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EL VALOR DE LAS IDEAS
Pero, ¿cómo proteger una marca en el exterior?
La propiedad industrial en España


Del mismo modo que en el caso de las patentes, para registrar una marca se puede acudir al país en el que se quiera hacer o a las instituciones internacionales.

En Europa el procedimiento regulado por el Reglamento de la Marca Comunitaria establece la posibilidad de obtener mediante una única solicitud protección en la totalidad de los países comunitarios, produciendo los mismos efectos en todo el territorio de la Unión.

Por su parte, la OMPI administra el Sistema Internacional de Registro de Marcas, que facilita, mediante el depósito de una sola solicitud de registro en el país o países de interés, que se obtenga el mismo efecto que si ésta hubiese sido presentada en cada uno de ellos individualmente.

Ante este entramado de instituciones, Marcos Vicario recomienda que “se obtenga el asesoramiento de un agente oficial de la propiedad industrial antes de presentar una solicitud y durante toda la vida de la misma, ya que un pequeño error en su presentación o tramitación puede suponer varios meses de retraso o el pago de nuevas tasas. El asesoramiento profesional facilita la vigilancia posterior de la marca ante nuevas solicitudes.”

Un delito popular
Ya en 1998 la Comisión Europea presentó el Libro Verde sobre la lucha contra la usurpación de marca y la piratería en el mercado interior, que reconocía los efectos negativos de este fenómeno. Según la Comisión, la piratería y la usurpación de marca pueden provocar desvíos comerciales, el falseamiento de la competencia y la pérdida de la confianza de los operadores en el mercado. Esto produce un descenso de la inversión y del esfuerzo de innovación y creatividad realizados por las empresas, lo que acaba teniendo repercusiones directas en el ámbito económico y social, en primer lugar porque desciende el volumen de empleo creado, y, además, porque repercute en los consumidores, a quienes se engaña sobre la calidad de los productos adquiridos.

Según la Oficina de Información sobre Falsificación, creada por la Cámara de Comercio Internacional, estos delitos tienen un coste de entre 200.000 y 300.000 millones de euros al año y ocasionan una pérdida global de unos 200.000 empleos anuales. Además, se estima que las empresas de la Unión Europea con actividades internacionales pierden entre 400 y 800 millones de euros en el mercado interior y 2.000 millones de euros en el exterior.

En ocasiones es difícil determinar de dónde proceden las falsificaciones y copias que circulan por el mercado. Según Soledad Rodríguez, hay países tradicionalmente productores de piratería, que en general coinciden con los que luchan por escapar del subdesarrollo. Extremo Oriente (India, Corea, Taiwán y especialmente China) es uno de los principales núcleos productores de copias.

Luis Quijano, director del departamento de Propiedad Industrial de Chupa Chups, reconoce que su experiencia en China es decepcionante aunque afirma que hay elementos esperanzadores, ya que “la entrada del país en la OMC (ver El Exportador Digital nº 38) ha supuesto una más rápida y eficaz intervención de los juzgados, que ahora, según la información de la que disponemos, serían los organismos más recomendables para instar las acciones de defensa correspondientes.”

¿Soluciones?
La globalización y unos procedimientos de falsificación cada vez más profesionales han convertido la piratería en un negocio muy lucrativo que utiliza, a veces, las redes de distribución de la delincuencia organizada. Las nuevas tecnologías no han hecho más que agudizar su gravedad.

En España se creó una Comisión Interministerial para actuar contra las actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual e industrial, que está adscrita a la Secretaría de Estado de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura.

La piratería ha evolucionado en los últimos años. “Hasta 1986 se copiaban fundamentalmente artículos de lujo elaborados de forma muy artesanal. Entre 1986 y 1994 descubren la rentabilidad del sector deportivo y textil y empiezan a aparecer copias de productos de valor añadido mucho más bajo. Ya a partir de 1995 se registra la invasión de falsificaciones de bienes de gran consumo y de muy bajo valor añadido, como gorras, pines, bolígrafos, llaveros, pilas, cepillos de dientes, cuchillas de afeitar, medicamentos, etc.” afirma Soledad Rodríguez.

Marcos Vicario distingue entre la piratería “legal” y la ilegal La primera de ellas se frena, obviamente, registrando a tiempo las invenciones y denominaciones. La solución del segundo tipo es mucho más complicada. “Probablemente no se trate de adoptar nuevas medidas sino de aplicar las existentes eficientemente, y ello no se podrá lograr mientras se continúe con los actuales problemas de falta de especialización y atascos en nuestros tribunales”, añade Marcos Vicario.

Según Luis Quijano: “Para atajar el problema en algunos países se deberían equilibrar las diferencias sociales, mientras que en otros, quizás fuera más necesario coordinar políticas legislativas y actuaciones judiciales y policiales”.

Para Soledad Rodríguez la solución está en promover la actuación de los consumidores. “Lo ideal sería conseguir que los consumidores sean tan responsables y cívicos que rechacen las imitaciones. Yo soy partidaria de incautar la mercancía no sólo al vendedor sino también al comprador. Creo que sería eficaz para que los consumidores entendieran que están contribuyendo no sólo a un delito sino al enriquecimiento de la delincuencia organizada.”

Las consecuencias de la piratería para las empresas

Para las grandes…
Chupa Chups:

Luis Quijano, director del departamento de Propiedad Industrial de la compañía, repasa los efectos de la piratería para su empresa:

  • “Los recursos temporales y económicos han aumentado en nuestro departamento jurídico para determinar su origen e iniciar las acciones administrativas, policiales o judiciales.
  • De forma indirecta, es posible que la presencia del producto infractor pueda originar en el mercado diversas reacciones en importadores, distribuidores y consumidores.

La Federación Rusa y las antiguas repúblicas soviéticas son los países en los que más difícil es proteger la marca Chupa Chups. “La sensación de decepción o impotencia aparece con frecuencia, especialmente, cuando nos enfrentamos a fenómenos como la corrupción administrativa, organizaciones criminales o políticas excesivamente proteccionistas”.

Flamagas:
Miguel Canals, su abogado, señala que “es importante colaborar con las autoridades locales y poner publicidad en medios y a través de la red local de ventas sobre las acciones llevadas a cabo y la política de defensa de la propiedad intelectual de la compañía”.

… y para las pequeñas
Inmaher

Comercializa sus hoces con la marca La Pajarita, y sufre también las consecuencias de la piratería. Esta empresa exporta el 95% de su producción a 30 países, pero su director gerente, Tomás Romero, teme que todo su negocio pueda llegar a perderse por culpa de la falsificación. El centro más activo de falsificación es China, donde copian hasta el distintivo made in Spain y desde allí distribuyen a otros países, en especial de África. Además, afirma no encontrar mucho apoyo: “Para defendernos en China, donde hay mucha burocracia, hemos tenido que recurrir a los mejores, y más caros, abogados; todo ello ha corrido a nuestro cargo, a pesar de que para una empresa como la nuestra es difícil asumir ciertas cantidades de dinero. Hemos investigado y sabemos quiénes nos plagian, pero es muy difícil hacer algo contra ellos”.

(En la edición en papel de El Exportador, se ofrecen unas sugerencias de la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca a la hora de proteger adecuadamente una marca en el exterior.)