Si
leemos el Diccionario de la Real Academia Española, entre
las acepciones de bocadillo figura la de “refrigerio que los
trabajadores y estudiantes suelen tomar entre el desayuno y la comida”.
Y es que la tradición culinaria española, reflejada
en algunas películas y obras literarias, consideraba el bocadillo
un almuerzo reservado a obreros y a jóvenes.

Pero actualmente
acudir a un establecimiento que sirve bocadillos, sándwiches
y ensaladas se ha convertido, incluso, “en sinónimo
de una alternativa sana” frente a las pizzas y hamburguesas,
según señala el director de la British and
European Sandwich (BESA), Jim Winship.
Y España,
especialmente en las grandes concentraciones urbanas como Madrid
y Barcelona, no es ajena a una tendencia cada vez más generalizada
en Europa, según se señala en el informe Future
Lunch Solutions de Reuters Business Insight.
En este sentido,
el mercado europeo más desarrollado es el británico,
que tuvo en el año 2001 un volumen de negocio de 5.000 millones
de libras. Detrás, destaca Francia, con unas ventas de 2.000
millones de euros en ese mismo año, según datos ofrecidos
también por BESA.
Además,
el Reino Unido fue el escenario donde nació, hace ya 20 años,
la British
Sandwich Association, y a partir de la cual surgió BESA,
que está presente en toda Europa.
Experiencia británica
El director de
la pyme española Mr Sandwich, Antonio Blesa, apunta que “los
empresarios del sector en España debemos tomar nota de las
experiencias de otros mercados más desarrollados como el
francés y el británico. Yo hace tiempo que saqué
unas conclusiones que he aplicado a mi negocio: ir, poco a poco,
creando una cartera de clientes que prime la calidad del sándwich
o bocadillo frente al bajo precio de venta, porque la tendencia
del futuro será la de usar este producto en conjunción
con ensaladas y frutas como fundamento de un almuerzo en horas de
trabajo”.
Estos mercados
tan evolucionados han hecho que surja un entramado complejo de redes
logísticas, productores y proveedores centrados en cumplir
sus exigencias. Entre estas exigencias destaca:
- la necesidad
de producir panes de primera calidad y con distintos sabores,
- un buen servicio
de logística que mantenga la cadena de frío para
la conservación de alimentos y
- unos establecimientos
que reflejen imagen de eficacia y, al mismo tiempo, limpieza y
alimentación equilibrada.
Tipos de mercado
Pero, ¿cuáles
son los indicadores existentes para considerar que el mercado del
sándwich está en un determinado grado de desarrollo?
Jeremy Simpson considera que hay tres tipos de mercado en la UE.
- El mercado
maduro, ejemplificado por el Reino Unido, donde
priman las comidas cortas y la incorporación masiva de
la mujer al mundo del trabajo. Aquí se han desarrollado
todo tipo de canales de distribución.
- El mercado
de desarrollo medio, como es el francés,
donde hay una menor incidencia de comidas diarias en la calle,
el consumidor exige bocadillos y sándwiches cuyo precio
es decisivo.
- El
mercado poco desarrollado, que se caracteriza
por almuerzos largos y pausados, pequeña tasa de ocupación
femenina y escaso interés por la comida internacional.
En este tipo de mercado, España es uno de los ejemplos
más claros, aunque, como apunta el director general de
Rodilla, Jesús Romero, “tiene muchas oportunidades
por delante, como están demostrando Madrid y Barcelona.
Pero para que consigamos este éxito en otras áreas
urbanas debemos tener una red logística y productiva que
siga los pasos de la británica”.
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