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Un interesante
estudio sobre la concentración de la demanda en Europa,
realizado por Anecoop,
la cooperativa española de segundo grado más grande
del continente, destaca los aspectos principales, y la evolución
actual y futura de la distribución en Europa, así
como las consecuencias para los fabricantes y exportadores:
- La concentración
e internacionalización del sector de la distribución
(ver la edición en papel de El Exportador, nº 21,
de junio de 1999). Desde la consultora de mercado AC
Nielsen se señalaba ya en 1999 que "en 2005,
la gran distribución será propietaria de la mayoría
de las tiendas de alimentación, al tiempo que desaparecerán
más de la mitad de los establecimientos detallistas que
existen actualmente, debido a la fuerte tendencia a la concentración".
En Europa, en 2001, el 42% del mercado detallista alimentario
ha estado controlado por los diez primeros
grupos de distribución.
Sin embargo, el sector detallista europeo mantiene estructuras
desiguales, según se trate de los países del norte
o el sur mediterráneo.
- La organización
progresiva de los puntos de venta en cadenas.
- El crecimiento
de los establecimientos de descuento.
La concentración
creciente está llevando a la unión, absorción
y fusión entre las cadenas del continente. La restrictiva
legislación de diferentes países en lo concerniente
a horarios y a la apertura de nuevos establecimientos ha ralentizado
(en España, Italia o Portugal) o bloqueado (en Francia)
el desarrollo de determinadas fórmulas comerciales, especialmente
hipermercados.
En cuanto
al formato hipermercado, cada vez pierde más terreno
con respecto al formato supermercado, que es líder en
doce de los quince países de la UE. Francia, Reino
Unido y Portugal son los países donde existe un mayor equilibrio
entre estos dos formatos comerciales.
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Consecuencias para los proveedores
En el estudio de Anecoop se reflejan varias de las consecuencias
que tiene para los proveedores la concentración de la demanda
de la distribución en Europa:
- El incremento
de la competencia entre productores: La alta concentración
de los minoristas frente a una atomizada oferta implicará
una lucha encarnizada entre proveedores por seguir ganando los
favores de la distribución.
- El aumento
del poder de negociación de la distribución y,
en paralelo, la disminución del poder de negociación
de los proveedores. Es lo que se conoce como la negociación
dura. (En la edición en papel de El Exportador se puede
consultar un recuadro donde se recogen las características
básicas de la negociación con proveedores en Francia,
Alemania y Reino Unido.)
- La reducción
de los márgenes comerciales para los suministradores
europeos.
- Una excesiva
dependencia de la oferta ante las decisiones de la distribución:
empresas de tamaño medio, o de escasa implantación
en el mercado, ante el miedo a perder un distribuidor, se plegarán
a las decisiones, algunas veces caprichosas, de la distribución.
Ante este
panorama, la alternativa para los productores parece ser la colaboración
con la distribución, expresada en la jerga del sector con
el término anglosajón partnership. Como señalaba
Íñigo Friend, gerente de cadena de suministro de
Cap Gemini Ernst & Young, el pasado verano en Código
84: "abandonando la tradicional relación cliente-proveedor,
se avanza hacia la obtención de acuerdos. Se trata, en
definitiva, de realizar una gestión de la demanda en colaboración
entre el distribuidor y el fabricante".
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