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Innovación, productividad y competitividad |
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Son numerosos los expertos que opinan que esta reducción de nuestra competitividad se debe, entre otros, a dos factores fundamentales:
"No basta con fabricar el mejor producto u ofrecer el mejor servicio. Es necesario diferenciarse. La banalización del producto es uno de los grandes males del tejido industrial, y la I+D+i es el camino para no caer en ella" afirma con rotundidad Camilo Agromayor, director general de Ofita. Los términos investigación y desarrollo, y los más complejos de productividad y competitividad tienen un significado suficientemente conocido para todos. No así el de innovación (ver glosario) al que los expertos aluden cuando:
Conviene subrayar que, en este sentido, la innovación incluye actividades como la I+D interna y también externa, pero asimismo la adquisición de maquinaria y otros conocimientos externos, gastos de formación y otros desembolsos destinados a la introducción de innovaciones en el mercado, así como su distribución. A raíz de lo expuesto, podríamos preguntarnos si muchas empresas no están realizando inversiones en innovación sin ser conscientes de ello, ya que los datos estadísticos varían según reflejen el número de empresas que realizan I+D y el de aquéllas que llevan a cabo actividades de innovación. Aunque es posible que muchas compañías innovan quizá sin saberlo, el porcentaje es, en todo caso, muy bajo, en realidad el más bajo de la UE-15 junto al de Grecia. Parece claro, pues, lo que hay que hacer: intentar emular a los mejores de Europa.
Pero, pese a este avance innegable, los especialistas coinciden en señalar que nuestra brecha tecnológica con respecto a la UE, y no digamos frente a EEUU y Japón, sigue siendo excesiva:
Asimismo, dentro de la nueva política tecnológica y de innovación del Gobierno, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) se ha convertido en el principal actor. "La organización pretende constituirse en el núcleo de referencia para facilitar la satisfacción de las demandas tecnológicas de las compañías españolas" según informa Perspectiva CDTI, la revista de información tecnológica que publica el centro. El CDTI, que durante el próximo ejercicio gestionará 1.300 millones de euros en ayudas a proyectos de I+D+i, divide sus actuaciones en dos grandes ámbitos: nacional e internacional. En el plano nacional, gestiona una serie de herramientas financieras para favorecer la inversión de las empresas de nuestro país y las asesora en la realización de proyectos. Y en un plano más amplio, la actividad internacional del centro representa, aproximadamente, el 50% del total de los fondos que gestiona, y comprende los retornos del:
A grandes rasgos, los principales objetivos estratégicos del CDTI y que se sitúan en línea con los planteamientos de la política económica gubernamental son:
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Las empresas ante la I+D |
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"En la actualidad, los mercados sólo reconocen y respetan aquellas empresas diferenciadas y que aportan conceptos novedosos. Hoy ya no existen empresas formadas sólo por un músculo productivo; en cualquier caso, sí que pueden existir empresas formadas por un músculo de I+D con producciones deslocalizadas" señala a este respecto Antonio Flores, socio de la consultora estratégica CDN International. Por su parte, Antonio de Carvajal, director de programas de Indra, insiste en el cambio producido a partir de la globalización (ver glosario) de la economía mundial "I+D+i quiere decir capacidad de posicionar nuevos productos o servicios en el mercado. La velocidad de desarrollo actual de las altas tecnologías hace imprescindible que las empresas estén continuamente innovando con objeto de no perder la competitividad. Además, las empresas tienen que acortar cada vez más el tiempo en que han de lanzar un nuevo producto o servicio al mercado y esto exige un política continua de innovación". Todas estas ideas son, naturalmente, aplicables cuando se pretende salir a los mercados internacionales. "Lo que sucede es que hay que tener muy clara la estrategia para poder competir en el exterior. Un capítulo fundamental de esa estrategia es la especialización" señala Antonio de Carvajal. Por lo tanto, las empresas españolas deben estar altamente especializadas en una gama concreta de productos o servicios.
En este sentido, Antonio de Carvajal sostiene que "las ayudas públicas a la I+D+i adolecen a veces de la suficiente coherencia. Quizá lo más adecuado sería definir previamente unos sectores prioritarios y concentrar la mayor parte de las ayudas en ellos. Asimismo, habría que reconsiderar la política de créditos frente a las subvenciones, ya que se favorece a los primeros, lo cual, pensando en las pymes, no atrae suficientemente."
Dentro de este marco, el Consejo Europeo de Barcelona, celebrado en marzo de 2002, fijó dos medidas principales para la consecución de este nuevo espacio:
Así pues, favorecer la implantación de una cultura de la innovación es vital para la UE y por ello el título I, artículo I-3 de la Constitución Europea señala expresamente que la Unión "promoverá el progreso científico y técnico." Por si fuera poco, entre las conclusiones del Informe del grupo de alto nivel de la UE creado en 2004 para evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos de la Estrategia de Lisboa para el Crecimiento y el Empleo se recoge una que es taxativa: "Hacer de la I+D en Europa un prioridad absoluta, ya que ignorar esta evidencia sería un error estratégico fundamental en términos de competitividad."
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