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Sinceramente, tras once meses caminando sin parar cualquiera termina con los pies destrozados. Qué te voy a contar si encima el plan es atravesar los 5.000 kilómetros que separan el Everest del inaccesible valle del Zanskar. Lo dicho, acabas hecho polvo.
Uno de los artífices de semejante hazaña, el montañero francés Olivier Soudieux, encomendó sus pies a la empresa navarra Industrias Savidai y de los cuatro pares de calcetines que le suministraron sólo tuvo que utilizar dos. No es la única vez que esta empresa especialista en la fabricación de calcetín técnico somete sus productos a situaciones extremas. Su marca Lorpen ha visitado la Antártida, recorrido Groenlandia y coronado míticas cimas de 8.000 metros.
Sus éxitos comerciales tampoco se quedan cortos: exportan más de un 60% de su producción a 53 países en los cinco continentes e investigan las aplicaciones de fibras de alga y de maíz en la elaboración de calcetines. Quizá por eso se llama Lorpen, término que en euskera quiere decir logro.
FERNANDO MEXÍA
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