Hay
en el refranero español varias locuciones relativas a la
palabra manta, pero quizás la que mejor viene al caso es
aquélla que dice “liarse la manta a la cabeza”.
Esto es lo que debió de pensar la familia de Enrique Terol
Penadés, cuando en 1948 decidió adquirir un taller
manual y emprender la aventura de fundar la empresa Manterol, que
como su nombre evoca, se dedicó a la fabricación y
comercialización de mantas.
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Nicolás
Terol, director comercial de Manterol |
Hoy, cincuenta y cinco
años después, Enrique Terol puede sentirse satisfecho,
pues su empresa es líder en España y una de las más
importantes del mundo en su sector. El secreto de su éxito
se debe, según su hijo Nicolás, director comercial
de la empresa, a “un afán de querer ser los mejores
desde el principio con constancia, empeño, superación
y mejora continua, que siempre viene dado desde arriba, desde la
dirección”.
El gran despegue de esta
empresa, sita en la localidad de Onteniente, se produjo en los años
sesenta, cuando Manterol incorporó a su industria el telar
raschel. “Nosotros fuimos la primera empresa en el mundo que
desarrolló el telar raschel para la fabricación de
mantas. Estos telares se utilizaban originalmente para la fabricación
de alfombras y nosotros internamente conseguimos desarrollarlo y
con él realizar la primera manta de pelo cortado, que hoy
es prácticamente la base mundial de la manta”, comenta
orgulloso Nicolás Terol.
La
innovación, factor clave
Desde entonces
la innovación ha sido una de las claves de la compañía.
Primero, las mantas de pelo cortado, poco después fueron
las faldas de mesa camilla desarrolladas con este telar, luego la
primera manta de terciopelo, más tarde las mantas estampadas
sobre tejido raschel (labrado en cintas de polietileno),
hasta entonces utilizado en otros tipos de producto, posteriormente
las mantas con fibras naturales como la lana, el algodón
o la piel de camello tejidas en telar raschel, y ya en
los últimos años su mayor innovación ha sido
el desarrollo de una colección de cubrecamas con raport
de dibujo completo.
Aunque en sus
orígenes Manterol se dedicaba a la fabricación de
mantas y faldas de mesa camilla, con el tiempo decidieron dar el
salto a otras gamas de producto. “Con la gente más
preparada y profesionalizada se fue estableciendo un plan estratégico
y viendo cuáles eran las necesidades a medio y largo plazo.
Dentro de la dirección comercial decidimos crecer horizontalmente.
La marca ya la teníamos, al igual que los clientes, así
que nos embarcamos en un proyecto nuevo que eran los cubrecamas”,
explica el director comercial. En la actualidad, las mantas suponen
el 66% de su producción, los cubrecamas un 18%, las faldas
de mesa camilla un 6%, los tejidos otro 6% y los tapetos y cojines
un 4%. “Y van a llegar nuevos productos, ya que tenemos un
proyecto bastante ambicioso, a partir de 2004. Apostamos que el
futuro de la empresa en Europa va a ser controlar la distribución
y acercarse al consumidor; para ello va a haber una reducción
grande de proveedores y una concentración en las empresas
que puedan ofrecer toda una gama, con lo cual debemos ir tomando
posiciones y ofreciendo una gama más amplia a nuestros clientes”,
continúa Terol.
Calidad
y medio ambiente
Todo ello con
la máxima calidad, uno de los más fuertes compromisos
de esta firma valenciana, ratificado en 1997 con el certificado
de Registro de Empresa y el derecho de uso de la marca AENOR de
acuerdo a la norma ISO 9002. Además, está acreditada
con el certificado ÖKO-TEX o Textiles de Confianza. Nicolás
Terol piensa que la calidad es básica, de ahí que
Manterol disponga de su propio departamento de calidad y de personas
que se dedican exclusivamente “a hacer que cada día
nuestros productos sean mejores y con menos defectos. Una empresa
que tenga una buena marca reconocida por el consumidor, si no mantiene
unos estándares de calidad muy altos pronto o tarde se vendrá
abajo y no podrá mantener ese nivel de reconocimiento de
marca”.
El respeto al
medio ambiente es otro de sus compromisos. Dentro de una política
de marketing causa, Manterol firmó hace dos años
un acuerdo con la organización no gubernamental WWF-Adena
para desarrollar una colección de mantas que reproducen la
piel de animales en peligro de extinción y donar el 0’7%
de las ventas para la conservación de la biodiversidad y
la lucha contra el comercio furtivo de pieles de animales. “Fue
una campaña con mucha repercusión, e incluso nos dieron
un premio como producto innovación”, comenta satisfecho
el creador de la idea.
Pero esta ONG
no es el único caso de cesión del uso de su marca
a Manterol. La firma cuenta con licencias exclusivas para Europa
de marcas como Disney, Barbie, Benetton, Coca Cola, Precious Moments
o Adolfo Domínguez, así como de clubes deportivos
de fútbol españoles y europeos. Esto ha supuesto uno
de los grandes éxitos comerciales de la empresa, que sigue
apostando por las licencias como una vía más de diversificación
y crecimiento. Nicolás Terol cuenta cómo surgió
esta iniciativa: “En esto influye mucho que las personas tengan
una visión de negocio y vean cuáles son los nichos
de mercado y las posibilidades que tienen para poder ampliar su
volumen de negocio. Nosotros en un principio quisimos únicamente
mantenernos como fabricante de mantas y ser el mejor en el ámbito
mundial, pero con el tiempo, nos dimos cuenta de que esto es muy
difícil a los niveles de precio y competitividad existentes,
ya que la manta, por desgracia no es un producto cuyo mercado aumente,
sino que se mantiene, con lo cual tuvimos que obligatoriamente abrir
la mano. A partir de ahí nacieron necesidades de buscar alternativas
de negocio, y yo creo que fue una visión personal y de anticiparse
el empezar a colaborar inicialmente con Disney desde 1994, y luego
con todas las demás”.
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