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Mirando al Mediterráneo |
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La economía de Túnez avanza a un buen ritmo de crecimiento y destaca dentro del Magreb como uno de los países con mayor proyección del norte de África, junto con Marruecos, si se llevan a la práctica las reformas de liberalización anunciadas por el Gobierno del presidente Ben Ali. No obstante, el mercado tunecino posee una serie de características que deben ser consideradas a la hora de plantearse el acceso. La omnipresencia del sector público arroja luces y sombras:
Alfonso García, director de la empresa textil Claude Model, comenta los principales atractivos del país a la hora de implantarse en él: “La seguridad y estabilidad de Túnez frente a otros países vecinos como Argelia o Libia, la claridad y simplicidad del sistema impositivo y la relativa proximidad a la península; además, obviamente, de unos costes laborales inferiores”.
El Gobierno tunecino ha identificado varios sectores como prioritarios y otorga ayudas fiscales para las empresas que se instalen en Túnez. Además, las empresas con proyectos de infraestructura en las llamadas zonas en desarrollo también disponen de facilidades fiscales de cara al impulso regional. Antigua colonia francesa, Túnez es un pequeño país de cerca de diez millones de habitantes donde el desequilibrio regional es acusado, ya que el principal eje económico Túnez-Sousse-Sfax cuenta con la gran mayoría de las industrias del país. Junto con Bizerta, en la costa norte, son las únicas ciudades conectadas entre sí por una autopista.
Perpinyá considera que Túnez no es un país fácil. “Aquí hay que tener en cuenta que se tardará un año en poner en marcha la mano de obra, como mínimo.” David Piñero, subdirector del departamento Internacional del Grupo Dytras, empresa sevillana dedicada al tratamiento de aguas, lo ilustra con un ejemplo iluminador “una de las dificultades reales al realizar negocios con los tunecinos es que para ellos el tiempo no existe o, expresándolo mejor, saben que para un europeo el tiempo ha adquirido un valor económico que a ellos no les afecta en la misma medida, todavía”. Uno de los principales obstáculos a la implantación empresarial en Túnez es el límite del 50% del capital para las empresas extranjeras en determinados sectores y la obligación de establecerse con un socio tunecino. “Hay que estar vigilante, porque aquí la manera de pensar del tunecino es que el extranjero tiene capital, dinero. Pero hay maneras de formar empresas que permiten tener un mayor control, que permiten eliminar riesgos. Hay que asesorarse, repito, es fundamental”, apunta José Perpinyá. No obstante, todas estas trabas proteccionistas tienen poco futuro si se cumple el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea que debería entrar en vigor plenamente en 2007. La apertura avanza a un ritmo lento, pero comienzan a verse signos de flexibilización:
Sin embargo, uno de los problemas endémicos de Túnez es la falta de infraestructuras de transporte y comunicaciones, algo fundamental para consolidar una estructura empresarial sólida.
Y ahí es donde las empresas con una dilatada experiencia hotelera pueden aprovechar la oportunidad para desarrollar actividades paralelas y fomentar un turismo integrado de mayor calidad y no tan basado en el precio, como es el caso del turismo cultural y arqueológico. Otro de los sectores con mayores perspectivas en Túnez, debido a la escasez de recursos hídricos del país y en el que las empresas españolas gozan de prestigio internacional, es el del tratamiento de aguas. “Hoy en día, Túnez está invirtiendo bastante en infraestructuras hidráulicas y la competencia es menor que en proyectos similares en España”, señala Ignacio Gutiérrez, subdirector del departamento internacional del Grupo Seta. Obviamente, el principal cliente de estas empresas es la Administración Pública, ya que controla directamente la gestión del agua, por lo que “es necesario armarse de paciencia dada la lentitud en la ejecución y toma de decisiones y la excesiva meticulosidad con la que algunos técnicos de la Administración realizan su trabajo. No obstante, está creciendo la demanda por parte del ámbito privado, especialmente en el sector hotelero y algunos industriales, para la realización de proyectos de potabilización, desalación y depuración de aguas. Pero existen más oportunidades de negocio. La industria agroalimentaria, la electrónica y la de componentes de automóviles, intensivas en mano de obra, disponen de una masa crítica y unas condiciones de competitividad muy atractivas para las empresas extranjeras.
Tal y como señala José Perpinyá, “España no puede alcanzar la posición privilegiada de Francia o Italia, pero deberíamos adelantar a Alemania para convertirnos en el tercer proveedor”. Túnez es uno de esos países emergentes en los que España debería hacer un esfuerzo por consolidar su posición comercial, un mercado con un enorme potencial de crecimiento. Es en esta misma línea en la que se orienta el Acuerdo de Agadir, firmado por Marruecos, Jordania, Túnez y Egipto, y que busca establecer un área de libre comercio y potenciar la zona económica Euro-Mediterránea. Por otro lado, la reciente celebración en el país de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información ha supuesto la constatación del interés de la comunidad internacional por incorporar a Túnez dentro de los parámetros económicos, tecnológicos y sociales del siglo XXI. La puerta de África ha comenzado a abrirse.
Country Report: Tunisia Country Profile: Tunisia
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