Entre hombres, la forma de saludo más común es el apretón de manos -no demasiado firme- tanto en la presentación como en la despedida. Los hombres deben esperar a que las mujeres extiendan la mano primero. Abrazos y besos se reservan para familiares y amigos muy próximos.
A las personas se les llama por el apellido precedido por la palabra Señor en francés Monsieur (Monsieur Rabah, Monsieur Hermassi). A la hora de utilizar nombres propios (Mohamed, Habib), es preferible que sean ellos los que tomen la iniciativa.
Cuando se está sentado, o incluso de pie, el espacio entre las personas es más reducido que en los países occidentales. Hay que tratar de no separarse, ya que se daría una impresión de frialdad y descortesía.
La costumbre del país obliga a dedicar algún tiempo a presentarse e interesarse por la otra persona. Es de mala educación entrar directamente a hablar de negocios. Es preferible que sean ellos los que tomen la iniciativa.
Temas favorables de conversación son la historia del país y sus atractivos turísticos: la ciudad de Cartago, fundada por los fenicios en el año 814 a.c. al noroeste de la capital fue el principal centro comercial del Mediterráneo hasta su destrucción por los romanos en el año 148 a.c. durante las guerras púnicas; la referencia a la isla de Jerba -la isla de las 10.000 palmeras- paraíso turístico a 500 kilómetros al sur de la capital, es obligada. Es preferible evitar conversaciones sobre religión, política y grupos étnicos.
Los tunecinos son muy hospitalarios. Es habitual que las comidas de negocios se prolonguen hasta bien entrada la tarde. Las cenas tienen más bien un carácter social.
Los restaurantes suelen incluir un menú amplio con platos locales, franceses e italianos. El plato típico es el cuscús (sémola de trigo) de cordero, que se prepara hasta de doce maneras diferentes.
En aquellos restaurantes en los que no está incluido el servicio en la factura se suele dejar un 10% de propina. Al personal de los hoteles se le suele dar un dinar (aproximadamente 0,60 céntimos de euro).
La semana laboral y los horarios son similares a los europeos. No obstante, hay que tener en cuenta que durante el mes del Ramadán -noveno mes del calendario lunar- se observa un estricto ayuno (no se puede comer, beber o fumar) desde el anochecer hasta el amanecer. Durante este mes es preferible no viajar al país, ya que el ritmo de negocios se ralentiza mucho y las decisiones se posponen.
Se espera que los ejecutivos extranjeros lleven traje y corbata, excepto en los meses de verano, en los que es habitual ir en mangas de camisa. Conviene evitar colores chillones o diseños vanguardistas. Es preferible usar trajes oscuros y camisas claras. Las mujeres pueden vestirse de forma más liberal que en otros países árabes, pero siempre respetando la cultura islámica predominante en el país.
FUENTE: Global Marketing Strategies.
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