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Japón S.A. |
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Alberto Zamarriego piensa que todo esto es para envidiar, pero que, evidentemente este sistema funciona en un país inmensamente rico como Japón. En otros lugares el asunto no estaría tan claro. Reconoce, sin embargo, que también se producen ciertas ineficiencias, pues en términos de coste-beneficio gran parte de la economía no resulta tan eficiente, pero tiene otras ventajas, como son el pleno empleo y el bienestar social.
Ante este panorama, el Banco de Japón decidido mantener el tipo de interés en el 0,5%, para evitar en lo posible una vuelta a la recesión. Por lo que se refiere al desempleo, sin embargo, las cifras son muy alentadoras, en torno al 3,9% de la población activa, lo que se considera por los expertos un simple paro técnico.
Pero hay que reconocer también que el mercado, aparte de maduro y de altísimo poder adquisitivo, es uno de los más difíciles de penetrar. “Aquí la competencia es feroz. Japón es un mercado que tiene tanto potencial de compra y otorga tanta importancia al diseño que atrae absolutamente a todo el mundo. En el sector de la moda, en concreto, la competencia viene de todas partes, y a ella hay que añadir la japonesa, que está al nivel de la de cualquier otro país puntero”, relata Diego Penadés, director de área de Mango en Tokio y buen conocedor del mercado local, en el que lleva ya seis años. Según él, “antes de establecerse hay que tener muy claro lo que se quiere hacer, pasarse un tiempo pateando la calle y estudiar detenidamente el mercado”. El idioma japonés no se puede aprender en unos meses, pero da la casualidad de que los nipones tienen serias dificultades con la lengua más común para los negocios, que es el inglés. Por lo tanto, una vocación de permanencia en el país obligará a aprender japonés, al menos para poder gestionar el día a día con suficiencia. La mayor parte de los directivos de empresas españolas consultados por El Exportador en Tokio dominan la lengua local, algunos incluso con brillantez. Una vez estudiado el mercado y tomada la decisión de penetrar en él, conviene no olvidar que se está en un país con una cultura muy diferente a la nuestra. Las empresas occidentales se quejan con frecuencia de la lentitud en los procesos de decisión de sus posibles socios japoneses. Lo cierto y verdad es que esa característica impregna cualquier negociación de tipo comercial y ante ella lo que hay que hacer es Diego Penadés, llama la atención sobre “la necesidad de una inversión inicial muy fuerte antes de obtener beneficios. Por otra parte, la estructura de la empresa ha de ser multidisciplinar y polivalente, sobre todo en lo que se refiere a los recursos humanos. La necesidad de contratar personal local es ineludible y este personal hay que pagarlo. Existe una enorme movilidad en este aspecto, porque al existir un paro que es exclusivamente técnico, hay más demanda de empleo que oferta, con lo cual nos vamos quitando las personas los unos a los otros”. La competencia es dura y abarca todos los ángulos. Perseverancia y también relación personal. Por tanto, la creación de confianza y el cuidado de la relación personal resultan fundamentales para tener posibilidades en este mercado. Puede decirse que, por encima de todo, el requisito primordial para introducirse en el mercado japonés es la excelencia: excelencia en la funcionalidad, en la forma, en la presentación, en el servicio, algo que haga al producto superior a sus rivales, en un mercado extraordinariamente competitivo como consecuencia de los niveles de exigencia impuestos por un público muy educado, con alto poder de compra y por la concurrencia de las marcas más prestigiosas del mundo. Si todos los elementos anteriores, y otros más, son tenidos en cuenta, la fiabilidad del país hará que los negocios resulten muy agradecidos. “Japón es un país moderno, en el que no existen problemas legales, los términos de los contratos se respetan y la corrupción es nula”, destaca Diego Penadés. Incluso entre empresas japonesas, con frecuencia la solicitud de firma de un contrato por escrito es vista como un signo de desconfianza mutua.
Jérôme Chouchan, presidente de Lladró Japón, recalca que “los consumidores en este país adoran probar nuevos productos y buscan la excelencia de la marca o del producto, especialmente de los que vienen del extranjero, y si son europeos mejor. Por otro lado, dentro del sector de los bienes de consumo, el mercado japonés anticipa el futuro de otros países asiáticos. Japón va unos quince años por delante de China y unos diez por delante de Corea del Sur, lo que puede resultar muy útil para conocer la demanda futura de esos consumidores”. Nobuyuki Nagashima cree que este gusto especial por los productos extranjeros se debe a que la sociedad japonesa se ha abierto al mundo y se ha hecho más global. “Muchos de mis compatriotas viajan o trabajan fuera de Japón, y cuando vuelven lo hacen con nuevas ideas que hacen evolucionar gustos y actitudes”. En un mercado particularmente maduro como este, el ciclo de vida de los productos es con frecuencia muy corto. Por ello, es absolutamente necesario centrarse en la novedad, la originalidad y las cualidades técnicas del producto. De otra forma será muy difícil poder seguir las últimas tendencias y hábitos de los consumidores.
En todo caso, a pesar de la atonía del mercado, nuestras exportaciones a Japón han aumentado a un ritmo mayor que las de nuestros socios europeos. “También en los sectores tradicionales las exportaciones españolas han tenido un desempeño admirable, a pesar de los rigores de la competencia”, destaca Alfonso Carbajo. El capítulo de la inversión española en Japón no es tan halagüeño. El flujo de inversión directa neta fue de 33,8 millones de euros en 2005 y de 14,6 millones en 2006. ¡Pero estamos hablando de la segunda economía del mundo! Solamente una veintena de empresas de nuestro país están establecidas en el mercado nipón. Los sectores que han captado un mayor volumen de inversión española son los de bienes de consumo en general, y en particular de la moda -especialmente ropa y complementos- y alimentación. Algunas empresas tecnológicas también están comenzando a abrir filiales y oficinas de representación, demostrando que se puede perder el miedo al elevadísimo nivel tecnológico del mercado japonés. Sin embargo, todos los expertos consultados afirman que es el momento para España de introducirse en este mercado. “España tiene una oportunidad: no es bien conocida, como lo son otros países europeos, y su imagen permanece muy difuminada, anclada en determinados clichés conocidos por todos. Pero existe un gran interés por el país, por su cultura, su lengua, su diseño y sobre todo por su gastronomía”, señala Jérôme Chouchan. ¿Podrían ser la gastronomía y el diseño los ganchos a potenciar? Muchos en Japón lo piensan. En la edición en papel de El Exportador se ofrece una muestra de empresas españolas con presencia en Japón.
Country Report: Japan Country Profile: Japan Ficha País: Japón El Sector de Distribución en Japón La imagen de España en Japón
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