En portada
Empresas
Mundo
Mercados
Gestión
En cifras
Libros
¿Sabía usted?
Suscripción
edición papel
Newsletter
Archivo
Buscar
Contacte con
nosotros



INVERSIONES
Soleado con nubes pasajeras  


“Renovar el apetito por las inversiones en América Latina”. Con esta frase de Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se podría sintetizar el objetivo del seminario organizado por esta institución, conjuntamente con el Ministerio de Economía y con el apoyo del Instituto Español de Comercio Exterior, en la Casa de América de Madrid el pasado 22 de enero.

El fin de la recesión
La perspectiva económica de América Latina fue definida por Enrique Iglesias en la sesión de apertura con la idea de que “América Latina terminó un quinquenio de recesión”, de forma que se inicia un período de bonanza económica general, aunque no generalizada. Las previsiones de crecimiento para el año 2004 son del 4%, mientras que en 2003 se ha alcanzado un 1%. Razones internas como la realización de los ajustes necesarios en la economía, el control de la inflación, una prudente entrada de capitales y la baja espectacular del riesgo país contribuyen, en opinión de Enrique Iglesias, a estos resultados.

Tras señalar que los proyectos de infraestructuras que están sobre la mesa representan un montante de 70.000 millones de dólares estadounidenses, el presidente del BID planteó el enorme desafío que esta cifra representa, desafío que no puede cubrir el ahorro local.

Francisco Utrera, secretario de Estado de Comercio y Turismo, trazó en esta misma sesión de apertura una panorámica de las perspectivas españolas con relación al tema del seminario, constatando que la inversión española en América Latina ha descendido por cuarto año consecutivo y que actualmente representa sólo el 17% del total invertido por empresas españolas en el extranjero.

La experiencia y los proyectos de las empresas españolas
El panel moderado por José Manuel Reyero, vicepresidente ejecutivo del ICEX, trató de las “lecciones aprendidas” en la pasada década. Tanto en éste como en los restantes paneles, las empresas españolas representadas analizaron su experiencia, explicaron sus proyectos y señalaron las condiciones para que exista en la región un clima favorable a la inversión extranjera.

Con un análisis matizado con diferentes grados de optimismo, todos los representantes empresariales españoles coincidieron en señalar la necesidad de un marco regulador estable como una condición necesaria para el aumento de la inversión.

José Manuel Reyero sintetizó lo expuesto en algunas ideas fuerza: un marco político y económico favorable, seguridad jurídica, estabilidad en el marco regulador y diálogo entre reguladores y regulados.

La oferta de las administraciones públicas latinoamericanas
En el seminario participaron representantes gubernamentales de El Salvador, Brasil, Colombia, México y Nicaragua.

Además de presentar proyectos concretos ya en marcha, especialmente en el caso de Brasil y con amplitud regional (como el Plan Puebla-Panamá y la iniciativa IIRSA), los diferentes ponentes de este ámbito coincidieron también en varias cuestiones fundamentales: la idea de que la inversión en infraestructuras genera desarrollo y, especialmente, desarrollo humano; el interés por fortalecer la relación público-privado; la conveniencia de ganar apoyos sociales y políticos para la participación privada en los proyectos; y la inevitabilidad de asumir que el beneficio para la inversión y la
estabilidad regulatoría son indispensables para atraer la inversión extranjera.

El papel de las instituciones financieras
El papel de las instituciones financieras de todo tipo fue blanco de muchas de las demandas expresadas en el seminario. En concreto, la petición para que las Instituciones Financieras Multilaterales (IFM) se impliquen más en la financiación de los proyectos, incluyendo la participación en el capital, su contribución a la generación de mercados de capitales locales eficientes y al fomento de los acuerdos con socios locales. La propia iniciativa de este seminario por parte del BID muestra el interés estratégico de esta institución por promover la inversión exterior y desarrollar el sector privado en América Latina. Otro aspecto interesante fue la demanda de una mayor protección frente al riesgo político, ya que, según algunos de los empresarios intervinientes, las garantías ofrecidas por el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) se quedan cortas.

En este sentido, Javier Valero, consejero delegado de CESCE, informó de los esfuerzos que realiza esta institución para incorporar criterios más flexibles en el marco del consenso OCDE para atender determinados proyectos, como es el caso del medio ambiente.

En conclusión, si la nueva fase se caracteriza por el fin de la recesión y la voluntad política explícita de establecer reglas de juego predecibles y respetadas en la práctica, se abren paso nuevas formas de colaboración entre las instituciones públicas y el capital privado, se consolida la tendencia hacia un papel más relevante de las IFM y se confirma el cambio de calidad en los procesos de integración económica regional, el Sol puede brillar de nuevo para la inversión en América Latina.