Es
duro vivir en los límites del Circulo Polar, a 78o de latitud
norte, con –48o C de temperatura en invierno y una noche de
seis meses.
Es raro encontrar una
empresa española en esas latitudes e inédito si se
trata de una pequeña empresa.
Es bonito que las autoridades
locales hayan pensado en aliviar la dureza de esa vida instalando
un rocódromo (de roca, no de rock and roll) en un polideportivo
cubierto para simular las condiciones de escalada que no son fáciles
en esas condiciones naturales.
Es significativo
que ese rocódromo en el noruego archipiélago de las
Islas Svalvard (concretamente para los 1.200 habitantes de Longyearbyen),
sólo a 800 km del Polo Norte, lo haya construido una pyme
española, Top 30, incluida en el programa PIPE. Con ellos
ya hemos hablado en El
Exportador nº 39. Ahora habrá que buscarles también
por el Polo. JOSÉ ANTONIO GARCÍA RUBIO
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