
En la forma de
saludo, lo mejor es esperar a que ellos tomen la iniciativa. Con
negociadores extranjeros suelen utilizar un apretón de manos.
En ocasiones formales realizan una reverencia.
El trato es muy
formal. Se llama a las personas por su apellido, precedido de Mr.
o Mrs. Cuando ya se conoce a la persona, se puede utilizar el sufijo
san -significa Señor- después del apellido: por ejemplo,
Obuchi-san (Mr. Obuchi). Nunca se deben usar nombres propios.
Son muy conservadores
en la forma de vestir: trajes oscuros, camisas blancas, corbatas
con pocos dibujos. En las reuniones de negocios, no se debe vestir
ropa llamativa, ni ropa de sport, salvo que se venda moda.
Las tarjetas
profesionales (meishi) son un elemento fundamental. Se intercambian
al principio de la reunión y se considera un descortesía
no ofrecerlas. Para entregarlas hay que usar las dos manos. Durante
el tiempo que dure la reunión, las tarjetas deben dejarse
encima de la mesa. No debe hacerse ninguna anotación en ellas.
El uso del tiempo
es absolutamente rígido. Las reuniones empiezan y terminan
exactamente a la hora prevista. En cada reunión solamente
se discuten los asuntos que se han acordado en la agenda establecida
con anterioridad. No cabe la improvisación, ni la flexibilidad
en los temas a tratar.
Las negociaciones
comienzan a un nivel ejecutivo elevado y continúan con mandos
intermedios. Hay que tener en cuenta que la persona que lleva el
peso de la negociación no suele ser la encargada de cerrar
los acuerdos. Con ello, tratan de no establecer compromisos hasta
que no tienen una visión total de la propuesta. Por otra
parte, el proceso de toma de decisiones está muy jerarquizado
y se realiza por consenso (ringi).
El lenguaje es
muy ambiguo. Un "sí" (hai) solamente quiere
decir que se escucha y se comprende la propuesta, pero no indica
aceptación. Se evita decir "no" (iie) directamente.
Las preguntas deben ser concretas, pero abiertas, para evitar que
contesten con monosílabos. Hay que darles tiempo para hablar,
y respetar sus silencios.
En la mayoría
de las negociaciones hay una persona del equipo negociador japonés
que toma la iniciativa. Suele ser un mando intermedio, que conoce
muy bien el mercado y los competidores y que profundiza en las negociaciones
de precios y cifras. Una vez identificado, es esencial establecer
una buena relación con él.
En la relación
comercial, está muy extendida la costumbre de cenar en restaurantes
o acudir a bares de karaoke. Hay que dejar que sean ellos los que
inviten primero. Aunque estos actos sociales son más bien
para estrechar relaciones personales, también se utilizan
para hablar y profundizar en las relaciones de negocios.
En las comidas
o cenas de negocios se hacen muchos brindis. Kanpai (¡Seca
tu copa!) es el más usado. A cada brindis del anfitrión
hay que corresponder con otro.
FUENTE:
Global Marketing Strategies.
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