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Los diez consejos del Consejero
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Adáptese a las diferencias culturales
Aunque
el idioma y la cultura comunes son una excelente base de
partida para entenderse con una empresa mexicana -lo que
nos sitúa en ventaja frente a nuestros más directos competidores-
conviene mantener una extremada atención a los diferentes
patrones de conducta mexicanos. Hablamos el mismo idioma
pero a veces expresamos cosas diferentes con las mismas
palabras y gestos. La supuesta identidad cultural puede
producir excesos de confianza y causar problemas, según
con qué tipo de interlocutor.
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Diversifique su estrategia
México son varios "méxicos" que requieren estrategias diversificadas.
En primer lugar, tenemos a México D.F. y Estado de México
con 22 millones de habitantes que concentran la tercera
parte del PIB mexicano. Este mercado es el más obvio y el
más saturado. En segundo lugar, está una franja menos explotada
con mucho potencial económico que comprende los estados
de Puebla, Querétaro, Jalisco, Nuevo León, Aguascalientes
y más al sur Veracruz como puerto importante.
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Negocie con persistencia y sin prepotencia
El gusto por las formalidades, la dificultad para decir
que no de una manera clara y una excelente y hábil gestión
de los tiempos de la negociación requieren que el empresario
español exponga su tema claramente, escuche con atención
y tenga paciencia para lograr un acuerdo eficaz y de largo
plazo. No se apresure ni sea brusco.
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Aproveche el efecto arrastre de la buena imagen de España
Existe ya una implantación de grandes y medianas
empresas en sectores estratégicos (financiero, turístico,
energía, construcción…). Este proceso se ha producido con
extremado gradualismo y cautela por lo que existe una excelente
predisposición hacia España y las empresas españolas. Se
valora su alto nivel tecnológico y de gestión así como la
calidad y el diseño del producto español.
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Busque un socio mexicano
Tanto para una pyme como para una empresa de gran tamaño,
y por diferentes razones, es muy conveniente buscar fórmulas
de coinversión o asociación con empresas locales. La capacidad
de relaciones y contactos así como el conocimiento de las
peculiaridades de la cultura empresarial del país es un
activo importante para la empresa española.
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