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LAS TIC LLAMAN A LA PUERTA
El reto ineludible
 Herramientas TIC


Hasta ahora todavía son pocas las empresas españolas que se han lanzado a nadar en las aguas revueltas de la sociedad de la información y la tecnología. La gran mayoría, de hecho, ni siquiera se ha atrevido a acercarse al agua. Un dato ilustrativo: apenas cuatro de cada diez empresas españolas disponen de un portal corporativo, casi treinta puntos por debajo de la media europea.

No obstante, una curiosa contradicción subyace bajo la superficie y es que casi el 82% de las empresas está conectada a Internet. Es más, desde la entidad pública para contribuir al desarrollo de la sociedad de la información Red.es, Ricardo Vázquez asegura que “más del 80% de las empresas está convencida de que las TIC ayudan a la empresa y la hacen más competitiva".

Las razones que se esconden detrás de esta paradoja son variadas aunque se podrían resumir principalmente en dos: conservadurismo y desconocimiento. Eduardo Albalá, consultor de Barrabés Internet, explica que “muchas pymes piensan que no necesitan las nuevas tecnologías, que pueden seguir funcionando como lo han hecho toda la vida, el problema es que las cosas ya no funcionan como toda la vida”. Lo cual no quiere decir que no vean la utilidad de las TIC sino que, simplemente, no la ven para sus propias empresas.

Carencias y esperanzas en el páramo tecnológico
Según los datos de 2005 recabados por AETIC y DMR Consulting, España continúa lejos de los primeros puestos en la implantación de tecnologías de la información. Resulta revelador comprobar que apenas un 39% de las empresas españolas dispone de una web corporativa o que el gasto por empresa en TIC no supere en la mayoría de los casos los 6.000 euros.

Estos datos no son sino el reflejo en el mundo empresarial del estancamiento del uso de Internet en los hogares españoles.

Sin embargo, hay indicios de esperanza. Cada vez un mayor número de empresas ve nuevas utilidades a Internet. A las más habituales de buscar información o realizar operaciones bancarias se le une la posibilidad de realizar gestiones ante las administraciones públicas. Además, el uso del comercio electrónico (ver El Exportador Digital, nº 70) se está normalizando y, si bien las ventas a través de Internet están por debajo de la media europea, no es el caso de las compras, que se sitúan un 5% por encima. La creciente percepción de seguridad en las transacciones comerciales a través de la red está acelerando la implantación de este canal comercial.

Internet, el mundo real
Las nuevas tecnologías de la información permiten integrar en espacios virtuales todas las actividades (desde la compra de materias primas hasta los servicios posventa pasando por la formación de los empleados) necesarias para el día a día de una empresa. Estos espacios virtuales sustituyen a los espacios físicos anulando las distancias y optimizando la comunicación interna y externa de la empresa.

Al contrario de lo que muchas veces se cree, las TIC no se reducen sólo a la creación de una página web o a la realización de transacciones económicas en la red. El abanico de posibilidades que ofrecen es tan amplio que puede adecuarse a cualquier empresa de cualquier sector. Alfonso Janeiro, responsable del programa PIPEnet (ver enlaces de interés), diseñado por el ICEX para impulsar la implantación de las TIC en pymes exportadoras, señala que no hay ningún modelo predominante de empresa y que en todos los sectores “se dan cuenta de la importancia de diseñar y desarrollar una estrategia de comercio electrónico y de las posibilidades de las nuevas tecnologías para mejorar su negocio”.

Hay que tener también presente que el desarrollo de soluciones tecnológicas ha de estar siempre adaptado a la capacidad humana de la empresa. Las tecnologías han de ser lo más sencillas de manejo posibles y se ha de proporcionar una formación apropiada a los trabajadores. Ningún proyecto de implementación tecnológica puede perder nunca de vista al usuario.

Los árboles no deben ocultar el bosque
Antes de sumergirse en el universo de la tecnología, las empresas deben elaborar un plan de negocio concreto, definir unos objetivos económicos y elegir un segmento de mercado adecuado. Mariano Correa, director de la consultora Azertia, sentencia: “Se tiene que ir desde la estrategia primero, a los sistemas de información después”.

La fascinación por la tecnología como un fin en sí mismo puede dar lugar a aberraciones que pueden costar mucho tiempo, dinero y desconfianza para asumir innovaciones que sí pueden ser necesarias en un futuro. Después de todo, el éxito de una empresa depende, en última instancia, de que tenga algo que ofrecer y de que lo comercialice mediante un plan de negocio apropiado.

Fronteras abiertas, oportunidades nuevas
En el caso de que la pyme se lance a la aventura exterior, estableciendo un plan estratégico de internacionalización y objetivos de penetración o consolidación en mercados extranjeros, las dificultades se dispararán y exigirán ineludiblemente tecnología para poder hacerles frente (ver El Exportador Digital, nº 95). Eduardo Albalá asegura que “sin TIC, el 99% de las empresas globales no podría desarrollar su actividad, o al menos no a los costes actuales. Los ahorros en gestión, comunicación, promoción, se multiplican con la existencia de barreras geográficas, idiomáticas, etc.”.

No obstante, como en casi todos los aspectos de la economía, las dificultades se pueden transformar en oportunidades. El nuevo contexto tecnológico internacional provoca que nunca antes en la historia haya sido tan fácil para una pyme importar y exportar. Los datos macroeconómicos anuales reflejan un constante aumento del comercio internacional y, en buena medida, se debe a las oportunidades generadas por la instantaneidad en la comunicación y por los mayores flujos de información.