En
medio de una gran expectación, una multitud de aficionados
a la pesca compite en el Campeonato de Andalucía de Salmónidos
que se celebra en Riofrío. Esta localidad apenas tiene 300
habitantes, pero ha conseguido ser una referencia en toda España
por la pesca y sus restaurantes especializados en trucha, que convocan
semanalmente a miles de visitantes de todo el país. Riofrío
pertenece al municipio de Loja, en plena comarca del Poniente granadino
y por su vecindad pasan los cursos del río Salado y su afluente
el río Riofrío que, según nos apunta el director
comercial de Piscifactoría de Sierra Nevada, Fernando Domezain,
“cuenta con unas aguas de una pureza extraordinaria, ideales
para la acuicultura. En la zona había afición a la
pesca, pero la ubicación de la piscifactoría a finales
de los años 50 posibilitó la suelta masiva de truchas,
con lo que empezó a consolidarse el actual modelo de turismo
sostenible del que hace gala hoy día la localidad”.
Y, de paso, permitió desarrollar un proyecto pionero en Europa
en cuanto a la producción de productos de acuicultura.
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Fernando
Domezain |
Hoy día,
la empresa cría trucha y esturión y ofrece ejemplares
de éstos frescos, congelados, ahumados en caliente, y cremas
y patés de los mismos. Recientemente, ha puesto a la venta
sus primeras partidas de caviar. Todo bajo un denominador común:
el de producción ecológica, “pues utilizamos
una alimentación totalmente natural para nuestros ejemplares
y no usamos medicinas para evitar enfermedades, sino vacunas propias.
Así, el período de cría de nuestras truchas
es de 18 meses, frente a los escasos seis de las piscifactorías
con producciones masivas”, apunta orgulloso Fernando Domezain.
Además, esta certificación ecológica también
atestigua la elaboración de cremas y patés,
“hechos con verduras, aceite de oliva y vino ecológico
de primera calidad”.
Todo esto es
resultado de una planificación a muy largo plazo, ya que,
por ejemplo, “el período para la extracción
de las huevas de nuestros ejemplares de esturión, ha exigido
un tiempo de cría de casi 15 años”. En este
sentido, Fernando Domezain apunta orgulloso que “hemos vendido
nuestra primera partida de caviar a EEUU, que consideramos como
nuestro mercado potencial más interesante porque allí
se valora mucho la calidad de este producto, que nosotros hemos
conseguido que sea de primera gracias a nuestras investigaciones
constantes”.
Pioneros en España
Fue en el año
1955 cuando Luis Domezain y un amigo decidieron abrir una de las
primeras piscifactorías de España en su Navarra natal.
La cría de peces en cautividad estaba ya implantada en la
vecina Francia: “Mi padre es médico y había
montado aquella empresa por afición y no tenía muchos
conocimientos específicos, como casi nadie en España.
Por ello, tenía que llamar a expertos extranjeros. Las anécdotas
fueron numerosas y los comienzos muy duros”.
Con el esfuerzo
propio de un pionero consiguió que aquella primera piscifactoría
saliera adelante y en torno a 1958 decidió montar otra que
contara con una fuente de agua de una pureza excepcional. Por ello,
pidió informes a ingenieros forestales y de montes y fue
así como salió a la luz Riofrío, “que
era una aldea que no aparecía en los mapas”. Tras realizar
personalmente Luis Domezain el análisis del agua de Riofrío,
comprobó que, efectivamente, era extremadamente pura y “decidió
lanzarse a la aventura de crear aquí una piscifactoría,
a pesar de las malas comunicaciones y de que mucha gente se llevaba
las manos a la cabeza, porque pensaban en el tópico de que
el clima andaluz no era el más idóneo para llevar
a cabo todo eso”.
Desde entonces,
el prestigio pesquero de Riofrío no hizo más que crecer
y la empresa comenzó una incipiente I+D, invitando a investigadores
de las Universidades de Cádiz y Granada a realizar investigaciones
que servirían para desarrollar innovaciones en la empresa.
En 1985, la
sociedad creada por Luis Domezain y su socio se dividió y
fue entonces cuando la familia Domezain se dedicó en exclusiva
a gestionar la piscifactoría de Sierra Nevada: “En
aquella época la tecnología aplicada a nuestro sector
había posibilitado la cría de truchas en cantidades
masivas y en períodos de tiempo cada vez menores. Esto tuvo
el efecto positivo de hacer de la trucha un artículo de consumo
popular, pero para nosotros supuso el comienzo de una fuerte competencia
por precios en la que no queríamos entrar”. En aquellos
momentos, los hijos de Luis Domezain, Fernando, Alberto y Julio
estaban ya tomando las riendas del negocio y modernizando su gestión,
gracias a que habían orientado su formación a las
necesidades específicas de la empresa.
Adaptación constante
Los hermanos
Domezain estaban entonces ante una guerra de precios: “Nosotros
apostamos por llegar al sector gourmet, por lo que había
que conseguir una calidad excepcional. Fue entonces cuando se creó
el departamento de I+D de la empresa”.
El techo de producción
ideal de la piscifactoría se sitúa en 600 toneladas
anuales de trucha y esturión, en una superficie de agua laminada
de 50.000 metros cuadrados y con una velocidad de renovación
del agua de 2 litros por segundo: “En España hay muchísimas
granjas acuícolas con más capacidad productiva, por
lo que o invertíamos en comprar y crear otras piscifactorías
o en potenciar esa calidad, que es la principal referencia de la
piscifactoría”. Fue en ese momento, cuando la piscifactoría
adoptó el nombre de Sierra Nevada, por ser en toda Europa
un referente andaluz en cuanto a medio ambiente.
Durante aquella época
la familia tuvo la idea de producir caviar. “En España
sólo se tiene noticia de una firma que comercializara su
propio caviar. Estuvo haciéndolo durante la década
de los años 50 en las orillas del Guadalquivir en la localidad
sevillana de Coria del Río y se limitaba a pagar a los pescadores
para que cogieran esturiones, a los que se les extraían las
huevas. Este negocio supuso una sobreexplotación del esturión.
Esto y la creciente contaminación del río hicieron
que la actividad no fuera rentable. Nosotros nos propusimos en los
años 80 comenzar a criar esturiones con vistas a tener nuestra
primera remesa de caviar en el año 2002, ya que el período
de cría de huevas de la especie que hemos escogido, la Acipenser
naccarii -propia de las cuencas fluviales de la Europa mediterránea-,
es de unos 15 años”. Fue a finales del año 2002
cuando este trabajo dio sus frutos y se empezaron a comercializar
las primeras partidas de caviar.
La piscifactoría
realiza en España la venta de sus productos a clientes del
canal Horeca, “a quienes podemos vender pequeñas partidas
completamente adaptadas a sus exigencias: forma del corte, presentación,
lengua usada en el etiquetado, etc. Es una de las ventajas de ser
una pequeña empresa: la flexibilidad”.
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