 Asia, apuesta y compromiso
A pesar del interés por parte de Japón por el conocimiento de la cultura de nuestro país, ¿qué es lo que sucede para que las empresas españolas del sector de industrias culturales sean aún las grandes olvidadas en el país nipón? “A la gran mayoría de las firmas españolas les falta cierto grado de conocimiento del mercado japonés. Hay que comprender los gustos del consumidor local y, aunque hay esfuerzos en ese sentido, aún les falta acabar de adaptar sus productos a un mercado de destino tan diferente como puede ser Japón”, explica Asa Kanaseki, responsable del sector de Ocio y Cultura en la Ofecomes en Tokio. El éxito está relacionado con “conseguir una excelente imagen-país en Japón y saber vender sus productos”, destaca Kanaseki. En su opinión, la música española es el sector con más nicho de mercado ya que en esta área la barrera idiomática es menor que en otras.
El caso chino se asemeja bastante al nipón en la falta de penetración de compañías españolas. Para Jesús Castillo, analista de mercado jefe de la Ofecomes en Pekín, “falta una idea clara sobre qué son las industrias culturales y cómo funcionan en este país. Hay que tener presente que China es un país comunista, sin libertad de emisión y publicación, y que el sector está calificado como sensible”. Sin embargo, a pesar de esta escasa presencia de firmas y la inmadurez del mercado chino, la entrada de empresas españolas es viable y con posibilidades de éxito. Como afirma Castillo, “solo hace falta apuesta y compromiso”. Así, aunque el colectivo editorial español se ha convertido en el sector dentro de las industrias culturales que primero ha entrado en China, el mercado audiovisual, y especialmente la animación, está pisando muy fuerte dada la gran necesidad de contenidos televisivos que sufre el gigante asiático.
EEUU y Canadá, en el punto de mira
“El que nuestros productos culturales sean considerados como europeos dentro de los EEUU ayuda a que sean considerados de gran calidad. Esta etiqueta contribuye a aumentar su percepción entre consumidores, prescriptores y canales de distribución locales”, apunta Ignacio Domínguez Donce, director de Industrias Culturales de la Ofecomes en Miami. Esta oficina, al igual que su homóloga en Los Ángeles, coincide en que la creatividad y la calidad de los bienes culturales con sello español son sus principales armas para defenderse dentro de un mercado tan competitivo como el estadounidense.
Jaime Lorenzo, consejero económico y comercial de España en esta última ciudad, destaca que “nunca en la historia del cine español ha habido una presencia, una imagen y un prestigio como el que hay en estos momentos, en que directores, actores y productores españoles son reconocidos y apreciados tanto por el sector del cine estadounidense como por el público”. Y lo mejor de este nuevo panorama es que no hay que irse exclusivamente a producciones de rostros ya conocidos en la gran pantalla como Javier Bardem o Penélope Cruz.
Sin embargo, no todo es cine y televisión en los dos países anglófonos del norte de América. “España cuenta con uno de los idiomas más importantes y hablados del mundo, pero aún queda mucho por hacer para dar a conocer el idioma en Canadá”, apuntan, desde las Ofecomes en Ottawa y Toronto, los analistas de mercado Javier García y Julia Randolph, respectivamente. Tanto la Una situación que mejora sustancialmente de cara a los EEUU, donde España figura como segundo destino internacional preferido por los estudiantes estadounidenses. Como apunta Ignacio Domínguez, “el Gobierno de EEUU destinará en los próximos años una importante partida de fondos federales para quintuplicar el número de alumnos que viajan fuera del país dentro de su programa de estudios superiores”, situación que, a todos luces, ha de ser aprovechada por los especialistas del sector.
No perder el tren de los servicios educativos ni la privilegiada posición del sector editorial son algunos de los principales retos a los que se enfrentan las firmas españolas dedicadas a las industrias culturales en EEUU y Canadá. En estos momentos, la industria editorial española es la primera exportadora de libros en español a los EE UU, algo que se debe, en buena medida, a la labor realizada por el Plan America Reads Spanish, un “auténtico revulsivo”, en palabras de Domínguez, para la comunicación y promoción de contenidos en la lengua de Cervantes en este país.
En este sentido, no menos importante será adaptar los productos a las nuevas tecnologías de la información y comunicación, puesto que, tanto en EEUU como en Canadá, el consumo de productos digitales forma parte del día a día debido a una acelerada evolución de la conectividad y de los soportes de distribución.
Europa, ahora o nunca
La falta de presencia en mercados tan competitivos y exigentes como los europeos tiene solo algunas excepciones. María Teresa Tello, agregada comercial de la Ofecomes en Milán, destaca la importancia del mercado italiano para el sector editorial español. En el mismo sentido la vecina Francia ha recibido con los brazos abiertos a producciones audiovisuales españolas, caracterizadas todas ellas por una profunda temática local que no ha mermado su popularidad entre el público francés. Tal y como afirma la consejera económica y comercial de España en París, Nieves Díaz, “a excepción del sector educativo y editorial, donde la competencia se localiza en empresas de Latinoamérica, en el resto, las firmas españolas compiten con compañías estadounidenses, británicas, canadienses y australianas”.
Las firmas españolas están obligadas a no perder de vista lo que sucede en el resto de estados miembro de la UE. Ver y dejarse ver en ferias y certámenes es uno de los pasos indispensables para ganar notoriedad en las principales plazas europeas.
Hasta ahora los casos de éxito están más ligados a artistas o escritores individuales, que han ayudado a construir una imagen-país, que a las propias firmas. Es el momento de que las empresas españolas sepan sacar provecho de ello en Europa.
Latinoamérica, nuevos retos
El Gobierno brasileño decretó en 2006 la enseñanza obligatoria del español en las escuelas del país, equiparando su estatus con el inglés. Este paso tan significativo da cuenta de la importancia del español como idioma exportable en el país sudamericano y, sin duda, aumenta las oportunidades de negocio en este país.
Brasil ofrece oportunidades, al igual que México, otro de los países prioritarios del Plan ICEX de Apoyo a la internacionalización de Industrias Culturales. Desde la Ofecomes de México se explica que “en México es posible tener éxito en todos los sectores, aunque el editorial con la gran cantidad de empresas implantadas, el audiovisual donde las televisiones mexicanas emiten con éxito producciones españolas o el sector de la músicas donde todo lo que triunfa en España lo hace con las misma fuerza en México”.
Aprovechar esta baza implica que las firmas españolas han de ser competitivas. Latinoamérica ha dejado de ser feudo español y, aunque compañías como los grupos editoriales SM, Santillana, Planeta u Océano han demostrado su valía y su buen hacer, es necesaria una considerable inversión de tiempo, dinero y esfuerzo.
Sin duda, es el sector audiovisual el que presenta más dificultades a la hora de penetrar en el mercado latinoamericano. Al ya mencionado gusto por las productoras nacionales, hay que añadir la gran penetración de las empresas estadounidenses que, en el caso mexicano alcanzan el 80% de la cuota de pantalla frente al 9% local. Pero ni mucho menos es un sector que se pueda desestimar, pues presenta muchas oportunidades, solo hay que saber encontrarlas.
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