante 2006, Malasia atrajo un total de 4.200 millones de euros de inversión extranjera y el hecho de que durante los primeros seis meses de 2007 se aprobaran proyectos por valor de 3.000 millones de euros es un síntoma de que esta tendencia continúa.

Desde el punto de vista sectorial, las áreas más prometedoras son las relacionadas con la electrónica industrial y la electricidad así como la de transformación de materias primas. También los diferentes proyectos de construcción de infraestructuras englobados en el desarrollo de zonas específicas en Malasia constituyen una excelente oportunidad para las empresas de ingeniería y gestión de obra civil.

Según las metas industriales que se ha fijado el país y con el fin de crear un sector industrial dinámico y pujante, Malasia se concentra en la actualidad en atraer inversiones en la industria de alta tecnología, de capital intensivo, de bienes intermedios, petroquímica, química y farmacéutica, así como la investigación y desarrollo y la logística de servicios.

En cuanto a las relaciones comerciales entre España y Malasia, los flujos bilaterales de inversiones despertaron en 2005, año en el que Malasia fue el principal receptor de inversiones españolas en el sur de Asia, superando incluso a países como la India.

También desde el punto de vista de las relaciones bilaterales, entre Malasia y España hay firmado,  desde finales del 2007, un nuevo acuerdo para evitar la doble imposición.

Marco normativo de la inversión
La regulación de las inversiones en Malasia configura un sistema muy intervencionista; sin embargo, cuando se trata de nuevas actividades o de expansión de las ya existentes el sistema es, en principio, no discriminatorio entre inversiones nacionales y extranjeras.

La ley de Coordinación Industrial tiene como objetivo asegurar el crecimiento ordenado del sector industrial. Para ello, todas las empresas que pretenden desarrollar una actividad manufacturera deben obtener una licencia de fabricación cuando cumplen cualquiera de las dos siguientes condiciones: que sus fondos propios excedan de 2,5 millones de ringgits (unos 752.000 euros aproximadamente) o que cuenten con un número de empleados igual o superior a 75. La autoridad competente al respecto es el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI).

En cuanto a la repatriación de capital y renta de inversiones, tanto directas como en cartera, es libre y no está sujeta a impuestos.

Los límites a la participación de inversores extranjeros en el capital de las sociedades establecidas en Malasia sólo afectan a las empresas que desarrollan proyectos sometidos a la autorización de la Malaysian Industrial Development Authority (MIDA). Estos límites responden primordialmente al deseo de las autoridades malasias de vincular a los socios extranjeros con socios locales, de forma que aumenten los efectos positivos en términos de capacitación y técnicas de gestión.

Incentivos y apoyos a la inversión extranjera
El MIDA es la institución dependiente del Ministerio de Comercio Internacional e Industria responsable de la coordinación y promoción de las inversiones locales y extranjeras. Entre sus funciones destacan la concesión de licencias de producción,  la tramitación de los incentivos de inversión y los permisos de trabajo para expatriados. A efectos prácticos, esto significa que todo potencial inversor extranjero debe presentar al MIDA un proyecto muy detallado de su inversión y negociarlo a fondo.

Actualmente, los factores a los que el MIDA presta mayor atención a la hora de tratar favorablemente un proyecto son: la transferencia de tecnología y el grado de integración en el sistema industrial. Además, este organismo promueve la localización de las empresas en zonas prioritarias en las que se realice una inversión intensiva en tecnología.

Malasia dispone de un abanico de incentivos muy amplio con el objetivo de atraer la inversión extranjera así como de orientar la producción hacia sectores que considera prioritarios. La obtención de estos incentivos se negocia simultáneamente con la solicitud de la licencia de producción.

Se trata, fundamentalmente, de incentivos fiscales que implican sustanciales reducciones del Impuesto de Sociedades. En la mayoría de los casos, la concesión de estos beneficios está ligada a la realización de actividades prioritarias y a la elaboración de productos que ofrezcan perspectivas favorables de desarrollo de futuro.

Los incentivos más importantes son las vacaciones fiscales. Existe igualmente la posibilidad de deducción de hasta el 60% de los gastos de inversión cualificados (usualmente en maquinaria y equipos). También se aplican exenciones, normalmente de un 51% de los beneficios, en función de la localización de las empresas, de su tamaño o de su compromiso de suministrarse de pequeñas y medianas empresas locales.

Por último, cada uno de los 13 estados malasios cuenta con organismos locales dedicados a promover la inversión mediante programas de incentivos dirigidos a empresas que se establezcan en sus áreas de competencia.

Documentación
Malasia. Marco legal para la inversión
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Kuala Lumpur, 10 pág, 2006, en español.