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Conjunto, y concatenado. Porque la historia de Rústicos La
Mancha se remonta y va paralela a la de Cerámica Mateo, fundada
en 1967 por el patriarca de la familia de la que toma el nombre.
Sus dos hijos mayores trabajaron en ella desde el principio y posteriormente
se incorporó el benjamín. Pasados 33 años,
los tres aprovecharon la experiencia adquirida para crear esta nueva
compañía dedicada a la fabricación de ladrillos
rústicos y tejas cerámicas curvas.
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Salvador Mateo y
Patricia Pintos |
Ambas empresas
se complementan hasta tal punto que incluso comparten gerencia:
el mayor de los hermanos, Miguel, se encarga de la producción;
del área comercial se responsabiliza el mediano, Salvador,
y de la logística Paco, el pequeño.
Rústicos
La Mancha nace en mayo de 2000, tras 24 meses de investigación
y de continuas visitas a otras fábricas europeas del sector
con el fin de ver claramente la manera de poner en práctica
la idea que les rondaba en la cabeza: "Dar salida en condiciones
a una producción de ladrillo rústico para la que ya
existía demanda", afirma Salvador Mateo, jefe comercial
de la enseña. Para ello importan de Alemania y de los Países
Bajos la maquinaria más novedosa del momento. Y un acuerdo
con la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de
Castilla-La Mancha, surgido en el año 2000 al amparo de un
proyecto de investigación subvencionado por la Junta de Comunidades
de Castilla-La Mancha y el Fondo Social Europeo, les lleva a incluir
entre los ingredientes de este producto estériles de canteras
de arcilla y escorias de la central térmica de Elcogas, en
Puertollano.
El resultado
es un ladrillo macizo de pasta blanda, pionero en España
no solamente por su producción totalmente mecanizada, sino
también por su contenido en materiales residuales. Un producto
que puede considerarse una alternativa ecológica para la
fabricación de materiales de construcción, al tiempo
que cumple con la normativa vigente para cerámica estructural
y destaca por su calidad y resistencia.
Experiencia internacional
Portugal,
Puerto Rico y Santo Domingo son los tres primeros países
a los que fue a parar en el extranjero su producción, gracias
a los contactos que tenían allí algunos de sus agentes
en España. Eran ventas esporádicas no sujetas a una
estrategia comercial planificada: el departamento de exportación
de la empresa estaba todavía por crear. Y como directora
encargada de ponerlo en marcha entra en escena Patricia Pintos.
Es entonces cuando se elaboran en inglés y en francés
los catálogos de la firma, se diseña su página
web y se establece toda la infraestructura necesaria para que Rústicos
La Mancha se internacionalizara con garantías.
"Desde
que se crea el departamento de exportación hasta que se inicia
el PIPE transcurre medio año de fase de preparación.
Decidimos meternos en el programa porque la empresa carecía
de experiencia y pensamos que sería conveniente un instrumento
que nos ayudase no sólo a formarnos, sino también
a elegir mercados y a darnos a conocer en el exterior".
En 2002, la
feria Exporta (ver la edición en papel de El Exportador nº
54), a la que acuden precisamente para buscar vías de desarrollo
en su camino hacia la internacionalización, les sirve de
punto de contacto con el programa. "Dado que comercializábamos
un producto muy específico e innovador dentro de la exportación
española, resultaba difícil estudiar inicialmente
adónde podíamos ir y tuvimos que basarnos más
en lo que se hacía fuera de España con productos similares
que en lo que se hacía aquí", prosigue Patricia.
Las decisiones
tomadas nos las resume Paco Casas, promotor PIPE de esta fábrica
de Santa Cruz de Mudela: "Optamos por la diversificación
de mercados en vez de por la concentración, y elegimos como
destinos objetivo Emiratos Árabes Unidos, Líbano y
Kuwait en Oriente Medio, y Argelia, Marruecos y Mauritania en el
Magreb, porque ya estaban comprando a Francia e Italia un producto
parecido y son países en los que se espera un importante
desarrollo del sector de la construcción. Por proximidad
física, queríamos tocar también Francia y reforzar
lo que ya se había hecho en Portugal".
En éstos
trabajan a través de agentes comerciales o representantes
especializados. Pero la casualidad y el haber estado en el momento
y lugar oportunos han hecho que la presencia internacional de la
empresa se ampliara aún más, y sin necesidad de intermediarios:
"De la asistencia a ferias del sector, como Batimat
en Francia o Tektonica
en Portugal, surgió el contactar directamente con importadores
y distribuidores de países a los que en principio no pensábamos
dirigirnos, como Suecia y Finlandia, pero a los que, viendo que
la respuesta era buena, hemos decidido ir", apunta Patricia.
Así hasta estar presente en un total de 13 países,
entre los que se incluyen Bélgica, Chipre y Grecia.
Presencia suficiente
como para empezar a tener claras las preferencias de sus clientes:
"En los países africanos -continúa- les gusta
mucho el color rojo, y cuanto más lo sea, mejor. En Oriente
Medio se decantan además por el salmón, y en el resto
de mercados se inclinan por combinar colores en el mismo edificio
y darle, por ejemplo, apariencia de envejecido, utilizando nuestras
tonalidades avejentadas".
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