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En un tira y afloja |
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Japón entró en crisis a mediados de los años 80. La política económica expansiva puesta en marcha por el Gobierno de entonces para recuperar de nuevo el crecimiento dio lugar a una de las mayores burbujas financieras de la historia, que acabó por estallar a principios de los 90. Desde entonces, y hasta el año 2003, el estancamiento económico fue una constante y se pusieron en evidencia serios problemas estructurales. (Ver artículo de El Exportador Digital nº 50.) Pero en el año 2003, y primeros meses de 2004, la situación cambió. El PIB registraba un aumento del 2,7%, inusual en Japón en los últimos años, lo que desató una cierta euforia. Otros indicadores, anunciaban el comienzo de la recuperación.
¿Pierde fuerza la recuperación? ¿Puede incluso volver la recesión? Desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Tokio, su agregado comercial jefe, Ernesto Giménez Burgos, muestra su optimismo: “En mi opinión, los temores sobre una eventual crisis sistémica o un colapso económico se han esfumado definitivamente”. La impresión general es más bien optimista, y está basada en datos reales:
Y de todas formas, como señala el asesor de exportaciones a Japón (senior trade adviser) de JETRO en ICEX, Tetsuo Mizuyoshi: “La nuestra es una economía madura, por lo que no pueden esperarse crecimientos muy elevados. Éstos, que no sobrepasarán el 2% o el 2,5%, serán incluso difíciles de mantener, porque la demanda interna, sobre todo privada, no aumenta tan rápido”.
La espectacular evolución económica de Japón se ha conseguido a base de rigor en la ejecución y de depurar, una y otra vez, tanto el diseño como los procesos de producción. Se trata de un pueblo muy ingenioso, cualidad a la que se añaden su organización, su disciplina y su capacidad de sacrificio. ¿Qué está cambiando en los últimos años? Gonzalo Fonseca destaca: “Por un lado, la producción deslocalizada hacia otros países asiáticos con costes más reducidos, que está vaciando el país de fábricas, va a condicionar, y mucho, el desarrollo y el crecimiento nipón en el futuro; en segundo lugar, la nueva actitud de los jóvenes hacia el trabajo, la sociedad y su vida personal, en el seno de una generación que no ha vivido las estrecheces y las necesidades de sus antecesores, hace que tal vez éstos no estén tomando el relevo de la generación de sus padres o abuelos, que tenían en mente como firme propósito el de levantar Japón de la nada en la que había quedado sumido tras la Segunda Guerra Mundial, y el de demostrar la valía y la fuerza que tienen los japoneses”. Otra importante transformación de la sociedad japonesa viene dada por la pirámide de población, que tiene una estructura claramente invertida. Como fuerza de consumo, los compradores van a reducirse en número, y además está por ver cuál será entonces su poder adquisitivo.
Fonseca piensa que Japón está atravesando quizá una crisis de valores. “Por un lado, se ha alejado de sus modelos tradicionales japoneses para, de forma un poco obligada, subirse al carro de los valores americanos, pero se está dando cuenta de que, a lo mejor, los valores americanos tampoco le resuelven todos sus problemas, y por ello está buscando algo más. Europa atrae mucho a los nipones; en realidad, nuestro continente puede convertirse en una seria alternativa para Japón”.
Es cierto que el grado de apertura comercial de Japón es todavía muy bajo, y que desde el punto de vista comercial, su sistema de distribución y comercialización es muy complejo. No obstante, como corrobora Ernesto Giménez Burgos, agregado comercial jefe de la Ofecomes en Tokio, “la propia crisis económica ha destruido canales tradicionales de distribución. La desregulación impulsada recientemente, y la voluntad de duplicar las inversiones extranjeras directas en los próximos años, están propiciando la apertura del país, haciéndolo cada vez más accesible a las empresas procedentes del exterior”. Así, por ejemplo, las grandes empresas comercializadoras japonesas, las Sogo Shoshas (ver enlaces de interés) han reducido su papel como intermediarios comerciales en los últimos años. Recientemente, además, muchos minoristas han comenzado a importar directamente, lo que propicia a los proveedores extranjeros interesantes oportunidades de penetración en el mercado japonés.
De todas formas, la situación, en opinión del agregado comercial, está mejorando y se espera una recuperación de las exportaciones españolas en 2004 (cifra todavía no conocida) y años venideros, no sólo en los productos tradicionales sino también en otros. Señala Giménez Burgos: “Concretamente, en el último año, y tras muchos esfuerzos negociadores, hemos obtenido la autorización para exportar a Japón dos nuevas variedades de cítricos, clementinas y salustianas, que junto con las ya anteriormente autorizadas, permitirán potenciar las campañas de estos productos. Hemos conseguido también firmar un segundo protocolo para productos curados de cerdo, de manera que podamos seguir exportando jamón en el caso de que se volviera a dar una crisis de peste porcina clásica (PPC) en España. Somos el único país que ha obtenido un acuerdo de este tipo con Japón”. Por otro lado, a partir de 2004 se ha puesto en marcha una estrategia económica y comercial renovada de España en Japón, cuyas líneas básicas pueden consultarse en la edición en papel de El Exportador o en la web de la Ofecomes en Tokio. En cuanto al volumen de inversión directa española, se ha reducido notablemente en 2003. En la actualidad, tan solo una docena de empresas de nuestro país mantiene una presencia estable en el mercado japonés. A este respecto, conviene recordar que, a partir de 2003, JETRO ha reorientado su actividad hacia la promoción de inversiones extranjeras en Japón, aunque sin abandonar el fomento de las importaciones. Para ello, ha enfocado también el servicio de los business support centres hacia empresas foráneas que quieren invertir en el país. “Proporcionamos información específica y sobre todo muy práctica a los posibles inversores extranjeros” señala Tetsuo Mizuyoshi. “Les invitamos también a conocer Japón antes de decidir, les ayudamos a encontrar los socios adecuados, facilitamos los contactos con autoridades regionales y locales..., y todo ello respetando absolutamente la confidencialidad de las informaciones recibidas o solicitadas”.
Country Profile: Japan Economía japonesa: la expansión se consolida La imagen de España en Japón
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