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>> Se impone el diseño
Félix y Eva González entraron en la empresa
en 1997. Para entonces Félix González Fernández,
su padre, e Isidro González Juárez, su tío,
eran los dos únicos accionistas de la empresa. Los dos
habían participado en la fundación de la compañía
y aportaban el conocimiento y la experiencia adquiridos a lo largo
de treinta años de trabajo; Eva y su hermano sumaban la
cualificación y la ambición de crecer.
Félix
se hizo cargo de la renovación de la empresa en cuanto
a imagen y estrategia comercial. Antes de que él entrara
en la empresa ya se había lanzado la primera marca segmentada
de Teleno: Melisa que se ideó en los primeros noventa para
satisfacer al público más joven. Esta línea
se caracterizaba por dar un diseño novedoso a las prendas,
con nuevos colores y formas. Con la entrada de Félix se
extendió este nuevo concepto de lencería moderna
a todos los productos.
Pero el giro
más radical se produjo en la imagen corporativa: presentación
de cuidados catálogos, lanzamiento de campañas publicitarias,
representación de la marca en los puntos de venta. Teleno
tenía que convertirse en una enseña. El diseño
pasó a formar parte de las claves de la empresa, sin obviar
nunca la calidad y el patronaje clásico heredados de la
etapa anterior. "Para potenciar la imagen de marca había
que cuidar el diseño. Hasta entonces se había funcionado
por el copieteo, pero apostamos por meter más moda. Se
renovó el equipo con gente joven, contratamos a un canadiense
y se formó a los veteranos", señala la consejera.
Sesenta personas trabajan ahora en este departamento y componen
el mayor porcentaje de plantilla de la empresa. "Teleno tiene
normalmente seis u ocho colecciones, cuando lo normal en cualquier
casa de lencería son dos. Cada mes lanzamos novedades que
luego se ponen de moda. Las prendas más innovadoras han
irrumpido con fuerza con marcas como Liquid Bra, Push Air, Multicup
o Sensitive". Los últimos cinco años han marcado
la continuación de esta estrategia de segmentación.
Otras líneas que se han lanzado en este período
han sido Rebeca y Kokole, destinadas a ventas masivas y en hipermercados,
la línea de bañadores comercializada bajo el nombre
de Teleno Baño y la colección para hombre, Zink,
la última en ver la luz.
De forma paralela
a este cambio de mentalidad, se fue desarrollando la producción,
ampliando casi al doble la capacidad de fabricación, construyendo
nuevas naves y culminando el proceso de informatización.
"Cuando yo entré" recuerda Eva, "nuestras
ventas eran muy superiores a las cifras de producción.
Tenían que robar literalmente las prendas en el momento
en que estaban terminadas. Ahora somos los terceros productores
de ropa interior de Europa". En el año 2000 fabricaron
cuatro millones de prendas.
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