El turismo tampoco se ha librado de la crisis en Vietnam, donde su principal sustento son los visitantes extranjeros. No es una bajada demasiado fuerte, pero ha producido cierta desazón en el sector el cambio brusco a partir de octubre, cuando las cifras con respecto al año anterior se desplomaron un 40%.
Pese a todo, en la última década el número de turistas ha crecido más rápido que el número de camas disponibles. Tanto la construcción de hoteles como su gestión siguen ofreciendo excelentes oportunidades para empresas de cualquier tamaño. El Gobierno toma medidas para llegar a su ambicioso objetivo de seis millones de visitantes extranjeros en 2010: ha organizado una campaña junto con los principales touroperadores para reducir el precio de las principales rutas de Vietnam entre un 30% y un 50% durante los primeros nueve meses del año, ha redoblado esfuerzos para promocionar la imagen de Vietnam por el mundo bajo el lema Impressive Vietnam y, sobre todo, incentiva la inversión de capital extranjero, para lo que flexibiliza las leyes y organiza talleres y conferencias con regularidad a través de la Administración de Turismo de Vietnam.
Para atraer esta inversión, el Gobierno ofrece un tratamiento fiscal especial a las empresas turísticas que inviertan en alguna de las siguientes cuatro áreas preferenciales: Haiphong en el norte, con la bahía de Halong como gran atractivo, Hue y Lang Co en el centro, la región de Natrang y, más al sur, el Delta del Mekong y la isla de Phuquoc.
El largo plazo
“El turismo es uno de los sectores punteros y Vietnam es el país con mayor tasa de crecimiento del Sudeste Asiático. Los datos de los últimos meses del año no han sido buenos, pero estos son problemas coyunturales. Las empresas que apuesten por el largo plazo tienen una buena oportunidad en Vietnam tanto en la gestión como en la construcción hotelera”, subraya Alberto Cerdán, consejero económico y comercial de España en Ciudad Ho Chi Minh.
Para la construcción de hoteles se pueden distinguir tres tipos de edificios:
- los hoteles urbanos para las grandes urbes como Ciudad Ho Chi Minh (8 millones de
habitantes) o Hanoi (4 millones de personas),
- los urbanos de zona turística
- y los resorts, que se están expandiendo como la pólvora en zonas de playa y también
de montaña.
Pep Vich, afincado en Vietnam desde junio con la empresa CMV Arquitectos, se muestra rotundo: “Se pueden construir todo tipo de hoteles, las posibilidades aquí son espectaculares”.
Las empresas españolas pueden aprovechar las oportunidades que surgen en la crisis y el gran conocimiento acumulado en construcción y en gestión de establecimientos hoteleros, especialmente en las ciudades, donde la demanda es más acuciante. “El sector turístico en Vietnam es todavía un mercado incipiente que demanda hoteles de cuatro o cinco estrellas que la oferta hotelera presente no es capaz de satisfacer, aunque este desfase entre oferta y demanda se está cubriendo progresivamente. El llamado turismo de negocios está aumentando a un fuerte ritmo, con Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh, las dos principales urbes del país, como grandes polos de atracción”, recalca el consejero económico y comercial español. En estas ciudades están presentes grandes cadenas como Accor, Hilton, Intercontinental, Renaissance o la española Meliá, que gestiona un hotel en Hanoi desde hace diez años.
Pasos a seguir
Uno de los principales obstáculos para una sociedad extranjera es la imposibilidad de comprar suelo, solo se otorgan concesiones a 50 años. Para desarrollar un proyecto hotelero en un terreno, la empresa extranjera debe solicitar la aprobación del proyecto ante las autoridades del Ejecutivo central si el coste del proyecto sobrepasa los 50 millones de dólares y ante las autoridades locales (el Comité del Pueblo) en el caso de que el coste sea menor. Después, se debe elaborar el plan de construcción para el control y la aprobación del Gobierno. Todos estos pasos son más complicados de dar cuando se actúa en solitario.
El marco legal permite empresas de capital foráneo al 100% desde 2006, pero es aconsejable asociarse con una empresa vietnamita, que se encargará de agilizar la burocracia y tendrá más facilidades para conseguir permisos por su mayor conocimiento del terreno. Estos trámites no tienen una duración determinada, pueden prolongarse durante varios meses, aunque cada vez se agilizan más los procesos. En cualquier caso, es destacable la labor del Ministerio de Planificación e Inversiones vietnamita, que proporciona asistencia al inversor extranjero en todo el proceso y le ayuda a encontrar un socio local si lo necesita.
Para localizar posibles socios, las empresas también pueden acudir a la Vietnam Administration of Tourism, dependiente del Gobierno, o dirigirse directamente a Saigon Tourist, la mayor empresa del sector turístico en Vietnam.
Fórmulas: inversión mínima
En este ámbito de la gestión muchas compañías españolas pueden encontrar un filón debido a su gran ventaja competitiva: el conocimiento, precisamente la mayor carencia de Vietnam. “Muchos grupos industriales vietnamitas han invertido en el sector inmobiliario y turístico durante los últimos años. Es un sector que les es ajeno por lo que carecen del know-how necesario”, señala Cerdán. Ahí es donde el conocimiento para satisfacer las necesidades de los turistas extranjeros y gestionar los establecimientos cobra un papel primordial.
Muchas de las cadenas hoteleras internacionales presentes en Vietnam operan bajo contrato de gerencia de la propiedad. Normalmente, los empresarios vietnamitas ponen el terreno y el resto de la inversión económica, incluido el edificio, corre a cargo de los inversores extranjeros.
El de Meliá puede ser un ejemplo a seguir. La firma hotelera española no es ni siquiera propietaria del edificio, que es de inversión tailandesa, sino que se limita a explotarlo y gestionarlo. Miquel Pérez, que fue el primer director de este hotel hace diez años, asegura que “esto abre muchas posibilidades a empresas españolas que no pueden invertir grandes cantidades y están interesadas en venir a Vietnam”.
Para Pep Vich no hay ni un minuto que perder porque “no estamos en el kilómetro cero, sino en el 0,5. Si las empresas no vienen ahora, tendrán que venir en 2010 o 2011 para estar en el mercado porque Vietnam será un destino de primer orden. Y eso significa que perderán un tiempo precioso”.