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JAPÓN
Japón S.A. | 1 | 2 |


En crisis. Sale de la crisis. Vuelve a entrar en crisis. “La crisis económica de Japón hay que matizarla mucho, porque incluso en los peores años aquí nunca se ha notado realmente un recesión clara”, afirma con rotundidad Alfredo Zamarriego, director general del BBVA en Japón y da con la clave de este país fascinante: “No olvidemos tampoco que Japón tiene un sistema económico muy particular. Aquí existe una especie de alianza entre las trading companies (sogo soshas), el Gobierno, las empresas, los sindicatos…para buscar el bien del país. Al final funciona como una gran empresa, que muchos llaman Japón, S.A., donde el interés privado y el público están un poco desdibujados. Los japoneses tienen una mentalidad tendente a buscar el bienestar general, y las mismas empresas no tienen los objetivos que tenemos en Occidente de maximizar el beneficio y el dividendo del accionista, sino que persiguen más bien el pleno empleo, muchas veces a costa de sacrificar beneficios. Esta mentalidad no es impuesta por el Gobierno. Los propios trabajadores, por su parte, se ponen de acuerdo para bajarse el sueldo antes de que pueda haber despidos en la empresa”.

Alberto Zamarriego piensa que todo esto es para envidiar, pero que, evidentemente este sistema funciona en un país inmensamente rico como Japón. En otros lugares el asunto no estaría tan claro. Reconoce, sin embargo, que también se producen ciertas ineficiencias, pues en términos de coste-beneficio gran parte de la economía no resulta tan eficiente, pero tiene otras ventajas, como son el pleno empleo y el bienestar social.

La desaceleración mundial amenaza
“Si finalmente se confirma la desaceleración económica mundial, Japón se verá también afectado. La incertidumbre se cierne, pues, sobre la primera mitad del presente ejercicio, debido principalmente a las dificultades de la economía estadounidense -a la que la japonesa está profundamente ligada-, a la subida de los precios del crudo y de las materias primas, y a la constante apreciación del yen frente al dólar.

Ante este panorama, el Banco de Japón decidido mantener el tipo de interés en el 0,5%, para evitar en lo posible una vuelta a la recesión. Por lo que se refiere al desempleo, sin embargo, las cifras son muy alentadoras, en torno al 3,9% de la población activa, lo que se considera por los expertos un simple paro técnico.

Mercado maduro, mercado difícil
En principio, las oportunidades comerciales que ofrece el mercado japonés son enormes y las importaciones están aumentando considerablemente.

Pero hay que reconocer también que el mercado, aparte de maduro y de altísimo poder adquisitivo, es uno de los más difíciles de penetrar. “Aquí la competencia es feroz. Japón es un mercado que tiene tanto potencial de compra y otorga tanta importancia al diseño que atrae absolutamente a todo el mundo. En el sector de la moda, en concreto, la competencia viene de todas partes, y a ella hay que añadir la japonesa, que está al nivel de la de cualquier otro país puntero”, relata Diego Penadés, director de área de Mango en Tokio y buen conocedor del mercado local, en el que lleva ya seis años. Según él, “antes de establecerse hay que tener muy claro lo que se quiere hacer, pasarse un tiempo pateando la calle y estudiar detenidamente el mercado”.

El idioma japonés no se puede aprender en unos meses, pero da la casualidad de que los nipones tienen serias dificultades con la lengua más común para los negocios, que es el inglés. Por lo tanto, una vocación de permanencia en el país obligará a aprender japonés, al menos para poder gestionar el día a día con suficiencia. La mayor parte de los directivos de empresas españolas consultados por El Exportador en Tokio dominan la lengua local, algunos incluso con brillantez.

Una vez estudiado el mercado y tomada la decisión de penetrar en él, conviene no olvidar que se está en un país con una cultura muy diferente a la nuestra. Las empresas occidentales se quejan con frecuencia de la lentitud en los procesos de decisión de sus posibles socios japoneses. Lo cierto y verdad es que esa característica impregna cualquier negociación de tipo comercial y ante ella lo que hay que hacer es
ser paciente y aplicar la constancia.

Diego Penadés, llama la atención sobre “la necesidad de una inversión inicial muy fuerte antes de obtener beneficios. Por otra parte, la estructura de la empresa ha de ser multidisciplinar y polivalente, sobre todo en lo que se refiere a los recursos humanos. La necesidad de contratar personal local es ineludible y este personal hay que pagarlo. Existe una enorme movilidad en este aspecto, porque al existir un paro que es exclusivamente técnico, hay más demanda de empleo que oferta, con lo cual nos vamos quitando las personas los unos a los otros”. La competencia es dura y abarca todos los ángulos.

Perseverancia y también relación personal. Por tanto, la creación de confianza y el cuidado de la relación personal resultan fundamentales para tener posibilidades en este mercado.

Puede decirse que, por encima de todo, el requisito primordial para introducirse en el mercado japonés es la excelencia: excelencia en la funcionalidad, en la forma, en la presentación, en el servicio, algo que haga al producto superior a sus rivales, en un mercado extraordinariamente competitivo como consecuencia de los niveles de exigencia impuestos por un público muy educado, con alto poder de compra y por la concurrencia de las marcas más prestigiosas del mundo.

Si todos los elementos anteriores, y otros más, son tenidos en cuenta, la fiabilidad del país hará que los negocios resulten muy agradecidos. Japón es un país moderno, en el que no existen problemas legales, los términos de los contratos se respetan y la corrupción es nula”, destaca Diego Penadés. Incluso entre empresas japonesas, con frecuencia la solicitud de firma de un contrato por escrito es vista como un signo de desconfianza mutua.

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