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En medio de grandes
dificultades, este extenso país trata de conseguir definitivamente
el estatus de economía de mercado. Para ello, las reformas
de tipo estructural se hacen imprescindibles.
El final de
la Unión Soviética y la independencia proclamada en
diciembre de 1991, provocó quizá la crisis económica
más profunda de entre las sufridas por el conjunto de las
antiguas repúblicas de la URSS. La caída precipitada
de la producción real se unió, durante
los tres años siguientes, a una inflación que alcanzó
el 10.000%, una caída de los salarios de un 70% en términos
reales y un índice de desarrollo humano hundido hasta niveles
desconocidos.
Todo ello se
produjo en el segundo país más grande de Europa, y
que disponía de muchos de los elementos que
podían haber propiciado una transformación acelerada.
 Entre
avances y retrocesos
Las opiniones de los analistas difieren, a veces
de forma notable, sobre la influencia de la evolución política
de Ucrania en el doble proceso de reforma hacia una democracia homologable
a las occidentales y, a su vez, la ineludible reforma estructural
de la economía, más allá de ciertas medidas
de estabilización económica puestas en marcha hasta
el momento.
El
peso de Ucrania
Ucrania es, a
pesar de todo, un país con un enorme peso económico
y geopolítico. A partir de mayo, será vecino de la
UE ampliada, además de jugar ya un papel central en la seguridad
paneuropea. Como destaca el agregado comercial jefe de la Embajada
de España en Kiev, José Luis Prieto, “su posición
geográfica fronteriza entre la UE y Rusia, supone para este
país un complicado juego en la conciliación de intereses
entre su antiguo y potente ex socio, la Federación Rusa,
y sus aspiraciones de integración en la UE. Por otro lado,
como país de tránsito de las redes continentales de
transporte energético (gas y petróleo) y viales (corredores
de transporte), Ucrania cuenta con bazas estratégicas muy
interesantes para mejorar su futuro”.
Rafael Fernández,
profesor asociado en la Universidad Autónoma de Madrid y
experto en las economías de Europa Oriental, recoge en Claves
de la Economía Mundial (edición 2003) algunos de los
principales rasgos que caracterizan la estructura económica
de Ucrania. El más destacable es su potencia industrial,
sobresaliendo la siderurgia, junto a los sectores energético,
maquinaria, defensa y agroindustrial, aunque este poderío
tiene sus pies de barro. La agricultura, a pesar de
sufrir problemas graves, sigue constituyendo la principal ventaja
comparativa potencial del país. A pesar de que las infraestructuras
de comunicación están muy deterioradas, el paso de
los gaseoductos que conducen el combustible ruso a través
del país, les genera importantes beneficios.
“El activo
más valioso con el que cuenta Ucrania es su población”,
destaca Rafael Fernández. El nivel medio de cualificación
de la mano de obra es elevado, así como la preparación
científica y técnica.
Cuatro
años de crecimiento económico
Desde el año
2000, la economía de Ucrania crece. Es cierto
que el país venía de períodos de fuerte recesión,
pero la estabilidad macroeconómica parece ya asentada.
Existe una coincidencia
general con respecto a las causas de esta recuperación. Entre
ellas cabe citar:
- el incremento
del consumo;
- la devaluación
de la moneda;
- el fuerte
impulso de la demanda externa;
- la remonetización
de la economía;
- la mayor
producción industrial;
- y la reforma
del sector agrícola.
No obstante,
conviene no olvidar que el ritmo de las reformas de tipo estructural,
que van más allá de la corrección de los desequilibrios
macroeconómicos, sigue siendo, en opinión de organismos
internacionales como el Banco
Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD),
extraordinariamente lento, lo que atañe también al
crucial proceso de privatizaciones.
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