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LOS DIEZ CONSEJOS DEL AGREGADO
Ernesto Giménez Burgos

Infórmese previamente
Será necesario realizar una adecuada investigación de mercado para identificar en qué segmentos se posicionan sus productos y qué competidores tiene. Además, habrá que explorar los canales más adecuados de comercialización y la normativa aplicable a su producto. Debe estar convencido de que el mercado japonés es accesible y rentable pero también saber que es necesario realizar esfuerzos específicos, pues tendrá que superar la severa competitividad y exigencia que suele darse en este mercado que reclama lo mejor, la excelencia.

Adapte su producto al mercado local
Al consumidor japonés no sólo le interesa su producto, calidad y precio, sino que valora especialmente el aspecto externo y la presentación. Incluso el diseño del envoltorio se considera un elemento esencial.

Disponga de productos y servicios de muy alta calidad
Procure ganar la ventaja comparativa en las relaciones precio-calidad en cada uno de los segmentos del mercado. Ni las empresas ni los consumidores aceptarán productos de calidad mediocre. Los servicios asociados, especialmente los de entrega y posventa, deben efectuarse con absoluta escrupulosidad.

Cuide sus reuniones de negocios
Acuda a las citas siempre y con puntualidad, con sobrada información sobre su empresa, catálogos, etc. Detalles como las tarjetas de visita o los catálogos, al menos en inglés y si fuera posible en japonés, serán una prueba de su interés real en este mercado. Tenga en cuenta que mantener comunicaciones fluidas es una de las bases de los negocios en Japón.

Mantenga una visión a largo plazo
La gran importancia de la confianza mutua como base de los negocios, así como las dificultades intrínsecas del mercado japonés le obligan a estar presente en este mercado de manera continuada, a realizar un esfuerzo serio y sin interrupciones significativas. Una vez dentro, se trata de un mercado seguro y rentable.

Tenga presente la barrera del idioma
Contrate los servicios de un intérprete español-japonés. No todos los hombres de negocios japoneses hablan inglés y, aunque así sea, prefieren no utilizarlo, y conviene disponer de un traductor para poder discutir cómodamente los problemas más complicados. Sea consciente de que el coste de traducción y de los otros servicios adicionales a las negociaciones o a las reclamaciones no suele ser barato.

Busque un buen socio local
El sistema de distribución comercial japonés es especialmente complejo. Encontrar el socio adecuado, en un mercado donde la capacidad de controlar redes de distribución es vital e indispensable, resulta de suma importancia.

Sea paciente y perseverante
Una peculiaridad de la empresa japonesa es el proceso para la toma de decisiones: jerarquizado y por consenso. Por ello, el proceso de negociación puede alargarse durante un período innecesariamente largo, incluso desesperante, aunque ello no implica falta de interés por la otra parte. La ventaja final es que la decisión tomada por consenso es, en consecuencia, cumplida.

Apóyese en los instrumentos de promoción
Es muy importante utilizar los instrumentos normales de entrada en el mercado, principalmente ferias, misiones comerciales etc. A su vez, aproveche las ferias internacionales en terceros países en las que participe, para realizar contactos con empresas japonesas; esto le ayudará a buscar socios adecuados y a realizar visitas fructíferas a Japón.

Cuente con la colaboración de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España
En un país tan complejo como Japón, los profesionales de esta Oficina estamos a su servicio y podemos ser un equipo eficiente de apoyo para recabar informaciones útiles para su acceso al mercado, asesorarle en la implantación de oficinas o filiales, etc.

 

In Memoriam
El pasado 16 de diciembre falleció en Madrid Ernesto Tejedor Chillida, consejero económico y comercial jefe de la Ofecomes de Tokio. El que fue vicepresidente ejecutivo del ICEX entre 1989 y 1991, desempeñó, asimismo, los puestos de consejero comercial en Rumanía, Reino Unido, Hong Kong y Tokio por dos veces, destino este último que ocupaba en el momento de su desaparición.